Entrevista a Guillermo Martínez

 

Por Staff El poder de la Silla

El equipo de investigación del documental El poder de la Silla, entrevistó a casi un centenar de personas para que, abiertamente o en privado, relataran la forma en la que Nuevo León ha sido gobernado en los años recientes. 

 

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Staff: Guillermo, ¿por qué cree usted que alguien estaría interesado en sentarse en la silla del gobernador en estos tiempos actuales? ¿Por afán de poder?, ¿por dinero?, ¿por qué?

 

Guillermo Martínez: ¿Por qué creo yo que alguien tiene vocación de sentarse en la silla del poder? Pues por dos razones básicas: primero, para mantener la hegemonía de algún partido, y segundo, para un provecho meramente personal y de grupo. Esa es, desafortunadamente, la filosofía del político mexicano por lo menos, ¿no?

 

S: ¿Y qué tanto cree que tenga que hacer en estos tiempos una persona para poder sentarse en la silla…? O sea, ¿qué tanto han cambiado las cosas y cómo se hacía antes para llegar a esa silla?

 

GM: Bueno, primero tienes que ser un buen entretenedor del público. Tienes que tener alguna proyección que te ate al populismo o que te ubique en la onda de ser populista, y bueno, ahora se miden las campañas por popularidad y no por resultados ni currículum, ‘tonces tienes que ser un buen payaso para llegar a estar en un buen puesto.

 

S: ¿Y antes qué tenía que hacer un político para llegar a la cima?

 

GM: Primero tenías que demostrarle una carrera de muchos años, que te gustaba; algunas veces con vocación de servicio, otras veces más también por la congruencia de mantener el poder. Pero normalmente eran trayectorias muy largas; 25, 30 años. Ahora las hacen en 3 años y dan el salto a cualquier puesto prácticamente.

 

S: Y usted, que ha conocido a muchos políticos, ¿cree que cambian una vez que se sientan en la silla del poder?

 

GM: Sí, sí cambian. Se cierran, se rodean de guaruras, se deslindan del ciudadano, del pueblo y van en contra de la lógica. Normalmente, ese es el común denominador del político: la razón y la falta de transparencia.

 

S: ¿Y por qué? ¿La silla del poder corrompe o qué pasa?

 

GM: No, bueno, la silla está corrompida, y entonces el que se siente ahí debe de mantener ese nivel de corrupción para poder mantenerse. El reparto, el moche, el mantener a los grupos, a las mafias del poder, del concreto, las mafias universitarias, a las mafias de los sindicatos. Entonces todo jala aparentemente bien.

 

S: ¿Y cuál cree que es el principal poder de esa silla una vez que alguien la ocupa?

 

GM: Sí, bueno, el principal poder de la silla es la institución, ¿verdad? La institución en sí, el sistema es el que te da la sombra del poder y algunos los ejercen de manera torcida y otros de manera muy torcida. Pero normalmente así funciona.

 

S: ¿Usted alguna vez se ha visto seducido por algún político poderoso?

 

GM: No, la seducción del político tiende a ser general. A ellos les gusta manosear, meterte la mano por donde puedan: por el poder, por el dinero, por el cohecho, a veces por la vía de la transa, de la amenaza. Pero luego a mí no me han seducido, no me siento seducido. Espero que no me seduzcan, ya estoy muy pasadito de años para que me seduzcan, ¿no?

 

S: ¿Usted le ha pedido un favor a un político o le ha pedido un favor algún político?

 

GM: Bueno, algunos políticos, si me preguntas si me han pedido favores los políticos, sí. Muchos me han pedido que me calle, que no diga la verdad, y yo afortunadamente, al día de hoy, no le he pedido ni siquiera un permiso pa’ estacionarme en doble fila a ningún político.

 

S: ¿Y por qué cree que todos los políticos roban?

 

GM: Porque es genético, es la clase política. Los pseudopolíticos están tocados por ese fenómeno genético de robar, de tranzar, de corromper. Básicamente, funcionan por la intuición de que el que no tranza no avanza.

 

S: ¿Qué características debería tener un buen político?

 

GM: Primero, escuchar. Segundo, ser congruente, ser enemigo de la impunidad, ser alérgico a la corrupción y ser transparentes. Si un político logra esas características, puede dar el brinco de político a estadista, y ahí es la gran diferencia de los europolíticos, la clase política y el estadista.

 

S: Usted llega a una recámara y hay un político, un gobernador, un alcalde, un diputado, que está dormido. ¿Qué le haría o qué le preguntaría? Sabiendo que ninguna de las dos cosas tendría sentido.

 

GM: Bueno, si tú te encuentras a un político en una cama, en el estado que se encuentre, primero que nada debes pegarte a la pared, ¿no? No vayan a creer otras cosas. Y segundo, pues no le haría nada. Trataría de cerrar la puerta, salirme y dejar que ese monstruo que está ahí, somnoliento y dormido, se despierte, como un orangután, que cuando se despierta hace destrozos. ‘Tonces, dormiditos se ven mejores, son mejores.

 

S: ¿Qué opinión tiene del gobierno de Rodrigo Medina?

 

GM: La opinión del gobierno de Rodrigo Medina. Un gobierno autista, un gobierno corrupto, un gobierno mediocre, ineficiente, que ni siquiera le coinciden las juntas de las obras viales. Un gobierno amafiado, donde intervienen familiares, parientes, amigos y mafias. La mafia del concreto, la mafia de Allende y compañía.

 

S: Si Nuevo León fuera una empresa, ¿usted invertiría dinero en ella?

 

GM: Claro que invertiría, porque si tú inviertes en educación, inviertes en los jóvenes, inviertes en los niños, inviertes en las mujeres, se te va a pagar con creces tu inversión. Los políticos no han entendido que hay que invertir en lo que produce bien. Cuando… El dinero es muy similar al estiércol: cuando se almacena y se junta, produce gusanos y descomposición, pero cuando lo desparramas y lo pones al sol, se vuelve riqueza; es exactamente lo que produce una inversión.

 

S: ¿Cómo considera que ha sido manejado Nuevo León en general por sus gobernadores?

 

GM: Los gobernadores de Nuevo León ,salvo alguna rarísima excepción que no alcanza mi memoria, pero debe haber alguna, han manejado Nuevo León sin cariño, sin afecto, con los pies y con muchas amantes. Son partes del poder.

 

S: Muy bien. ¿Se puede presentar, nada más?

 

GM: Sí. Soy Guillermo Martínez Berlanga y soy ecologista y un ciudadano que está hasta la madre.

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