Hace un par de semanas recibí la visita de Diana Pornoterrorista, el brillo de sus ojos mientras contemplaba por largos ratos las montañas y el impulso infantil de lanzar la ropa y correr a meterse a la cascada de la Cola de Caballo me permitió reencontrarme con un Monterrey alegre, con agua y lleno de vida. Recordé la primera vez que vi Auschitz en su versión actual, una hermosa pradera verde y radiante.

Días atras, Lukas Avendaño un performancero Zapoteca, también visito la ciudad. Le hacía ilusión conocer ‘La Lagartera’ de Toledo. Se describió a si mismo como una mariposa volando entre el océano que ha venido a posarse en Monterrey con su danza para atraer otras mariposas.

En la ciudad nos encontramos con muchas heridas que comenzamos a sanar, estamos ya en reconstrucción, recuperando lo abandonado, rehabitando(nos).

Las visitas, lo extranjero nos brindan puntos de partida desde otras perspectivas, ya sean espectadores silenciosos como la escultura del David que fue exiliada de San Pedro, Monstruos y personajes de ciencia ficción que acompañan durante toda una vida en la experiencia de Forrest Ackerman, autores que cobran vida entre cada viaje fuera de la biblioteca, o visitas que se quedan a residir en la ciudad como Elvira Popova que desde el teatro abre puertas a nuevos mundos.

DAG

buzon@elbarrioantiguo.com

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