Por Leticia Aragón Robles

El libro se titula Contra Estados Unidos. Crónicas desamparadasNacido en Monterrey, Diego Enrique Osorno es un periodista destacado que ha trabajado temas sobre conflictos sociales. A través de crónicas y/o reportajes, narra los relatos de sucesos apegados a la realidad. Para él, el máximo exponente del arte es la literatura.

Acreedor del Premio Latinoamericano del Periodismo sobre Drogas 2011 y el Premio Internacional de Periodismo por la revista Proceso. Entre sus obras se encuentran: Oaxaca sitiada (Grijalbo, 2007), El cartel de Sinaloa (Grijalbo, 2009), Nosotros somos los culpables (Grijalbo, 2010), País de muertos (Compilador, Debate, 2011), Un vaquero cruza la frontera en silencio (Conapred, 2011) y la más reciente: Contra Estados Unidos. Crónicas desamparadas (Almadía, 2014).

En esta obra, Diego Osorno describe detalle a detalle a través de 30 crónicas (una por día) todas las situaciones que vivieron los integrantes de la Caravana por la Paz, encabezada por el poeta Javier Sicilia, quien fuera víctima de la lucha contra el crimen organizado que inició el presidente Felipe Calderón, causante de miles de desapariciones y muertes de gente inocente por la que aún se sigue buscando respuesta y exigiendo justicia y castigo a los culpables.

La caravana está integrada por familiares de desaparecidos, periodistas y otras personas que apoyan la causa. Viajan en dos autobuses y seis vehículos compactos, recorriendo aproximadamente 400 km diarios, llegando a un total de 11 mil km al final del viaje a lo largo de 14 estados de E.U.A. Su propósito principal es gritar su dolor frente a los arquitectos de la guerra contra las drogas y construir lazos con organizaciones de sobrevivientes y familiares de personas asesinadas o desaparecidas en esta guerra.

A través de reuniones, eventos y entrevistas que llevan a cabo durante el recorrido, cada una de las personas que viajan con Javier Sicilia dan su testimonio sobre lo que han vivido en México desde que inició esta absurda guerra. Hay lugares de E.U.A en los que son recibidos y apoyados con mucho ánimo, pero también otros en los que ni siquiera se acercan a escucharlos, como sucedió en Toledo, Ohio.

Es impresionante cómo no sólo en nuestro país existen la impunidad, el abuso de poder y la desaparición de personas. En E.U.A también hay personas que exigen justicia porque han sido víctimas de secuestro o tienen familiares desaparecidos en México.

Considero que el hecho de que una figura pública, como lo es Javier Sicilia, esté al frente de la caravana abre las puertas de los lugares a los que van y de una manera u otra ayuda a que sean atendidos y escuchados, pero… ¿cuánta gente hay que aún no ha sido escuchada y que grita en el silencio, ahogando su dolor y enterrando su rabia y frustración? ¿Por qué aún existe gente apática al dolor de los demás? ¿Qué tiene que suceder para que nos unamos y gritemos en una sola voz “¡¡Basta!!”, “¡¡Estoy contigo!!”.

Creo que nuestro país está agonizando porque lo ha invadido el cáncer de la impunidad y de la injusticia. Cada día estamos más los inconformes con este mal, sin embargo, tememos salir a la calle y gritarlo. Pero si realmente amamos a nuestra tierra y queremos que nuestras familias vivan y respiren el aire de la democracia y saboreen justicia, debemos alzar la voz y hacer algo desde nuestras trincheras, no quedarnos de brazos cruzados o, peor aún, ser apáticos al dolor ajeno.

Oaxaca, ciudad de la resistencia, noviembre 17 de 2014

* Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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