Por Antonio Hernández

Hay que esperar los detalles del proyecto “Corredor Turístico en las faldas del cerro de la Silla”, promovido por el alcalde electo para la ciudad de Guadalupe (Nuevo León). Ya es público su dicho sobre cumplir el compromiso de campaña, y construir un corredor de 1.2 kilómetros en las Cascadas del Cerro de la Silla.

Hace unos meses, el Director de Desarrollo Urbano en Guadalupe, en una reunión de trabajo donde prevalecía la presencia de personas relacionadas con el ámbito de la conservación de ecosistemas, anunció que deseaban construir una carretera panorámica que rodeara al Cerro de la Silla. Sus motivaciones para esa obra eran proteger a esa montaña de las invasiones por desarrollo urbano, y promover el turismo en ese municipio.

La posibilidad de que obras de este tipo sean realizadas en el Cerro de la Silla (área natural protegida con la categoría de Monumento Natural) es real. También es verídica la posibilidad de que el ayuntamiento de Guadalupe, durante el eventual proceso para construir esos proyectos, lleve el componente ambiental de esas iniciativas a un nivel de discursos o declaraciones a la prensa solamente.

La zona de las Cascadas del Cerro de la Silla presenta impactos en sus elementos naturales, causados por la visita constante de personas, a través de las décadas. Es necesaria la atención de esos efectos adversos.

Antes que las iniciativas para habilitar infraestructura en esa zona, es prioritaria la atención de las consecuencias en elementos como el suelo y agua. El área tiene amplias zonas con erosión, resultado del andar de las personas por las distintas veredas que recorren la cañada. El aspecto de la basura, a la par de la limpieza de esos residuos, requiere un enfoque preventivo, que favorezca una disminución en las cantidades arrojadas por visitantes.

En el texto de la próxima semana trataré sobre las regulaciones administrativas aplicables a la realización de proyectos turísticos en el Cerro de la Silla. Las actuales son permisivas, y favorecen el desarrollo de proyectos turísticos en zonas donde nunca se han realizado ese tipo de obras.

Romance con el Cerro de la Silla.

Durante casi treinta años, innumerables ocasiones he caminado por la Cañada Atravesada, conocida mejor por ser el lugar donde están las cascadas de Rincón de la Sierra: “Las Cascadas”.

La zona, durante mi niñez y juventud, fue la entrada para conocer frondosos bosques de encinos, recorridos por claros arroyos, ocultos permanentemente a quienes no miran por detrás de la silla.

Acumulo en mi recuerdo sus numerosos caminos y veredas, encuentros fantásticos con la vida silvestre, y compañías siempre vigentes.

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