Por Ibis Montesinos Montes

Diego Enrique Osorno, nacido en monterrey en 1980. Autor de los libros como Oaxaca sitiada. La primera insurrección del siglo xxi, El cártel de Sinaloa. Una historia del uso político del narco, Nosotros somos los culpables. La tragedia de la guardería ABC y País de muertos. Crónicas contra la impunidad. Reportero de la revista Gatopardo. Ha cubierto situaciones de conflicto a lo largo de México y en algunos países de América Latina y Medio Oriente.

En esta ocasión nos presenta el libro Contra Estados Unidos. Crónicas desamparadasen el cual relata la forma en que un centenar de víctimas de la guerra contra el narco cruzaron durante un mes el vecino país del norte, desde Los Ángeles hasta Washington, liderados por Javier Sicilia, con la intención de mostrar y dar a conocer los “grandes” resultados que dejó un símil de guerra civil en México.

Son 32 historias, una por cada familia, y en ellas se entrelazan las razones que cada cual tiene para utilizar la caravana como símbolo de protesta; comparten un dolor tras la muerte de algún ser querido: hijo, padre, madre, hermano, siendo el único culpable esta batalla entre la autoridad y los carteles, la cual ha dejado cerca de 26 mil muertes.

Al referirme a la historia debo decir que son situaciones que se intuyen. En algunos de los casos, aún con el desconocimiento del contexto, se pueden predecir la trama y el desenlace, pero no por eso deja de ser interesante y sobre todo impresionante el contenido del libro. Lo que me hace pensar en que esta persona recupera estos testimonios.

Cierto es que no soy un asiduo lector de crónicas, pero la facilidad para leer este libro me generó el interés suficiente para seguir hasta el final. Igual y fue un poco de morbo, la verdad no lo sé. Lo que sí reconozco es que tiene una facilidad para atrapar al lector en las historias, aunque de manera un poco cruel, he de agregar.

Siempre me he preguntado hasta qué punto llega la fidelidad con la verdad por parte de los cronistas en sus publicaciones, hasta dónde se dejan llevar por su sentido común para editar sus escritos con la intención de no evidenciar a ciertos extractos sociales.

Creo que todavía me hacen falta ciertos criterios de validación para este tipo de texto, por lo que lo recomendaría como un textos semi-informativo/recreativo.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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