Por Zoar Jemima Jarquín López

La frontera entre Estados Unidos y México no es una línea divisoria, es una línea que despacha valor, desprecio y muerte: el valor de la droga, y el desprecio y la muerte de la gente.

Diego Osorno nos relata la forma en que un centenar de familiares de víctimas de la guerra del narco cruzaron durante un mes Estados Unidos, desde Los Ángeles hasta Washington, lideradas por Javier Sicilia. Los familiares recorrieron más de 11 mil kilómetros para gritar su dolor frente a los principales responsables del conflicto y construir lazos con organizaciones de sobrevivientes y otros familiares de personas asesinadas o desaparecidas por la misma causa en el país vecino. Se manifestaron ante las sedes de distintas autoridades en 27 ciudades y expresaron una crítica directa acerca de los intereses que Estados Unidos tiene en el tráfico internacional de las drogas.

Diego Enrique Osorno los acompañó en todo el viaje, con libreta y pluma en mano, escribiendo una crónica diaria para compartir en México algunas señales de vida desde el viaje del dolor por los caminos del país diseñador de ese particular llanto que recorre México sin piedad. Aquí encontramos las crónicas de este viaje, las voces, los caminos, los encuentros y los desencuentros, las esperanzas y las desesperanzas.

En este libro encontramos breves retratos de personas que viajaron en la caravana y personas que recibieron a la caravana. Estos retratos, como las crónicas que los contienen, son también marchas y caminos y gritos y rabia contra la muerte y el dolor de esta guerra; reúne las experiencias de ese puñado de seres humanos que cometen la esperanzadora desmesura de enfrentarse a la incomprensión, protestar ante la injusticia, alzar la voz y exigir la paz que todos merecemos y hace tanto que no vivimos.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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