Por Antonio Hernández

La lucha libre mexicana es la mejor del planeta. Ni siquiera se le compara en calidad con la que se practica en países como Japón o Estados Unidos de Norteamérica. La supremacía del arte mexicano se consolida con la diversidad de personajes que en ella existen. Desde los animales más carismáticos, los émulos de la maldad, defensores del bien –como el inolvidable Santo-, y cierran la llave, la raza exótica.

Pero no todo es combates en el pancracio. Ni tampoco los duelos entre el bien contra el mal, las batallas de la raza ruda contra la técnica. A nivel local –y también en la escena nacional- ocurrió una época oscura, relacionada con la influencia perniciosa de las empresas televisoras en el desarrollo y difusión de la Lucha Libre.

Muchas de las personas que disfrutamos de esta actividad, en su acepción clásica y original, con aflicción recordamos las primeras incursiones de las estrellas de la televisión local y nacional en las batallas de las arenas metropolitanas. Esa manera de atraer más público, fue una falta de respeto de las más grandes que se han conocido contra la tradicional lucha libre mexicana.

Comentemos sobre Monterrey. ¿Qué calidad tiene un combate entre el Papirri, esposo de la conocida conductora de las Muñequitas Elizabeth, contra Ernesto Chavana, aquel especialista del fútbol mexicano degradado a cómico de televisión?

Las personas aficionadas han de tener presentes duelos como los de Pato Zambrano contra Salome ¿Qué tiene que hacer el ridículo participante de Big Brother en la lucha? Solo de esa manera puede tener notoriedad, además de besar en la boca a conductores de noticias de espectáculos, o insultando la trayectoria reconocida de personajes como el campeón Carlos Miloc.

¿Qué calidad luchística pudo existir en el “duelo” cuando Konan le dio una paliza a Carola, la conductora y bailarina, primero en el programa de Mario Vanzini, y con dosis repetida en la Arena Coliseo?

¿Mario Bezares contra Konnan Big? ¿El cantante grupero Arnulfo Jr. contra Hator? ¿La ex bailarina Nazareth contra Los Exóticos? No finalizó ahí la sinrazón, porque hasta locutores han incursionado en el arte del llaveo y contra-llaveo. Solo debemos traer al presente aquella lucha entre El Pancholo Colombia contra el Inge y sus Guaruras. Eso fue el paroxismo de la degradación.

El trabajo de los réferis no ha quedado a salvo de la ignominia. Solo debemos recordar las patéticas refereadas que hicieron actrices y conductoras de televisión nacional como Johana Benedeck, Irán Castillo, Roxana Castellanos y Deyanira Rubio. Algunos trabajos con un grado de seriedad en la televisión y cine han tenido las referidas mujeres, pero ¿Qué necesidad tenían de hacer alarde de incapacidad en un área que no corresponde a sus aptitudes?

El colmo del agravio se suscitó cuando réferis clásicos y con toda la capacidad que les dan sus décadas de experiencia -y aquí citaré el caso de Pepe Tropicasas, que en su etapa de madurez siempre buscó mantenerse activo- fueron sustituidos por ¡Niurka!, ¡Isabel Madow!, ¡Liz Vega! ¡Lili Brillanti! o, me muero, ¡La Tetanik!

Luego no se quejen porque la raza aficionada nos alejamos de los cuadriláteros y sus catedrales.

A nivel local, el contrapeso a la influencia perniciosa de las empresas Multimedios y Televisa lo ha tenido la empresa Lucha Libre Unida, con el acompañamiento de personajes relevantes en el tema. Uno de ellos es Andrés Pérez Sustaita, erudito conocedor, bien recordado de aquel clásico programa “Llaves y Candados”, que se transmitía por la RG 690 AM. Otro es el periodista y editor regiomontano Arnulfo Vigil, quien le ha dado el toque filosófico y reflexivo a los combates. También Guillermo Gómez, con acciones relevantes para la difusión de combates y otras actividades, como las conferencias o publicaciones de libros o revistas.

En los aspectos degradantes ya referidos, es importante la intervención de la Comisión Municipal de Lucha Libre, adscrita al ayuntamiento de Monterrey. Es importante que sus integrantes se involucren a fondo en las obligaciones inherentes a su representación. Sobre todo en los aspectos que ayuden a evitar todos esos fraudes y engaños, que incluyan las sanciones correspondientes. Esas son las obligaciones esenciales de la Comisión, y sobre ellas deben actuar.

 

Comments

comments