Por Profra. María Eugenia Hernández Fernández

Diego Enrique Osorno (Monterrey, México, 1980). Periodista y escritor mexicano. Ha trabajado como corresponsal extranjero cubriendo conflictos en Latinoamérica y Europa. Autor de cinco libros de crónicas: Oaxaca sitiada (Grijalbo, 2007), El cártel de Sinaloa (Grijalbo, 2009), Nosotros somos los culpables (Grijalbo, 2010), País de muertos (coordinador; Debate, 2011) y Un vaquero cruza la frontera en silencio (Conapred). Recibió el Premio Latinoamericano de Periodismo sobre Drogas 2011 y el Premio Internacional de Periodismo por el 35 aniversario de la revista Proceso.

En su libro Contra Estados Unidos, crónicas desamparadas, Diego Osorno nos relata de manera clara cómo durante el sexenio pasado se inició en nuestro país una guerra contra el narcotráfico, guerra que únicamente dejó miles de hogares enlutados por el secuestro, desaparición y muerte de algunos de sus familiares. A través de sus páginas, Osorno nos describe el dolor y el sufrimiento de muchas personas que han perdido a un ser querido, que lo buscan incansablemente a pesar de todo el tiempo que ha transcurrido y que sólo exigen justicia.

Todas estas historias se engloban en lo que fue la Caravana por la paz, encabezada por el poeta Javier Sicilia, quien viaja por diversas ciudades de Estados Unidos junto a otras personas que han sufrido la pérdida de un familiar a manos del narcotráfico, esto con la finalidad de que EUA modifique sus leyes y así detener el tráfico de armas y el consumo de drogas, hechos que afectan de manera directa a México.

En este libro podemos leer e indignarnos por las respuestas y acciones tan vagas de las autoridades de ambos países —México y Estados Unidos—contra de este flagelo social.De igual manera, Osorno nos describe la reacción de muchos estadounidenses al ver transitar por sus banquetas una caravana de mexicanos. Algunos de nuestros vecinos del norte comprendieron y apoyaron esta acción, sin embargo, otros la vieron como algo utópico, ya que es difícil acabar con este gran negocio que reditúa enormes ganancias económicas a diversos grupos delictivos.

En la obra también encontramos una entrevista a Javier Sicilia donde se le realizan diversas preguntas, algunas relacionadas con la caravana, otras con su vida familiar y algunas más sobre otros poetas. Desde el punto de vista personal, se considera que Diego Osorno resalta mucho la imagen del poeta. Es verdad que jugó un papel decisivo en este intento por tratar de esclarecer la desaparición de muchas personas, pero no debería ser el centro de atención. Tal vez si se eliminara esa parte, el libro tendría más fluidez, removería más conciencias y no se vincularía este problema con una figura pública tan controvertida como lo es Sicilia.

Hay frases en inglés, muchas de las cuales no están traducidas, por lo que resulta difícil, al menos para los que no dominamos este idioma, entender las expresiones plasmadas y comprender el texto en su totalidad.

En términos generales, este libro nos invita a reflexionar sobre los acontecimientos ocurridos en nuestro país no solamente durante el sexenio anterior, sino durante el actual también, en el que estamos viviendo hechos difíciles de entender como lo son el contubernio de autoridades y narcotraficantes, la desaparición de estudiantes, etc. Y como los oídos del gobierno ensordecen frente a esta situación, nos preguntamos, ¿qué es lo que debemos hacer como sociedad para acabar con tanta impunidad?

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE

 

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