Por Antonio Hernández

A la memoria de Don Arturo Caracheo Mendoza, ciclista con 64 años de edad, atropellado y asesinado mientras rodaba en su nave por las calles de Monterrey.

Por esos días acudía a clases sobre los Vedas en un sitio ubicado en la calle Luis Elizondo, a un lado del Tec de Monterrey. Eran los tiempos en que me aventuraba a rodar por las calles de la ciudad. Mi traslado era desde el oriente, en la colindancia de los municipios de Juárez y Guadalupe. Lo hacía en una bicicleta de mi papá, balona o cruisier, que aun conservamos. Entre ambos extremos mediaban más de 30 kilómetros de calles, que rodaba por Eloy Cavazos, internándome por el sector de Contry hasta llegar al Tec. Lo hice con la presunción de que era más rápido así que el moverme en camión. También en esa bicicleta, usándola como si fuera para la montaña, pude explorar muchos cañones en la Sierra de la Silla. El tiempo era 1994.

Mario Mendoza.

En las clases de Baghavad Gita no era el único que llegaba en bicicleta. Compartía aprendizaje con otro camarada, quien venía desde el sector de Satélite, al sur de Monterrey. Mario Mendoza, quien por ese tiempo era integrante de la mítica banda de metal Toxodeath, usaba una bicicleta de carreras para saldar la distancia desde su casa al centro de estudios védicos. Con un poco de presunción y en su estilo radical de esos tiempos, me acuerdo que el camarada expresaba que llegaba más rápido en su rila que el camión. Sin necesidad de candado ambos poníamos nuestros vehículos afuera, para al término de la actividad, retornar nuevamente en las dos ruedas.

Devoto de Krishna.

No éramos los únicos en las clases védicas. Un hombre de 75 años, muerto hace tiempo, también llegaba en bicicleta al centro de estudios. No recuerdo su nombre, solamente que su compañera se refería a él como Prahbu. Por la calle Hidalgo lo tengo presente cruzando veloz y casi derribándome. Días después lo encontré en las clases de Shrimad Bagavatam. Al tener bicicletas semejantes, empezamos a platicar de sus andanzas por el centro, además de las críticas a los profesores de los vedas.

Ricardo Canales.

En la Universidad había otras personas con el hábito de trasladarse en rila. Ricardo Canales, químico bacteriólogo parasitólogo que siempre deseo ser biólogo, usaba la baica para llegar a las clases. De la zona central de San Nicolás de los Garza se iba a la Ciudad Universitaria. Presuntuoso también, usaba en su “nick name” del messenger la frase “Científico Bicicletero”. Alguna vez, junto con otra compañera, emprendió una travesía por la sierra rumbo al municipio de Arteaga, con resultados exiguos porque según cuenta, parte del camino lo tuvo que recorrer andando. Ahora sigue teniendo una bicicleta, con cuadro que parece hecha de perfil PTR. También fue en la década de 1990.

Edgar Sánchez.

Por ese mismo tiempo, otro camarada se movía de la colonia Independencia, en Monterrey, hacía la ciudad Universitaria. Edgar Sánchez, estudiante de ingeniería por esos años, viajaba desde ese sector para llevar sus clases en la Facultad de Ingeniería Mecánica. Flaco y alto usaba una bicicleta de montaña para sus necesidades de movilidad. Junto con su hermano cuate compartían un volkswagen sedan, y al no poder tenerlo disponible todo el tiempo, Edgar optaba por usar la bicicleta.

Eduardo Sánchez.

Hermano cuate de Edgar, junto con el son los primeros que recuerdo como usuarios de la ciclopista tendida sobre el río Santa Catarina. Desde La Fama, en ese municipio, hasta la zona del Obispado para llegar al bachillerato, era el camino cotidiano que cubrían en sus tiempos adolescentes. La pista era segura, limpia y alumbrada. Era a finales de la década de 1980 e inicio de 1990.

Adrián Varela.

Adrián Varela se movía de las zonas residenciales en San Nicolás de los Garza a la Universidad, en los tiempos que éramos estudiantes de ciencias. Una bicicleta de montaña, que recuerdo persistió hasta los tiempos en la Región Carbonífera de Coahuila, era el vehículo para los traslados estudiantiles. Yo usé incontables ocasiones ese cuadro amarillo y morado para moverme entre las escuelas de la Ciudad Universitaria.

Claudia Camacho.

Por esos días de estudiante, la única mujer que tengo recuerdo usando la bicicleta para sus traslados es Claudia Isabel Camacho. También estudiante de ciencias biológicas usaba el vehículo de dos ruedas para llegar a las clases. Como otras personas residentes en San Nicolás de los Garza durante su época estudiantil, ella viajaba desde la antigua Hacienda de Santo Domingo a la CU. Luego por otros tiempos desde Mitras Centro al mismo sitio.

Book of sounds.

La música de Hans Otte es perfecta para rodar con la bicicleta. Adviertan esta pieza, andando precisamente en rila:

 


Comments

comments