Por Prof. Juvencio Molina Segura

Contra Estados Unidos. Crónicas desamparadas (Almadía, 2014) es un libro que relata la forma en que un centenar de víctimas de la llamada “Guerra contra el narco” cruzaron durante un mes el vecino país del norte, de Los Ángeles a Washington, encabezados por el poeta y activista Javier Sicilia. Estas personas, familiares de muertos y desaparecidos en la guerra, viajaron durante un mes por 14 estados, con paradas en 27 ciudades de los EUA.

El objetivo del recorrido fue que los caminantes gritaran su dolor frente a quienes consideran los culpables de la “guerra contra las drogas”, además de construir lazos con organizaciones estadunidenses de sobrevivientes y familiares de personas asesinadas o desaparecidas en esta guerra. El fin de la caravana era, románticamente, parar la guerra.

Diego Osorno acompañó este proyecto a lo largo de la travesía, escribiendo una crónica diaria sobre el viaje. Las voces, los caminos, los encuentros y los desencuentros, las esperanzas y las desesperanzas de esos hombres y mujeres contra Estados Unidos.

Osorno considera evidente la crisis de derechos humanos que enfrenta México desde los últimos años. Esta crisis proviene de una especie de mafia entre partidos políticos y delincuencia, y es que no se ve mucha distinción entre partidos políticos y mafia; no hay a la vista ni un político con principios, con cualidades, que quiera servir a la comunidad y tenga la intención de cambiar las cosas.

Entre el 12 de agosto y el 12 de septiembre de 2012, la caravana viajó más de 11 mil kilómetros por 14 estados de EUA. Osorno expone sus trágicas historias sobre cómo el norte de México se convirtió en un terreno de sangre, donde muchos inocentes terminaron pagando la cuota de una estrategia militarizada, en la que el ejército mexicano y la marina se convirtieron en herramientas para erradicar a los cárteles en gran parte del país..

“Era una Caravana por la Paz, y se realiza este viaje a Estados Unidos debido a que este es el país por el que se origina todo: la mayor distribución esta allá, usando a México como un sitio de paso para la mercancía proveniente de la mayor parte de Centroamérica. “Cuando muchos reporteros estábamos trabajando sobre la guerra del narco veíamos cómo tomaba forma este monstruo. Lo que no podíamos intuir era cuándo las victimas comenzarían a tener rostro. Sabíamos eso y seguíamos reporteando con la esperanza de que sucediera algo, un intento de parar este horror, que fue silenciado en sus causas estructurales, como la política interna mexicana y la corresponsabilidad con Estados Unidos. Veíamos muchos gremios afectados: médicos, empresarios, periodistas, muchos gremios, y fue sorprendente que del gremio de escritores, a lo mejor estoy plateando mal la mirada, saliera el intento de poner un alto a esto. No sé qué tan común es en la historia que movimientos de este tipo sean encabezados por escritores”(p. 241).

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