Por Antonio Hernández

La configuración del Programa de Manejo del Monumento Natural Cerro de la Silla, publicado en 2014, presenta componentes que pueden ser de riesgo ante la necesidad de conservar la biodiversidad que en esa Área Natural Protegida (ANP) existe.

En el capítulo 7, llamado “Ordenamiento Ecológico y Zonificación”, hay una descripción de actividades y resultados, en donde el efecto final es la delimitación de dos áreas específicas, en las cuales se establecen dos Subzonas, correspondientes a las de “Preservación del Cerro de la Silla (5, 623 hectáreas), y la de “Uso Público Teleférico-Santa Ana (con 416 hectáreas).

Es la de Uso Público la que representa eventuales riesgos para la integridad de la biodiversidad. En esta categoría se integran los espacios donde se realizan actividades recreativas o turísticas (ruta a la antena, Rincón de la Sierra, Charco Azul, y Santa Ana).

Un aspecto que podemos considerar como grave es la extensión de cada uno de los espacios que conforman la Subzona de Uso Público (SUP). En la configuración actual del Programa de Manejo, las tres áreas ya señaladas comprenden un aproximado de 460 hectáreas de extensión. Este valor es contrastante con lo que actualmente existe, ya que cada uno de los espacios apenas alcanza las 29 hectáreas de uso turístico o recreativo en el Cerro de la Silla. Lo permitido rebasa desmesuradamente lo vigente.

Entender porque en el Programa de Manejo se aumentan de manera inusitada las zonas dedicadas al turismo, es un asunto en el que las explicaciones son teorías de lo posible.

En la comunicación anterior, se tienen las referencias a un proyecto turístico en la zona de Rincón de la Sierra. Si nos atuviéramos a la extensión actual, las posibilidades de área para habilitar esa iniciativa, serían de apenas 4.4 hectáreas. Pero si revisamos lo establecido en el Programa de manejo, la realidad es que el territorio donde es posible efectuar las obras del proyecto que impulsa Francisco Cienfuegos –alcalde electro para Guadalupe, Nuevo León- son mayores, alcanzando las 83 hectáreas, o sea, 20 veces más que los espacios actualmente dedicados al turismo, y en zonas donde actualmente no se realizan esas actividades, y que además presentan vegetación en aceptable estado de conservación.

El Programa de Manejo es susceptible de actualizaciones. Una de ellas, cuya implementación es necesaria de modo inmediato, corresponde a que la Subzona de Uso Público se delimitada a escenarios actuales. Eso implica que los valores definidos en ese documento, tan altos e irreales, sean definidos a sus valores reinantes.

Con una Dirección del Monumento Natural Cerro de la Silla disminuida, sin un director que asuma el liderazgo que se requiere para administrar el ANP que presenta retos para su conservación muy particulares, los escenarios no son los más favorables.

Es ahora cuando cada uno de los grupos civiles organizados en torno a la defensa de esta montaña, deben hacer efectivas sus capacidades para incidir en las decisiones que en torno al Cerro sean contempladas. Del otro lado, hay poco que esperar.

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