Por Juana Hernández Simon

México es un país pluricultural. Su extensa riqueza natural, sus diversos paisajes y su gente han marcado entrañablemente, con sus tradiciones y costumbres, la diferencia con otros países.

Sin embargo, vive mutilado con la hazaña que solamente los sanguinarios, los inhumanos, los sin alma y sin corazón suelen ejecutar. Y es así como se caracteriza en este libro de Diego Osorno, Contra Estados Unidos. Crónicas Desamparadas, la odisea que vivieron los integrantes de la Carava por la Paz, que partió desde Tijuana con destino en Washington D.C., formada por víctimas de la delincuencia organizada (política, judicial y criminal) e impulsada por el poeta Javier Sicilia después del asesinato de su hijo en el estado de Morelos.

Diego Osorno divide su libro en breves episodios que se entrelazan por los mismos efectos de su lucha. El primero de estos episodios parte de las experiencias de los integrantes de la Caravana por la Paz, del sufrimiento que han y siguen padeciendo, sin recibir justicia alguna por los abusos del crimen organizado y también de la misma policía. Historias que van conociendo de las personas que los apoyan durante el recorrido por el interior de los Estados Unidos.

Los episodios intermedios señalan el tipo de organización que tiene el crimen organizado, las escuelas donde llevaron su educación militar (ya que primero formaron parte de una corporación especial bajo las órdenes del gobierno federal) y después la salida de la misma, además del grado de tortura para lo cual fueron capacitados (escuela de las Américas).

Los miembros de la caravana observaron con gran dolor la facilidad con la que se consigue un arma en una feria de armas, donde son los criminales los que asisten para hacer sus fechorías contra personas que están exentas de tratos con ellos.

Y un episodio más son los seis diálogos que tuvo durante la travesía con el poeta Javier Sicilia. Una charla intima, al desnudo, en la que se habla lo que el poeta pensaba, sentía y a dónde deseaba llegar con tan importante caravana.

Las crónicas mencionadas por Osorno son sin duda el reflejo claro de lo que hoy en día sigue sucediendo en México. Las desapariciones forzadas por policías, quienes tienen el deber de cuidar la integridad de los mexicanos y velar por el cuidado de sus derechos en ese libre tránsito dentro del país. El papel inhumano que juegan los diferentes organismo de gobierno al hacer oídos sordos de todos los gritos al unísono del pueblo masacrado, que exige justicia.

Las caravanas vuelven a salir, pero no al extranjero, sino al interior del país, para dar a conocer lo que a las televisoras les ha costado trabajo decir: la verdad. La desaparición forzada de los estudiantes de la Escuela Normal Rural “Raúl Isidro Burgos” de Ayotzinapa Guerrero es la muestra clara de que en México no ha cambiado absolutamente nada, que seguimos peor que los sexenios anteriores.

Del 2011 hasta el momento, el tiempo ha sido lento y cíclico.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE. 

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