Por Antonio Hernández 

El componente ambiental, con los temas que implica, es un asunto que ha sido tratado de manera superficial en las campañas para la gubernatura de Nuevo León. A pesar de su condición estratégica para el desarrollo del estado o capital, considerando los impactos adversos que el crecimiento de la metrópoli regiomontana ha tenido en la biodiversidad que circunda a la ciudad, el asunto no se toma como uno de los relevantes por atender.

La revisión de la página de Felipe de Jesús Cantú (PAN), en su apartado de propuestas, permite confirmar lo marginal del tema para el candidato. Ello porque no presenta ninguna propuesta ambiental que sirva para inferir que algún atisbo hay para buscar que la biodiversidad se conserve, o las áreas naturales protegidas sea sujetas de administración y manejo. Encontrar información sobre el tema implica hacer una búsqueda, y entonces saber que lo que propone son acciones aisladas -sembrar árboles, recoger la basura (asunto municipal, por cierto), estaciones de monitoreo (no dice que va a monitorear), y vehículos con energías alternativas. Buenos deseos y acciones aisladas. Pero donde hay que prender la alerta roja, es con sus proyectos que dice buscan solucionar la problemática de vialidad. Los túneles en Sierra de la Silla y Mitras, son obras que inducen el crecimiento de la ciudad hacia las montañas, favoreciendo la urbanización en áreas con características naturales que aún no se encuentran sujetas a esta amenaza (principal riesgo que atenta contra la integridad de los ecosistemas en las montañas).

Con Ivonne Álvarez (PRI) el asunto pierde la poca seriedad y los avances que las administraciones vinculadas con ese partido le han dado en los años recientes. Recoger la basura, y así evitar que se contaminen los ríos y sitios turísticos, es la única propuesta que la candidata tiene pública en su sitio (apartado de propuestas). Sobresale por ello la omisión en el seguimiento de los avances que el gobierno estatal ha realizado, a instancia de organizaciones civiles, como son los casos del BICIPLAN, o los asuntos de calidad de aire en los espacios metropolitanos. Se entienden las omisiones, sabiendo que el gobierno vigente -priista- deliberadamente ha dejado en el olvido al Sistema Estatal de Áreas Naturales Protegidas, desapareciendo en la práctica los mínimos atisbos que aún quedaban de esa programa, y modificando los programas de manejo de las áreas naturales estatales al interés de los proyectos de urbanización (túneles, campos de golf o estadios de fútbol).

Si analizamos la página de Jaime Rodríguez Calderón, el tema ambiental es inexistente. Observar el sitio, e indagar sobre las propuestas ambientales, permite concluir que en esa plataforma el tema no vale la pena de ser publicado, y que el sitio es uno de apología al personaje. Puedo referir el enfrentamiento con el personaje, cuando era impulsor de un proyecto ambientalmente adverso -Arco Vial Sureste-. En esa época, el tema ambiental tampoco era una prioridad para el ex funcionario, y sus actos eran, en los hechos, las de un promotor de la urbanización de la Sierra de la Silla, en áreas a salvo de esa amenaza.

Otra manera de acceder de modo directo a la información sobre las propuestas en el tema ambiental fue el último debate ocurrido en la Universidad Regiomontana. Los temas del evento correspondieron a los de medio ambiente y desarrollo urbano. Durante esa actividad, abundaron los buenos deseos y las ocurrencias (plantar árboles, reubicar las industrias, garantizar el acceso al agua). Pero todo fue como ideas aisladas, sin ninguna comunicación que denotara que los temas ambientales van a ser atendidos mediante procesos o mecanismos integrales de planificación, ciencia o método.

Las referencias hechas confirman una tendencia o realidad. El tema ambiental, particularmente en su aspecto de biodiversidad, y otros iguales de importantes, como es la calidad del aire, desarrollo urbano, o movilidad sostenible, son ausentes en en la agenda pública de estas personas que aspiran al poder inherente a la gubernatura estatal.

No tiene sentido votar por cualquiera de las candidaturas. En los tres casos más relevantes, ninguna de las personas representa la posibilidad de que el derecho al ambiente sea garantizado durante la administración estatal próxima. El interés público, en este caso representado por la conservación de ecosistemas y biodiversidad es ausente.

Nada significativo cambia favorablemente al ejercer el voto. Cualquier elección es mantener la tendencia con degradación ambiental progresiva. Quienes ostentan las tres principales candidaturas más bien ofrecen ideas al aire, propuestas que no son integrales, y esa carencia se entiende si reconocemos los intereses que impulsa el gobierno estatal (la urbanización de espacios naturales sobre la conservación de biodiversidad). La alternativa resultante está representada en las participaciones civiles en los asuntos ambientales o de utilidad pública relacionadas. Esto con independencia de la persona que resulte electa en el proceso.

Asesinos de ciclistas.

El próximo domingo se cumple un año del asesinato del ciclista Heliodoro Rodríguez Villarreal, atropellado por un conductor ebrio que conducía un automóvil con velocidad excesiva. Su muerte, una de las numerosas que afectan a los ciclistas en Monterrey, se ha vuelto simbólica, porque representa el indicador de la imposibilidad de transitar de manera aceptablemente segura en bicicleta por las vías de la ciudad (ya no hablemos de hacerlo a pie).

Todas las promesas de actuación para mejorar escenarios, han sido incumplidas por las autoridades.

Pedaleamos juntos, Heliodoro.

Antonio Hernández.

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