Por Antonio Hernández Ramírez

Me tocó visitar el sitio donde existe un plantón de personas provenientes de diversos ejidos en el municipio de General Cepeda, en el estado de Coahuila, quienes buscan impedir la construcción de un confinamiento de residuos peligrosos, exactamente en la colindancia con el ejido Noria de la Sabina.

Para el noreste mexicano, en los años recientes no tengo presente algún antecedente de una movilización para resistir un proyecto con afectaciones ambientales y sociales, como el que alcancé a percibir en Noria de la Sabina, y su oposición al CIMARI.

Hombres y mujeres permanecen en el plantón. Me pareció que a pesar del entorno social adverso en el que se encuentran, tienen una organización o logística muy definida, sea para alimentarse, turnarse en la estancia del plantón, o advertir la llegada de policía o agentes ministeriales (imposible llegar al ejido Noria de la Sabina sin ser observado por quienes ahí habitan, dada la nube de polvo que se levanta al transitar por sus caminos).

Pero eso es asunto práctico. La parte importante, que pienso refleja una conciencia singular, es la defensa de su territorio. Ya dicen que requieren estudios técnicos para justificar su postura. O ir a Saltillo para presionar en la oficina del gobernador. Y también definir su estrategia para defender a sus compañeros acusados judicialmente por la empresa que promueve el centro para confinar los residuos.

Los industriales saltillenses están instalados en su papel, en donde solamente parece interesarles la ganancia y los negocios, dejando de lado las eventuales afectaciones de su obra. Y en esa postura no se miden para estigmatizar cualquier acción que residentes ejidales y los grupos de apoyo han realizado. Imagino que gustosos aceptarían la destrucción del campamento ejidal, y de esa manera, sin obstáculos engorrosos, concretar su proyecto invasivo, impulsado con mentira y engaño.

Mi deseo es que la resistencia en Noria de la Sabina se fortalezca y consolide. Hasta un nivel en el que logren su objetivo, e impulsen mudar la ubicación del CIMARI fuera del ejido. Viendo como se organizan, a fe mía que así será.

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