Por Emi Saria

Foto por Everardo González «Primavera de 2014 en la Coyotera de Monterrey» 

Invitado a la emisión televisada del Grand journal de Canal+, el ex primer ministro socialista Lionel Jospin reiteró sus reservas en cuanto a la apertura del matrimonio a las parejas homosexuales. «Es la posición de mi partido por lo tanto la respeto, empezó el ex Primer ministro. No es la mia. Lo que pienso es que la idea fundamental que se debe sostener -en cuanto al matrimonio, a las parejas y a la vida en general- es que la humanidad está estructurada entre hombres y mujeres.». La escritora Virginie Despentes decidió contestarle en la revista francesa gay Têtu.

«Entonces, esta semana le toca a Lionel Jospin. Le parece que no escuchamos suficientes tonterías en cuanto al matrimonio gay, así que se marca un solo. Tranquilos, ¡eh! que es sin homofobia. No dijo que existía el derecho a dispararles a las maricas o de hacerles la vida imposible a las nenas bolleras en el instituto. No, sólo nos quería señalar: cuidado, que con el matrimonio nos estamos pasando de la raya «La humanidad está estructurada sobre las relaciones entre hombres y mujeres.». Así que, sin ninguna homofobia: las bolleras y maricas no pertenecen verdaderamente a la humanidad. Sin embargo, no son estériles —pero como no viven en pareja, no son humanos de pura cepa— humanos como lo es monsieur Jospin. No está siendo muy delicado con los solteros y la gente que no tiene hijos, pero Jospin es así: tiene una alta idea de lo que es la humanidad; y la humanidad, son mujeres y hombres que viven juntos, copulan y producen niños para la patria. Es una pena para las mujeres, pues, in fine, esta humanidad es la historia de toda la mierda que se tragaron durante milenios, pero así es la humanidad y no la vamos a cambiar. Hay que admitirlo: está por un lado la Humanidad con mayúscula que puede pretender acceder a las instituciones, y por el otro lado, una casta menos noble, menos humana. La que debería ser feliz de no ser perseguida, así que, que no venga a reclamar derechos al estado. Pero claro, lo dice sin ánimo de ofender, sin homofobia, es sólo que: algunos de nosotros somos una parte menor de la humanidad en comparación con otros. Proust, Genet, Leduc, Wittig, para citar algunos al azar: son menos humanos que heteros. Entonces, según Lionel Jospin, tengo que entenderlo sin tomármelo mal: desde que dejé de chupar pollas, cuento menos. No tendría que pedir los mismos derechos. Casi es una cuestión de sentido común.

¡Pero lo dice sin homofobia! eso es lo bueno. Al igual que todos los heteros que tienen algo en contra del matrimonio gay. Es más bien el sentido común y no la homofobia lo que los empuja a expresarse. Dentro de este debate, nadie es homófobo. Sólo están en contra de la igualdad de derechos. Y por la boca de Jospin se entiende bien: no sólo se trata de la igualdad de derechos entre homos y heteros, sino también de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Parece que en esto nos entendemos: no seremos nunca iguales mientras nos sigamos agarrándo a estas categorías.

Ya no me veía «mujer» como lo son las «mujeres» que se acuestan gratis con tíos como él, pero hasta esta declaración, no había pensado jamás dejar de definirme como perteneciente a la humanidad. Voy a tardar un tiempo en acostumbrarme. Es que me volví lesbiana demasiado tarde, probablemente. Es que todavía no me acostumbro a que me coloquen en mi lugar cada cinco minutos. A mi nuevo sitio: el de los tolerados.

Al principio, me daba casi igual este asunto de matrimonio, pero según los voy escuchando a todos, sin homofobia, recordándonos que no valemos lo que vale un hetero, empieza a interesarme.

No sé lo que Lionel Jospin entiende por humanidad. No hace tanto, una mujer que se embarazaba fuera del matrimonio era una paria. Si se embarazaba de un hombre casado con otra, le hacían vivir el infierno en la tierra en el nombre de la dignidad humana. Se podía pensar en quemarla por bruja. Muchas subieron a la hoguera por menos. Se podía echarla del pueblo a pedradas. El niño era un bastardo, un menos que nada. Bueno, algunas décadas más tarde ya no tenemos nada malo que decirle a esto. Por lo tanto, ¿nos volvimos menos humanos según Lionel Jospin? La humanidad se ha envilecido tánto con eso? En qué momento de la evolución tenemos que bloquear el cursor de la tolerancia?

Jospin, como muchos oponentes al matrimonio gay, es un hombre divorciado. Al igual que Copé1, Le Pen2, Sarkozy3, Dati4 y tutti quanti.Este acuerdo con el juramento del matrimonio forma parte de las evoluciones felices. Los niños de divorciados tienen que soportar padrastros a saco, entonces ya no se habla de papa y mama, de repente se trata de colectividad. Sabemos que los heterosexuales se divorcian más de lo que cambian de coche. Sabemos que el adulterio es un deporte corriente (basta leer los comentarios de heteros después de la dimisión de Petraeus por haber engañado a su mujer para entender la importancia que tiene la monogamia en la heterosexualidad: no se la creen ni un segundo, se engaña como respirar y les parece inadmisible que alguien se meta) y sabemos, por experiencia, que no piensan que concebir niños fuera de matrimonio sea un problema. Pueden tener niños fuera del matrimonio siendo casados y le parece formidable a todo el mundo. Muy bien. Yo estoy al favor de todo lo que es punk rock, entonces esta idea de una inmensa orgía amistosa me parece fenomenal. Entonces, ¿por que hay tanta flexibilidad moral cuando son los heteros los que se limpian el culo con el juramento del matrimonio mientras los homosexuales recolectan una indignación rígida cuando se trata ellos? ¿Ensuciaríamos la institución? ¿La pervertiríamos? Pero tíos, aunque le pongamos todo el destroy del mundo no la vamos a pervertir más de lo que hicisteis vosotros, está perdido de antemano… dado el estado en el cual se encuentra el matrimonio, lo excepcional es que aceptemos usarlo. El Vaticano nos profetiza que esto nos llevará a la poligamia —así que las bolleras y los bougnoules5estamos en la misma bolsa, pero esta advertencia no es racista u homófoba , seamos sutiles, ya sabemos que las chicas con velo tampoco forman parte de esta humanidad concebida por esta izquierda, pero vamos—; que no se asusten por la poligamia: ya está aquí. Cuando un hombre paga tres pensiones alimentarias, ¿qué es sino una forma de poligamia? ¡Que los católicos se ocupen de los comportamientos de los casados en la iglesia! Esto les costará tanto ordenarlo que no tendrán tiempo para perder con parejas que piden matrimonio delante del alcalde.

Y lo mismo para los niños, no os preocupéis por eso: no nos comportaremos peor que vosotros. Ser padres mas sórdidos, mas inatentos, mas egoístas, mas pasotas, mas neuróticos y tóxicos es imposible. Tranquilizaos por todo esto. Lo peor ya lo hacéis vosotros muy bien.

Y todo eso sin contar con que la humanidad esta sufriendo otros ultrajes mucho mas graves ahora mismo con los cuales las bolleras y las maricas no tienen nada que ver, así que encuentro a Lionel Jospin muy mal organizado en cuanto a las prioridades de sus crispaciones. En el 2012, hay atentados a la moral mucho mas brutales y difíciles de admitir que la idea de que dos mujeres se quieran casar juntas. ¿Qué coño importa? Ya sé y lo entiendo, le molesta al opresor cuando dos perras se olvidan de su collar, le molesta porque no se las puede mantener tan fácilmente bajo el yugo de la heterosexualidad. A veces ocurre que la víctima no quiera dejarse hacer agradeciendo a su verdugo, yo pensaba que una formación socialista permitía entenderlo. Pero no es así, algunas formaciones socialistas llegan a dividir los seres humanos en dos categorías: los verdaderos humanos y los que deberían esconderse y callarse.

Tengo la impresión que perdí una mitad de mi ciudadanía al enamorarme de una chica (que de todos modos se niega a reconocerse como mujer, pero dejaré este asunto de lado para no hacer descarriar la máquina de seleccionar humanos-menos humanos de Lionel Jospin). Tengo la impresión de estar castigada. Y no veo otro modo de entenderlo. Estoy castigada por haber dejado de ser una hetera, una humana cien por cien. Durante 35 años he tenido los plenos derechos, ahora me debo contentar con una mitad de derechos. Me da pena que el Estado tome tanto tiempo en dejar que Lionel Jospin y sus amigos católicos lo pueden pensar, cuando la ley no tiene porque estar de su lado.

Si mañana me anuncian que tengo un tumor en el cerebro y que me quedan seis meses, no dispongo de ningún contrato fácil de firmar con la persona con la cual vivo desde hace ocho años que me pueda asegurar que todo lo que tenemos en casa le pertenecerá. Si es la muerte la que nos separa, todo lo que me pertenece le pertenece a ella. Si fuera hetera, estaría arreglado en cinco minutos: una vuelta por el ayuntamiento y todo lo que es mío es suyo. Y viceversa. Pero soy bollera. Entonces, según Lionel Jospin, es normal que sea difícil establecer mi sucesión. Que la podamos refutar o que haya que pagar 60 % de impuestos para poder tocarla. Una pequeña tasa no homófoba, pero que somos los únicos en pagar aunque seamos pareja. Que cualquier persona de mi familia pueda poner en tela de juicio su derecho a gestionar lo que dejo es normal, es el precio que hay que pagar por la no heterosexualidad. La persona con la cual vivo desde hace ocho años es la única persona que sabe lo que contiene mi ordenador y lo que me gustaría hacer con su contenido. Me gustaría saber que será la persona que gestionará lo que dejase si me pasara algo como lo pueden hacer los heteros. Monsieur Jospin, al igual que los demás heteros, puede estar seguro de que cualquier pequeña hetera cobrará la parte de la herencia que le toca. Yo quiero tener el mismo derecho. Quiero el mismo derecho que él y que todas las heteras tienen, quiero exactamente los mismos. Yo pago los mismos impuestos que un humano hetero, quiero los mismos derechos y me la suda saber si Lionel Jospin y sus amigos no homófobos, aunque conscientes que el hecho de tener pluma ha de tener un precio social, me incluyen o no en su concepción de la humanidad. Yo quiero que el Estado le haga enterarse de que soy una humana al igual que los demás. Y eso a pesar de no tener pollas en el culo. Y eso a pesar de no suministrar ningún polluelo a mi país.

La cuestión de la herencia es central en la institución del matrimonio. Los sordos, los ciegos y los mal formados no pudieron heredar durante mucho tiempo. No eran lo suficientemente humanos. Estoy feliz de que hayamos acabado con esto. Las mujeres tampoco heredaban. No tenían alma. Sus órganos reproductores les impedían ocuparse de los asuntos de la ciudad. Eran otros Jospin en esta época, se llamaban Proudhon. Tengo ganas de vivir en un país donde no dejemos a los Jospin seleccionar entre los que aceden a la humanidad y los que han de quedarse en la vergüenza.

No veo otra palabra que homofobia para describir la hostilidad que siento desde que empezó este debate. Yo crecí como hetera y me parecía normal tener los mismos derechos que todo el mundo. Envejezco bollera y no me gusta nada la sensación que me causan esos viejos velludos en cuanto me declaran desviada. Me gustaría poder casarme y no hacerlo. Nadie ha de escrutar con lupa con quién duermo y con quién vivo. No tengo por qué sentirme castigada porque escapo a la heterosexualidad.

Yo les dejo en paz a todos con sus matrimonios podridos. Con sus críos que nunca mas festejarán la navidad en familia, con toda la familia entera, porque se quebró en dos, en cuatro, en diez. Que se las arreglen con su puta heterosexualidad como quieran, que encuentren tontas para chuparles la polla que piensen que es genial hacerlo gratis antes de hacerles escupirlo en pensiones compensatorias. Que vivan sus vidas de mierda como quieran y que me den los derechos de vivir la mía como quiero yo, con los mismos deberes y las mismas compensaciones que vosotros.

Y del mismo modo, por favor, dejad esas tonterías de los psicólogos acerca de que los niños adoptados se han de imaginar que sus padres los concibieron juntos. Es inmundo escucharlos despotricar por un niño que ha sido adoptado por una sola persona. Y sobretodo, dejad de creer que un niño coreano o haitiano mira a sus dos padres caucásicos imaginándose que salió de sus vientres. Es un niño adoptado y, se sienta bien o no, sabe muy bien que no es el hijo de esta pareja. Dejad de tomarnos el pelo con el modelo padre-madre cuando sabemos que hay niños que crecen de otra manera y que siempre ha sido así. Cuando los dirigentes declaran una guerra, les da igual saber que están preparando a una generación de huérfanos de padre. Que dejen de contarse historias según las cuales la heterosexualidad occidental es el único modo de vivir juntos y de formar parte de la humanidad. Están pisando a bolleras y maricas para cantar sus alabanzas. No es necesario y no estamos aquí para esto. Sus vidas en general son más bien una mierda, sus vidas amorosas son una catástrofe y pueden dejar de creer que no se nota. Dejad las bolleras y maricas gestionar sus vidas como quieren. Nadie tiene ganas de imitarlos. Que se empeñen en construir refugios para gente sin techo en lugar de erigir cárceles. Dormir en un cartón sin saber dónde mear no es una elección de vida, es un terror político y me sorprende que el matrimonio les obnubila tanto a los Jospin como en el Vaticano cuando la miseria les parece tan soportable.

Más artículos sobre el matrimonio gay en Francia:
http://cahierdeterrain.blogspot.com.es/search/label/mariage%20homo

1Jean Francois Copé es presidente del partido de derecha UMP (cuya presidencia es muy controvertida por casos de fraude electoral) y alentador a las manifestaciones anti matrimonio.
 
2Jean Marie Le Pen es el fundador del partido de extrema derecha Frente Nacional (FN) y conocido por sus exacciones en la guerra de Algelia (torturas). Su hija Marine Le Pen es la actual líder del partido, el cual se convirtió en la tercera fuerza política del país en las últimas elecciones presidenciales.
 
3Nicolas Sarkozy fue presidente de Francia entre 2007 y 2012. Empezó una politica ultrarepresiva en contra de las minorías del país (gitanos, roms, árabes, negros, prostitutas, pobres…) en su puesto de Ministro del Interior en el gobierno de Jacques Chirac cinco años antes de su aceso a la presidencia. También reforzó medidas ultraliberales y reformas antipopulares (jubilacion, represion a estudiantes, contratos basura, etc.).
4Rachida Dati fue Ministra en el gobierno de Sarkozy.
5Término racista para designar a los árabes.

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