Desde años anteriores, son muchas las voces de alerta emitidas para prevenir que este 2018 la ahora denominada Feria Municipal del Libro y la Cultura (FMLC) llegue avejentada y decrépita a su medio siglo de vida.

            El avejentamiento resulta medio explicable debido el transcurso natural de los años. La decrepitud, en cambio, no tiene otra justificación que los persistentes errores de planeación y organización que ese evento anual ha tenido, in cresendo, sobre todo en sus más recientes ediciones.

            Hagamos un poco de historia para comprender por qué la otrora Feria Municipal del Libro (FML) tuvo épocas de mayor esplendor.

            Como todos sabemos, fue a inicios de marzo de 1969 cuando trascendió la reunión que el entonces regidor de promoción cultural en Guadalajara, Salvador Cárdenas Navarro, sostuvo con libreros de la localidad, acordando realizar en conjunto del 14 al 25 de mayo un evento al que denominaron FML.

            La comisión asesora por la parte librero-editorial, quedó integrada por Manuel Casarrubias, Sergio Sandoval y Gonzalo Scalan Acevedo.

            La idea original de esa feria hasta la fecha en poco ha variado. Sigue consistiendo en promover la venta de libros en los portales y alrededores de la presidencia municipal, con el incentivo de ofrecer atractivos descuentos y, al mismo tiempo, presentar en forma paralela actividades de índole cultural.

            Así, el formato de la FML sigue siendo casi el mismo, a excepción de algunas ediciones que han tenido el agregado de más de algún ocurrente disparate, y no pocos mayúsculos desaciertos, como la omisión rulfiana del año anterior.

            Algunos prefieren atribuir el deterioro de FML a la desigual “competencia” que en el sector editorial vino a representar la Feria Internacional del Libro (FIL) desde 1897. Lo anterior, si bien contiene ciertos visos de verdad, ésta, como cualquier verdad, no es absoluta.

            De entrada, la primera edición de FML logró reunir, para su tiempo, la fabulosa cantidad de 50 mil libros en expo-venta, la mayoría “ediciones baratas” con el plus de descuentos especiales. Lo anterior teniendo como meta dos objetivos precisos “realizar una verdadera promoción cultural entre las personas de escasos recursos económicos”, y “despertar el interés por las buenas obras literarias que poco a poco ha disminuido [porque] las librerías se han convertido en reducto de determinados sectores de la población”.

            En pocas palabras, la FML nació con un declarado espíritu democrático, más allá de las innegables intenciones librero-mercantiles por aumentar el volumen de sus ventas.

Es justo especificar que en esa primera edición no sólo existió el interés comercial, sino también el de la difusión cultural, razón por la que se montaron exposiciones con ediciones fuera de comercio, provenientes del Archivo Municipal, la Biblioteca Pública del estado, el Archivo de la catedral de Guadalajara, el Instituto Jalisciense de Antropología e Historia, la Secretaría de Educación Pública, la Universidad Nacional Autónoma de México, la Universidad de Xalapa, la Universidad  de Monterrey; así como de distintas colecciones de particulares como Alfonso Manuel Castañeda, José Ramírez Flores y Ernesto Ramos Meza.

Una de las acciones que desde la etapa organizativa vinculó la FML con la sociedad tapatía fue el concurso para seleccionar un primer cartel oficial, con la participación de 40 alumnos de Artes Plásticas de la Universidad de Guadalajara (UdG), siendo ganador Carlos Ochoa y recibiendo menciones honoríficas Milton Flores Robles, Luis Bradley Estrada y Luis Gregorio Vázquez. La totalidad de propuestas fue exhibida, en forma parcial y previa en distintas librerías; y luego en forma conjunta en el palacio municipal.

Otro vínculo social importante fue la colaboración de distintos países a través de sus institutos culturales locales. Tal fue el caso de Italia, Estados Unidos, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Gran Bretaña, Cuba, y Alemania, lo que agregó un importante toque multicultural al evento.

Además, durante los doce días de la FML se imprimió y distribuyó en forma gratuita el periódico El Despertador, título en homenaje a la edición independentista; en esa publicación auspiciada por un total de 22 librerías y empresas editoriales, se informaba de la programación y pormenores diarios que en la feria ocurrían.

También se giraron invitaciones formales previas a instituciones de todos los niveles educativos, para que grupos escolares realizaran visitas a la feria, las cuales contaron con guías encargados de explicar la importancia del libro, de las expos montadas y de fomentar el hábito de la lectura. El número de stands libreros ascendió a la cantidad de 30.

Hubo actividades culturales complementarias, además de las efectuadas en el Salón de Cabildos durante los días de la feria. Ellas incluyeron otra serie de conferencias, desarrolladas de manera ampliada durante los meses de junio y agosto, en la Galería Municipal, siendo los ponentes: Abel Quezada, Guillermo García Oropeza, Alejandro Jodorowsky, Mathías Goeritz, José Emilio Pacheco, Alberto Isaac, Emilio García Riera y Fernando González Gortázar.

Como conferencistas durante los días de la feria, se contó con la participación de José María Muriá, Luis Guillermo Piazza, Andrés Henestrosa, Ernesto de la Torre Villar, Antonio Pompa y Pompa, José Corona Núñez, Ernesto Ramos Meza, Juan López Jiménez, Francisco Monterde, Agustín Basave y Fernández, Enrique Estrada Faudón,

Fue tanto el interés suscitado en torno a la primera FML, que el día previo a su inauguración, se anunció que esa ceremonia oficial estaría a cargo del gobernador del estado, Francisco Medina Ascencio, acompañado del presidente Municipal, Efraín Urzúa Macías, el síndico Fernando A. Gallo Lozano, y por supuesto, Cárdenas Navarro, el regidor de cultura y promotor principal. Entre los asistentes de primer nivel, se contó con la presencia de Roberto Maciel Salcedo, en calidad de rector de la UdG.

En la parte artístico-musical, entre un variado programa de corte popular, destacó el concierto de la Orquesta Sinfónica de Guadalajara bajo la conducción de su titular, Kenneth Klein, efectuado en el patio municipal y con la participación de la contralto Osbelia Hernández y la soprano María del Carmen Gómez.

El éxito de la primera Feria Municipal del Libro en Guadalajara fue enorme. Algo que se pudo percibir desde el momento inaugural en que el gobernador del estado, entre un mar de elogios, destacó la necesidad de que eventos similares se replicaran en todos los municipios de Jalisco. En los días siguientes, abundaron los editoriales periodísticos destinados a felicitar de manera amplia y expresa su existencia, considerándolo un evento de primer orden a nivel nacional y solicitando de inmediato su continuidad institucional.

Al margen de las opiniones oficialistas y mediáticas, el mayor éxito de esa primera FML fue la asistencia continua y multitudinaria que tuvo, calculada en más de 10 mil personas diarias durante los 12 días que permaneció instalada en el Palacio Municipal, debiendo extender así su horario hasta las once de la noche, incluidos los días domingos.

El extraordinario éxito lo explicó en su momento, con su estilo veraz y directo, el inolvidable crítico don José Luis Meza Inda:

“Un evento (desusado), es el que ha organizado un muy Honorable Ayuntamiento de Guadalajara, en colaboración con las casas comerciales que se dedican a expender libros, y con las instituciones culturales, tanto oficiales como particulares; para la celebración de la ‘Feria Municipal del Libro 1969’; promoción de carácter popular que puede calificarse como una de las más importantes y relevantes de los últimos meses.

Teniendo como finalidad esencial el acercamiento colectivo entre esos desgraciadamentedos puntos casi absolutamente distanciados en nuestro medio: pueblo y libro, (objeto éste último que constituye para las mayorías un artículo de verdadero lujo, debido a su inaccesible precio) el Ayuntamiento,  por medio de esa infatigable bujía insólitamente conectada en la maquinaría oficial: el Regidor de Promoción Cultural; ha logrado aunar los intereses económicos de los señores libreros de la ciudad con las desinteresadas aportaciones de todas aquellas personas de una manera u otra con el quehacer cultural, para ofrecer al pueblo de Guadalajara una jornada bibliográfica que esperamos rinda positivos dividendos para todos”. [Negritas de C. L. Vera].

El programa de clausura de la FML-1969 comprendió: Audición Banda Municipal, presentación del Conjunto Nova 3, ceremonia oficial, conferencia, obra de teatro dirigida por Félix Vargas, y un concierto de música contemporánea a cargo de la Sociedad Experimental de Música; éste programado a iniciar a las 21:30 horas, en adelante; o sea, que la fiesta se prolongó hasta muy nochesita.

De inmediato se iniciaron los preparativos para la realización de la siguiente y segunda Feria Municipal del Libro, informando, antes de finalizar ese 1969, que se duplicaría el número de libros, y se incrementaría el de expositores, eventos y participantes.

En cambio ahora, a escasas semanas de la próxima edición de la Feria Municipal del Libro, poco se sabe de las sorpresas qué ese evento nos depara.

Seguramente, ya está preparada una bella y cuidada edición conmemorativa, el cartel oficial y la impecable propuesta de propaganda oficial. Está listo un impactante programa artístico-cultural, con creadores de reconocida obra y trayectoria; priorizando así, en las distintas actividades, el talento por encima del compadrazgo y el amiguismo. Se dan los últimos toques a la impresionante serie de charlas, conferencias, conversatorios, mesas redondas, exposiciones y etc., con material gráfico, video-grafico, hemerográfico y testimonial que otorgarán el más amplio y completo panorama de la FML, desde sus orígenes hasta nuestros días. Sin olvidar los detalles a la previa y permanente campaña de difusión, la cual estará casi exenta de errores y tendrá un mínimo de calidad, especialmente en su antes deplorable sitio web y el ineficiente manejo de sus redes sociales. ¡Ah!, y esta vez no habrá supuesta “amenaza” con la que se pretenda justificar una posible omisión arreolina. Etc., etc., etc.

Aunque, no son pocos los que piensan que próxima edición 50 de la Feria Municipal del Libro y la Cultura, (FMLC), volverá a ser pan con lo mismo. Que (snif snif) llegará a nosotros sin esa organizativa cirugía mayor que ella necesita para recobrar aquella su anterior grandeza.

Porque no, no todo su avejentamiento y decrepitud es culpa de la sombra que le hace la FIL. Su decadencia radica en algo más profundo: la pérdida de su esencia original. Es decir: su carácter popular, que no populachero.

De allí que convendría a sus organizadores plantearse muchas preguntas también sustanciales. Entre ellas: ¿en qué momento la FML perdió el rumbo?, ¿por qué no ha recuperado aquella su importancia cultural de primer orden?, ¿quiénes, y bajo qué criterios profesionales, serán los encargados de realizar la próxima y dorada edición 50?, ¿se volverán a repetir los errores de las últimas ediciones, ya multi-cuestionados en su momento por diversos medios y personajes de la vida cultural tapatía? ¿Su programación cultural estará de nuevo destinada, preferentemente, a promover y favorecer un posible tráfico de influencias entre ciertos organizadores y sus mismos cuates y compinches culturosos de siempre?, ¿perderá, ahora sí y por completo, su origen popular, programando puros eventos privados y elitistas en hoteles de lujo o en espacios donde se obligue a los asistentes al pago de un consumo de alimentos y/o bebidas?, ¿priorizará la obtención de subsidios económicos provenientes de entidades comerciales por completo ajenas a la industria editorial, o de vales canjeables por elíxires etílicos en alguna respetable cantina de la localidad, o de donaciones extra presupuestales con la finalidad de acabalar muralitos en la fachada de algún céntrico hotel?, ¿acaso sólo seguirá ofreciendo al pueblo tapatío mucho improvisado atole con el dedo y hartos sopladores de papel pa’ que se espante la calor?

Por mi parte, esas preguntas y muchos temas más relacionados con la FMLC 2018, serán abordados en las próximas entregas de estos Portraits arrabaleros. Es una promesa.

 

Por Carmen Libertad Vera

 

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