Una jornada atípica en un albergue para migrantes

“En esta casa los sueños siguen vivos”

 

Por Carmen Libertad Vera

 

Eran las 8:30 horas de una fría mañana decembrina del 2017. Una decena de periodistas nacionales e internacionales, entre ellos dos reporteros suizos colaboradores de un medio australiano, dos documentalistas franceses y una freelancer española, acudieron puntuales hasta las instalaciones del albergue FM 4 Paso Libre. Justicia y Dignidad en el Camino, A. C., para cubrir la rueda de prensa convocada por Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM) y la XIII Caravana de Madres Centroamericanas, a su paso por la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México.

 

 

“En esta casa los sueños siguen vivos…”

Sin duda alguna, entre las escasas posibilidades que los migrantes tienen en México para recibir apoyo y ayuda humanitaria en algunos puntos estratégicos de las rutas migratorias hacia Estados Unidos (EEUU), se encuentran los albergues o refugios: espacios comunitarios que en forma temporal y gratuita otorgan hospedaje, alimentación y otros servicios, en la medida de sus recursos o posibilidades.

Tal es el caso del albergue FM4 Paso Libre, cuyo domicilio se ubica en Calderón de la Barca 468-A, de la colonia Arcos Sur, una zona residencial al oriente de Guadalajara, localizada a escasos metros de la avenida Inglaterra por donde corren las vías ferroviarias sobre las que transita La Bestia; rúa donde ese refugio tuvo su asiento primero.

La finca que el albergue ocupa, otorgada en comodato por instancias gubernamentales, en su exterior se mimetiza con la doméstica apariencia de las residencias vecinas. A primera vista parece una pequeña fortaleza, reforzada en lo alto con enrejados de seguridad y resguardada por una elevada barda cubierta de cantera. Se distingue apenas por tener una construcción anexa de dos pisos rematados con una alta terraza-tendedero.

La ausencia de mayores signos de identidad en el exterior de la finca, a excepción del gran logotipo oficial y de otros cinco más discretos, pintados en uno de los tres enormes portones negros que identifican organizaciones que apoyan al albergue, Australian Aid, UNHCR ACNUR, Médicos Sin Fronteras, Amnistía Internacional y Redodem (Red de Documentación de las Organizaciones Defensoras de Migrantes); pudiera no ser algo fortuito.

En 2015, algunos integrantes de la Asociación Vecinal de Arcos Vallarta Sección II manifestaron rechazo público a la existencia del albergue en esa zona; colocaron mantas de inconformidad y realizaron plantones en las inmediaciones de la finca, utilizando argumentos que tendían a criminalizar migrantes y bajo el supuesto de que su re-ubicación era una decisión gubernamental impuesta, en la que no habían sido tomados en cuenta de manera previa.

La campaña de repudio quedó superada y, después de un intensivo proceso de remodelación, el albergue fue inaugurado oficialmente en diciembre del 2016, con la presencia de personalidades políticas locales de primer orden, como dos de los aspirantes actuales a la gubernatura de Jalisco para el 2018: el priista Miguel Castro Reynoso, entonces titular en Jalisco de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) y el emecista Enrique Alfaro Ramírez, quien en esa fecha todavía fungía como alcalde de Guadalajara.

Los otros invitados oficiales al acto inaugural fueron diplomáticos: el Dr. David Engel, embajador de Australia, país que en forma importante colabora con el albergue; y Mark Manly, representante en México del Alto Comisionado de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para los Refugiados.

En marzo del 2016, la comisión de Desarrollo Humano y Participación Ciudadana del ayuntamiento de Guadalajara designó primer lugar en el reconocimiento del “Mérito Humanitario Fray Antonio Alcalde” a la Asociación Dignidad y Justicia en el Camino, A. C., por lo que en ceremonia solemne del cabildo tapatío, el coordinador de FM4 Paso Libre, Rafael Alonso Hernández López, recibió una medalla alusiva y un estímulo monetario consistente en mil 963 salarios mínimos, lo que en esa fecha correspondió a la cantidad de 143 mil 378 pesos.

 

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La mesurada identidad externa de FM4 Paso Libre, en el interior cambia por completo, revelando de inmediato su indudable condición de albergue, justo al trasponer el descomunal portón metálico contiguo al patio interior, área al aire libre casi única y que da la impresión de haber sido antigua zona para carga y descarga industrial. El espacio, adornado con macetas y bancas tipo jardín, ahora se utiliza como espacio de convivencia social, salón fumador y que conecta, al través de puertas corredizas de cristal, con los espacios administrativos, de recepción a migrantes o visitantes, y la caseta de vigilancia inmediata a la entrada principal.

El albergue en sí es un amplio y alto galerón de una planta, cuyo diseño original posiblemente era empleado como bodega o factoría. Su vocación arquitectónica inicial se transformó hasta conjuntar, bajo el mismo laminado techo a dos aguas, una sucesión continua de sub áreas multifuncionales.

 

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Las actividades rutinarias del albergue FM4 Paso Libre, desde el día anterior a la rueda de prensa, estuvieron modificadas por la recepción y atención solidaria de los 50 participantes en la XIII Caravana Anual de Madres Centroamericanas.

De allí que al transponer el gigantesco umbral interior aparece frente a la vista una pequeña aglomeración reunida en torno a las azules mesas del comedor comunitario, decorado éste con los llamativos colores de un figurativo mural naif y donde, sobre modestas vajillas en color blanco o rosa tirando a magenta, servían y degustaban decenas de desayunos.

Al lado derecho se percibe la cocina en incesante actividad. Ésta, extendida a los fregaderos adosados al muro donde sobresale la escalera que conduce al piso superior del área administrativa; del lado izquierdo, unos reducidos gabinetes hechos con láminas de madera o tabla roca se destinan a servir de cubículos, bodegas o mini cyber equipado con PC e Internet de uso gratuito para los migrantes, quienes también, en caso necesario, reciben ahí atención médica, psicosocial y/o jurídica, teniendo además acceso a realizar una llamada telefónica.

Metros delante se ubica un guardarropa con múltiples prendas de vestir, limpias y clasificadas por género y talla, pares de calzado de uso rudo y cobertores, ropas que donan a quien así lo requiera.

            Finalmente, al fondo de un amplio salón, dos escaleras contrapuestas conducen a unas alzadas estructuras, a manera de mezzanines, donde se ubican los dormitorios (uno para hombres, otro para mujeres); bajo esos recios tapancos se distingue la zona de regaderas y una sala de apariencia confortable en la que se advierte la utilitaria presencia de una máquina de coser.

Toda la iluminación interior es artificial, a partir de enormes lámparas tubulares adicionadas al techo, o mediante incontables focos de distinto tamaño distribuidos por todo el albergue. La ausencia de luz natural no resta calidez humana al ambiente. Entre el ecléctico y disparejo mobiliario del lugar, emerge un clima de camaradería.

 

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Más que una comunidad integrada por desconocidos, esa mañana decembrina el albergue semejaba una enorme reunión familiar donde no faltaron sonrisas, palabras de aliento, confianza mutua, una imagen de la Guadalupana y hasta ornatos acordes a la temporada navideña: calcetas decoradas, monos de nieve, bastones de caramelo, un árbol de Navidad adornado con esferas azules, escarchas plateadas y guías luminosas, colocado junto a una hechiza chimenea de cartón forrado con papel ladrillo.

Para complementar la ambientación hogareña, con toda familiaridad por todo el albergue deambulaba un perro grande, gordo, con blanca y espesa pelambre. Es una cruza entre husky siberiano y raza criolla que responde al nombre de “Guardián”, al que a su paso, voluntarios o migrantes otorgaban palabras tiernas y gestos de cariño.

 

“Una madre nunca se cansa de buscar”

El área seleccionada para el reencuentro de una madre centroamericana y su hijo migrante, así como para la rueda de prensa, es el espacio más amplio del albergue FM4 Paso Libre. Espacio multifuncional donde los asistentes expanden la visita para descubrir, en un extremo, la instalación provisional de mesas a manera de alargado presídium y, frente a él, hileras de sillas conformando el auditorio que ocuparían los integrantes de la caravana, acompañados por migrantes del albergue.

Los primeros se distinguen por traer colgadas las fotografías de sus seres desaparecidos, a manera de escapularios, encima de su abrigadora ropa invernal.

Alrededor de ellos destaca la continua distribución de micro espacios, abiertos e interrelacionados entre sí, con funciones tan disímiles como lavaderos, biblioteca, sala de lectura, áreas de conversación, recreación y esparcimiento, en donde resaltan un tablero de ajedrez, juegos de mesa y hasta un futbolito.

Sobre los muros penden carteles diversos conteniendo información impresa, incluido el Reglamento Oficial del albergue.

 

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Llegado el momento, más de uno sintió enchinar la piel. Otros tosieron, intentando disolver un nudo afectivo atorado en la garganta. No pocos enjugaron súbitas lágrimas. Reacciones comprensibles cuando los ahí presentes fueron testigos de uno de los momentos cumbres de la Caravana de Madres Centroamericanas: el reencuentro de una madre con su hijo migrante aparecido.

            Del brazo de la activista Marta Sánchez y portando un ramo de flores, Carlos Roberto Mejía López encaminaba sus pasos nerviosos hasta la silla en primera fila donde estaba Doris López, su madre, a la que en 10 años no había visto y quien, al verlo llegar, ni con su visible timidez lograba esconder la temblorosa emoción que experimentó dentro de sí.

            Entre aplausos, un abrazo muy prolongado consumó finalmente el reencuentro filial. Madre e hijo se estrecharon en un feliz llanto conjunto.

Un coro, compuesto por las voces de los integrantes de la caravana, inició a capella la parte musical del emotivo ritual ceremonial de todos los reencuentros.

 

Si un hijo se alejara del hogar,

una madre siempre espera su regreso,

que el regalo más hermoso que a los hijos da el Señor

es su madre y el milagro de su amor,

es su madre y el milagro de su amor

 

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En el albergue FM4 Paso Libre, el abrazo entre Doris y Carlos Roberto no podía concluir. Madre e hijo se murmuraban palabras al oído. La mano de la madre acariciaba la espalda de su hijo. La mano del hijo se asía fuerte a la espalda de su madre. Ambos lloraban. Incontenibles. Con los rostros detenidos y semi ocultos en los lados opuestos de sus cuellos. El coro seguía cantando con religioso fervor.

 

Hoy he vuelto, madre, a recordar,

cuántas cosas dije antes de andar,

y al rezarte debo comprender

que una madre no se cansa de buscar,

que una madre no se cansa de buscar

 

Después del coro siguieron aplausos sonoros, consignas en diferente conjugación verbal (“¡Sí se pudo, sí se pudo, sí se puede, sí se puede!”, vítores de reconocimiento (“¡Un aplauso para la guerrera Marta Sánchez y su equipo!”), de solidaridad (“¡Un aplauso para el Movimiento Migrante Centroamericano!”), de ánimo (“¡Un aplauso para las madres y padres guerreros y guerreras!”) y de gracias totales (“¡Un aplauso para los compañeros de FM4 Paso Libre!”).

Sólo hasta ese momento lograría finalizar el reencontrado abrazo entre madre e hijo. Una y otro mostraron en sus rostros las húmedas huellas de sus recién desbordados llantos.

 

 

Testimonios de una cruel realidad americana

Correspondió al coordinador de FM4 Paso Libre, Rafael Alonso Hernández López, anunciar el inicio de la rueda de prensa, agradeció la presencia de los representantes de medios; éstos, de pie al lado izquierdo del salón, portaban el sencillo pero obligado gafete de acreditación que Adela, una activa voluntaria del albergue, entregó al ingreso, conjuntamente con las restricciones protocolarias a seguir: “no está permitido dar dinero a los migrantes, ni medicamentos, cualquier tipo de sustancias, alimentos o bebidas; podrán fotografiarlos o entrevistarlos siempre y cuando ellos no se opongan, si ellos manifiestan rechazo, no deberán hacerlo”.

La intervención del coordinador fue breve, casi reducida a la invitación para que Rubén Aguirre tomara el micrófono y expusiera el contexto general de la problemática migrante.

El activista comenzó a desgranar información en torno a las precarias condiciones de miseria que en América provocan, de origen, el fenómeno de la migración transnacional; la necesidad consecuente de crear colectivos sociales para atender la frecuente desaparición de migrantes en tránsito; el crecimiento histórico de la caravana, que en sus inicios llegaba sólo a la frontera sur de México y cómo, al paso de los años, amplió su organización e incrementó su importancia social, no sólo en toda la nación mexicana sino también en los EEUU.

Expuso como han vencido obstáculos para difundir la altruista labor que el movimiento desempeña, ya que miles de familias de desaparecidos viven en lugares distantes o peligrosos, por lo que desconocen la actividad que organizaciones como el Movimiento Migrante Mesoamericano y el proyecto Puentes de Esperanza realizan, en pro de la búsqueda de migrantes desaparecidos, especialmente en casos donde los familiares no hablan español.

No faltó la alusión a las dificultades extraordinarias que complican una búsqueda, como un migrante con amnesia temporal, o los que en situación de trata andan huyendo de personas que las sojuzgan, explotan y maltratan. Al concluir la intervención, hizo una fuerte crítica en el plano nacional: “estamos haciendo mal las cosas en términos de política migratoria”.

Como colofón, exhortó a participar solidarios a favor de los migrantes y la búsqueda de desaparecidos, dado que es una lucha abierta a toda la sociedad civil.

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Testimonios del fenómeno migratorio

Tocaría entonces el turno a las delegadas de los cuatro países participantes en la XXIII Caravana de Madres Centroamericanas.

La primera en tomar la palabra fue Mirna del Carmen Solórzano, de El Salvador: “Nuestros hijos emigran de su país por la pobreza y la falta de seguridad, los buscamos aquí porque su última llamada fue realizada en México y lucharemos hasta encontrarlos”.

Enseguida vino la participación de María Catalina López y López, de Guatemala: “Nuestro país tiene 36 años de guerra interna, sumiendo a la población en pobreza extrema, aunada a la corrupción; los familiares emigran para conservar la vida y porque migrar es un derecho, en México estamos haciendo la denuncia de que se respeten a la población migrante; para las madres centroamericanas proyectos como MMM y Puentes de Esperanza han sido oportunidades de empoderamiento, la caravana es un espacio sanador”.

Prosiguió en el uso de la voz Iveth Pineda, del Comité de Familiares de Migrantes Desaparecidos El Progreso de Honduras: “En Honduras hoy amanecimos con golpe de Estado, toque de queda y paro nacional, calles cerradas, nadie sale, nadie entra; estamos acá desde hace 15 días, escuchando noticias, sin saber que está pasando; no queremos un país corrupto, queremos que la gente lo conozca como el país hermoso que es, sin esa violencia que obliga a la migración forzada, hemos pasado hambre, frío, de todo; queremos justicia y respeto a nuestros derechos; por eso es nuestra lucha, para conservar nuestras vidas y la de nuestras familias, porque es lamentable saber que en Honduras la vida corre peligro por unos cuantos pesos; ahora que la situación es incierta, no podemos decir qué va a pasar mañana, el golpe de Estado viene a generar más violencia”.

Finalmente se escucharon las palabras de Keyling Estefanía Navarrete Torres, de Nicaragua: “Nuestro país es expulsor de personas migrantes, reconocemos que las desapariciones forzadas empezaron en el tiempo de la guerra, años 70, 80 y 90; a partir del 2000, la pobreza en Nicaragua es demasiado fuerte y expulsa personas migrantes, somos el segundo país más pobre de la región; también nos hemos convertido en un país receptor [de migrantes] por ser supuestamente seguro en Centroamérica, aunque los que vivimos ahí estamos conscientes de que no es así, la policía misma nos persigue y reprime; reconocemos que el gobierno en el poder no se preocupa por los derechos de los nicaragüenses, mucho menos de las personas que emigran; nuestra economía se mantiene primordialmente de remesas, por eso también el interés de que la gente salga; los desaparecidos que buscamos son gente que se ha ido por la pobreza y la violencia; estamos en México para exigir nuestros derechos”.

 

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La ronda de preguntas quedó abierta a medios e integrantes de la sociedad civil:

            Surgió de entrada el tema del Pacto Global de los Derechos a los Migrantes propuesto por la ONU, dando pie para que las voceras de las delegaciones centroamericanas reiteraran la necesidad de que los gobiernos se responsabilicen de verdad con el cumplimiento de los acuerdos internacionales; porque “un papel lo aguanta todo, ellos van a firmar y prometer cosas que luego no cumplen, que en el caso de los migrantes es el respeto a la vida, la justicia y la seguridad de tránsito; es necesario que los Estados asuman su obligación”.

            Se opinó que con el anunciado retiro de los EEUU, no se tienen muchas esperanzas de que dicho Pacto vaya a funcionar, existiendo la posibilidad de que finalmente sólo queden las naciones pobres y las menos tendientes a la derechización. Además, “los países poderosos no van a dejar de lucrar con la mano de obra migrante”.

Al finalizar la rueda de prensa, se obsequió a los representantes de medios, dos ediciones de los informes e investigaciones académicas publicadas por FM 4 Paso Libre, así como algunos trípticos con información complementaria.

Pero la jornada de ese día no terminó ahí. Más tarde, después de la hora de comida, estaban programadas otras tareas de carácter público o privado.

El atípico día en el albergue FM4 Paso Libre, concluiría alrededor de la media noche. Después de realizada una cena colectiva cuyo menú incluyó sendos platos de pozole, donado y transportado desde el poblado de Santa María del Oro, tacos dorados, agua fresca de horchata y café. Alimentos que todos los presentes paladearon en forma por demás festiva y democrática.

La nutrida presencia de la caravana itinerante no limitó en el albergue la recepción de nuevos migrantes. Quienes llegaron en horario nocturno, siguiendo el protocolo fueron revisados en su persona y pertenencias en forma minuciosa por Jakob, un voluntario alemán con perceptible gesticular rígido, casi marcial; y quien luego haría también el registro correspondiente de los nuevos ingresos en sencillos formatos con el logo de Redodem.

 

 

Misión cumplida

La Caravana de Madres Centroamericanas durante dos noches pernoctó en el refugio FM4 Paso Libre. Además de la rueda de prensa y dos reencuentros de madres centroamericanas con sus hijos migrantes, durante la breve estancia en Guadalajara su agenda local incluyó el cumplimento de otras acciones estratégicas: visita al Penal Estatal de Puente Grande, reunión con representantes de la Fiscalía del estado de Jalisco, un acto público en la Plaza de la Liberación con pase de lista y lectura de un comunicado, toma oficial de muestras de ADN, celebración de una ceremonia religiosa y una convivencia social. 

 

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