Por Jesús González

El alcalde de Guadalupe Nuevo León cumplió la amenaza hecha en medios de comunicación y desalojó con la fuerza pública la huelga de hambre de la Sra. María de Jesús Contreras Juárez instalada en la plaza principal del municipio. De hecho fueron 4 desalojos durante el día, uno de ellos fallido, desalojos hechos a pesar de que un día antes se había llegado a un pre acuerdo de solución sobre los derechos laborales de Doña Mary.

En el primer desalojo Mary perdió todas sus pertenencias. Antes del mediodía la visitaron en el plantón paramédicos de la Cruz Verde municipal y observaron que tenía la presión alta, le recomendaron que fuera con ellos para revisarla más a fondo y luego la regresaban, ella aceptó. Se sentía mal. Dos personas solidarias la acompañaban en ese momento, una fue con ella en la ambulancia y otra se quedó a cuidar el plantón. Minutos después personal del municipio y policías arrasaron con el campamento. Al enterarse Doña Mary se bajó de la camilla en la Cruz Verde, con el suero puesto en el brazo y evitando a las enfermeras que querían detenerla salió a la calle y tomo un taxi, que no le cobró, y la llevo de nuevo a la plaza. Se colocó en una silla en la entrada del palacio municipal y aviso a los activistas que la habían acompañado para buscar la devolución de sus pertenencias. Hubo algún hostigamiento de policías para que se retirara pero no lo lograron. Toda la acción y los responsables de ella fueron fotografiados en el momento por un ciudadano solidario. Entre las pertenencias de Mary estaban las llaves del auto familiar, documentos personales y del juicio laboral, efectivo y los líquidos con los que se nutría en su huelga de hambre.

Entre las 2 y las 4 unos doce activistas, Tv Azteca, El Universal, El Norte y Redes Quinto Poder, además de dos visitadores de la Comisión Estatal de Derechos Humanos estaban ya acompañando a Mary. Pasadas las 4 de la tarde se presentaron 15 policías al mando de quien dijo ser Coordinador Operativo José Payán Velázquez e intentaron retirar a Doña Mary quitándole la silla en la que estaba sentada. Los activistas y medios confrontaron a los policías, con maestría exigieron no fueran vulnerados sus derechos y plantearon una salida: Si le eran devueltas sus pertenencias ella se retiraría de la entrada del palacio y se colocaría en la plaza como ellos sugerían. Los policías no esperaban que se ofreciera una solución y respondieron que ellos no sabían quién las había retirado, después dijeron que solo el personal del área jurídica podría entregarlos y cuando los medios de comunicación documentaban el dialogo optaron por retirarse. El policía Payán Velázquez dijo que habían sido órdenes de un mando superior pero se negó a dar el nombre, fue un desalojo fallido.

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Alrededor de las 6 de la tarde regreso el policía Payán Velázquez, esta vez acompañado de un mando superior identificado como Sargento Florencio Flores, pero en esta ocasión contaban con una fuerza de unos 80 policías, 6 patrullas, 4 camionetas y 1 ambulancia. Al menos 10 de los policías portaban armas largas. Los medios de comunicación ya se habían retirado. El operativo se ejecutó en unos 15 minutos. A una orden grupos de policías encapsularon a los activistas y los empujaron hacia la zona arbolada de la plaza, personas que paseaban intentaron grabar o tomar fotos pero los policías les ordenaron no hacerlo y retirarse amenazando con detenerlos. Uno de los visitadores de la Comisión Estatal de Derechos Humanos comenzó a grabar el desalojo y al grito de ¡Agárrenme a ese cabrón que está grabando! fue jaloneado e intentaron quitarle el teléfono entre 6 policías, él se identificó pero no le sirvió de mucho, a empujones y encapsulado los policías lo llevaron al frente del palacio municipal y no le permitieron seguir grabando. Entre 6 policías derribaron a Doña Mary del colchón donde estaba recostada, a empujones la subieron a la ambulancia, mientras los activistas eran amenazados con detenerlos si no se retiraban de la plaza. La Sra. Mary Torres Adame fue lastimada de un brazo por una mujer policía y el estudiante Alan de Anda fue esposado y luego liberado por gestiones de los activistas. Al haber sido desalojados en este tercer intento el grupo de apoyo de Doña Mary se trasladó a la Cruz Verde para tratar de garantizar su integridad física. Ella nuevamente se escapó. Al bajar de la ambulancia los policías que la acompañaban intentaron ingresarla a la clínica pero ella se resistió y con la ayuda pasiva de los paramédicos la dejaron salir, iba camino a la avenida cuando el grupo la encontró. Se improvisó una reunión donde se valoraron las opciones para continuar la protesta o no, acordando que la pauta la marcaba Doña Mary, ella decidió regresar a la plaza.

Nos trasladamos hacia allá y al llegar, activistas de Únete Pueblo improvisaron un mitin informativo para que los paseantes se enteraran del motivo de la lucha, los activistas tendieron en el suelo una casa de campaña que intentaron armar pero los policías que resguardaban el palacio municipal (6 en dos patrullas bloqueando las escaleras) les ordenaron retirarse de la plaza y disolver el mitin que cada vez congregaba más gente. Hubo un intercambio de palabras donde se le hacía ver a los policías que no podían impedir una reunión pacifica como era el mitin y ellos simplemente ordenaban que todos debían retirarse. La situación derivo en empujones al intentar confiscar la casa de campaña sin éxito. Fueron solicitados refuerzos policiacos y llegaron 3 camionetas y unos 35 policías para disolver el mitin por la fuerza. Se dirigieron directamente a detener a los activistas quienes fueron esposados y subidos a dos patrullas. En el jaloneo fueron lesionadas en las muñecas Mary Torres Adame, Rocio Montalvo y Rita Jaramillo estas dos últimas con lesiones en tobillos también, una de las policías señaladas como agresoras es Rita M. García Coronado. El total de detenidos fue de 9, de los cuales uno fue detenido solo porque iba pasando por la plaza al momento del operativo, era ajeno a los hechos. No fueron detenidos Doña Mary y el luchador social Rogelio Ramírez gracias a las gestiones de su abogado.

El traslado a las oficinas de Policía y Transito fue con sirena abierta, a 80 km x hora promedio y sin respetar semáforos dentro de la transitada Av. Juárez. En la barandilla dos detenidos, un hombre y una mujer, denunciaron que se les había retirado el celular y les fueron revisados sus datos personales y borrados videos.
Las redes de apoyo fueron fundamentales para garantizar la integridad de los detenidos. Se ejerció una presión vía Twitter y Facebook a nivel local y nacional contra el alcalde Cesar Garza Villarreal, además de llamadas a distintos medios de comunicación y se comenzaron a congregar personas en las instalaciones donde estaban los detenidos. Esta presión tuvo como resultado que cambiara el trato de la policía, el Sargento Flores entró a informar que todos serían liberados en cuanto se terminarán los papeleos e inclusive ofreció agua, refresco y hasta “los baños limpios” para las mujeres.
Alrededor de las 11:00 pm todas y todos los detenidos fueron liberados.

@proyectoepuente

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