Por Dorotea Domínguez Martínez  

Diego Enrique Osorno, nacido el 1 de diciembre de 1980 en Monterrey, Nuevo León, con una gran trayectoria como periodista y escritor, considerado como uno de los mejores cronistas del momento, se distingue por sus escritos críticos y de análisis izquierdista. Osorno es autor de una serie de libros que muestran a México en el siglo XXI: Oaxaca sitiada, El Cártel de Sinaloa, Nosotros somos los culpables, País de muertos, Un vaquero cruza la frontera en silencio, La Guerra de los Zetas y, el más reciente, Contra Estados Unidos: Crónicas desamparadas.

Contra Estados Unidos (Almadía, 2014) es un libro que relata la forma en que un centenar de víctimas de la guerra del narco hicieron un gran viaje en el que cruzaron de este a oeste el vecino país del norte. El viaje abarcó desde la ciudad de Los Ángeles hasta Washington D.C. y fue encabezado por el poeta y activista Javier Sicilia. Estos viajeros son familiares de muertos y desaparecidos de esa guerra cruel etiquetada como “contra el narco”. Viajaron por 14 estados, haciendo 27 paradas en ciudades importantes para hacer mítines en forma pacífica y caminando regularmente por las banquetas. En esa travesía tuvieron encuentros agradables y desagradables, pero ellos siguieron siempre con el ánimo muy en alto.

En estas crónicas desamparadas hay una realidad tan conmovedora que la gente común entiende pero que los señores del poder no entienden, ni quieren entender. Mientras que el pueblo grita que quiere ser escuchado, el estado gobernante tiene los oídos sordos y una ceguera impresionante que simplemente se queda estático y distrayendo con sus medios de comunicación para confundir el pueblo. Pero la guerra en sí es un mercado de presupuestos, salarios, armamento y sobre todo capital político.

Cada una de las crónicas muestra la dura realidad que gira en torno a esta guerra sucia contra las drogas. Una de ellas es la feria de las armas que se realiza en Alburquerque, Nuevo México; es una verdadera atrocidad la manera en que se expenden esos productos sin vigilancia, de modo que cualquier persona puede adquirirlas sin ser cuestionado.

Diego Enrique Osorno es un privilegiado por haber acompañado a la Caravana de la paz, ya que así pudo ser testigo y recuperar, en forma real y a diario, cada uno de los testimonios desconsolantes de las víctimas de la guerra contra las drogas.

Este libro nos invita a la reflexión, que todos y cada uno de nosotros los mexicanos tiene que hacer para poner su granito de arena en este mar inmenso y que puede llegar a hacer la diferencia para poder encontrar la paz perdida y que tanto urge recuperar a través de nuestros auténticos pueblos con la sabiduría que los distingue. Una paz que no mire al imperio ni al patriarca, sino una paz verdadera que mire siempre a la tierra firme de todos los mexicanos.

Las crónicas de Diego Enrique Osorno aquí reunidas nos comparten varios episodios de esa búsqueda tan anhelada, y ese compartir de Javier Sicilia es un disparo de aliento, dolor e indignación contra la guerra de las drogas y contra Estados Unidos, que es el país vecino desde donde se tejieron las redes de esa guerra sucia, convirtiéndolo en el arquitecto, el responsable de dicha guerra.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE 

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