Por Zoe Leonard

Ilustración por Sin Fronteras Colectivo de la serie ‘No se olvida’

Quiero que la gobernadora sea pata. Quiero una persona con SIDA como
gobernador y un maricón como alcalde y quiero a alguien sin seguro
médico y quiero a alguien que haya crecido en un lugar tan saturado
con desperdicios tóxicos que no le haya quedado otra que tener
leucemia. Quiero una gobernadora que haya tenido un aborto a los 16 y
no quiero tener que votar por el candidato menos malo. Quiero un
gobernador que haya perdido a su amante por culpa del SIDA, que aún
vea su rostro al cerrar los ojos y que sepa como se siente al abrazar
a alguien que muere. Quiero un gobernador que no tenga aire
acondicionado, que haya tenido que hacer turno en el hospital, en WIC,
en el desempleo, en el departamento de vivienda y que haya sido
despedido, que haya sufrido de acoso sexual, que le hayan dado una
pela por ser gay y haya sido deportado. Quiero alguien que haya pasado
una noche en la cárcel, haya sido acusado por ser negro y que haya
sobrevivido a una violación. Alguien que se haya enamorado y que haya
sufrido por amor y que respete sexualmente a los demás; que haya
cometido errores y aprendido de ellos. Quiero a una mujer negra por
gobernadora. Quiero a alguien con los dientes bien jodidos, alguien
que haya tenido que pedir en la luz para comer, alguien que se
trasvista, que haya usado drogas y que haya estado bajo terapia.
Quiero alguien acusado de desobediencia civil. Y quiero saber por qué
todo esto no es posible, quiero saber en qué momento empezamos a creer
que un gobernador tiene que ser siempre una marioneta: antes cliente
que puta. Siempre jefe y nunca trabajador, siempre un mentiroso,
siempre un ladrón que queda impune.

El texto es una traducción libre de “ I want a president …”. 

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