Por Joacim Rojas Escogido

 

Más de 33 700 muertes por narcotráfico en México desde 2006”

lajornada.unam.mx

40 mil muertos en México por guerra contra el narco”

sdpnoticias.com

México: 55 mil 325 asesinados”

excelsior.com

Nuevo cálculo da 60 420 muertos en 5 años de guerra”

sin embargo.mx

El presidente de las 83 mil ejecuciones”

Semanario Zeta

300 mil desaparecidos y 90 mil muertos en seis años de FCH”

noticias.terra.com.mx

Documentan 136 000 muertos por lucha al narco; más que un país en guerra”

lajornada.unam.mx

La “guerra contra el narco”, anunciada con bombo y platillo por el ex presidente Felipe Calderón al inicio de su sexenio, despertó diversas emociones en el país: esperanza en el sector empresarial (acosado por una creciente ola de secuestros); escepticismo o alarma entre intelectuales y analistas políticos; en el resto de la sociedad: indiferencia. Una gran y profunda indiferencia.

A la distancia, después de 7 años de iniciada la “cruzada contra las drogas”: empresarios, intelectuales y sobre todo el grueso de la sociedad hemos contemplado horrorizados cómo paulatina pero constantemente crece el número de muertos y desaparecidos por el narco, por el estado o, peor aún, por la unión de estos dos: el “narcoestado”.

Como efecto colateral de esta lucha, al ya de por sí amplio, variado y folclórico lenguaje del mexicano se han incorporado nuevos términos. Términos que se han anidado cual huevo de culebra en nido de gorriones. Importados de la nota roja de periódicos amarillistas (en un inicio) y adoptados por la sociedad en general, estos nuevos vocablos han servido para nombrar al encobijado, al encajuelado, al descabezado, a las narcofosas, a nuestra miseria, a nuestro dolor, a nuestra vergüenza.

Como fruto de esta desolación, ha cobrado relevancia un género “maldito” de la literatura moderna: el periodismo informativo. Crónicas y novelas que jamás debían haber sido escritas forman hoy parte invaluable de la memoria colectiva de los mexicanos. En ellas se narran y documentan el santo y seña de los horrores de la guerra con la esperanza de que cuando ésta termine, no haga falta jamás volver a escribirlas.

Diego Osorno (El Cártel de Sinaloa; Grijalbo, 2009) también ha cobrado relevancia en la escena dantesca que ha decidido relatarnos, ya sea como reportero de Milenio, como periodista independiente, como escritor, como quien narra… como quien participa.

Javier Sicilia (2011 Premio Global Exchange People’s Choice Award en Derechos Humanos). El poeta aparece en esta escena de manera involuntaria. Movido por el dolor de una pérdida, pero sobre todo por el amor. El amor que nace de la desgracia. De caminar con los desgraciados. De ser parte de ellos. Javier esta vez no es quien escribe, sino quien protagoniza.

Contra Estados Unidos: Crónicas Desamparadas es donde convergen la poesía y el periodismo informativo. Sería demasiado superficial decir que este libro narra el paso de una caravana pacifista por diversos estados de la unión americana, ya que habla de nuestro pasado y su relación con las drogas. De nuestro presente y los porqués de la inmisericorde violencia que nos afecta a todos. De nuestro futuro y el México que heredaremos a nuestros hijos. Pero sobre todo, habla de cómo hemos silenciado a la poesía para dar voz y resonancia al periodismo informativo.

Este libro es punto de encuentro entre quienes aman y quienes odian; entre quienes desaparecen y quienes buscan. Lectura obligada para los que tratan de entender y explicar el entorno salvaje, brutal e irracional en el que se ha convertido nuestro diario vivir. Periodismo veraz, imparcial y confiable. Activismo sin protagonismos políticos. Rastros de poesía para nuestra desdicha. Denuncia sin tapujos. Esperanza que surge de la desesperanza.

Desde la crudeza del periodismo, Diego Osorno denuncia los efectos de la actual política antidrogas impulsada por Estados Unidos y aplicada en México al pie de la letra. Da voz y rostro a las víctimas (¿colaterales?) de esta lógica político-económica de combate a las drogas. Pero como si eso no fuera tema suficiente para un libro, conversa con el poeta. Habla con él de poesía, de algunos escritores, de las víctimas, de los asesinos, de la política, de la guerra.

Sin duda este es uno de los mejores trabajos del periodismo actual. Contra Estados Unidos: Crónicas Desamparadas lleva al lector a ser parte de una caravana, a reconocerse como parte de ella y a asumir su papel de actor; activo o expectante, pero actor a fin de cuentas, y de una realidad atroz: la propia.

Si un punto le podemos restar a esta obra, es el siguiente: la mayoría de los datos se encuentran ya descontextualizados o desactualizados. Los números, cifras y estadísticas ya no tienen la misma relevancia que tuvieron en ese momento. El ritmo vertiginoso al que nos mueven los “señores de la guerra”. Aturde, desorienta, descontrola. Dicho en pocas palabras: “las cifras siguen creciendo”. Aunque el autor nada tiene que ver con ello.

Contra Estados Unidos: Crónicas Desamparadas. Un documento maldito. De esos que no haría falta leer en tiempos de paz. Obligada lectura para entender esta guerra… Nuestra guerra.

Contra Estados Unidos: Crónicas Desamparadas. La cara de las estadísticas que no muestran los medios de comunicación afines al anterior y al actual gobierno.

Contra Estados Unidos: Crónicas Desamparadas. La advertencia para el que diga que “en México no pasa nada”. De que si pasan cosas. Y te pueden pasar a ti.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE

 

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