Bitácora del Capitán, semana de transición entre junio-julio, 2013. No regresé a casa por una semana sólo para probar que tener 29 años no significa nada. Afortunadamente la ciudad me da por mi lado y me deja dar una vuelta en el carrusel como si el paraje fuera nuevo.

1. Tenía rato con ganas de la tocada del sábado 29 de junio en el Sergio’s. Dos de mis actos favoritos de hip hop se presentaron codo a codo. Por un lado, de Monterrey, Menuda Coincidencia, el proyecto de José Miguel Soto, estudiante de Letras que hace rimas sobre beats de jazz como si fueran versos del Siglo de Oro. Del otro lado, Tino El Pingüino, del Distrito Federal, el rapero irreverente y malabarista de las palabras presentando su álbum Tu antihéroe favorito. La preocupación de ambos MCs por el lenguaje, con la música de vehículo, me pone bien loca.

2. El martes en el Gómez hubo cata de cervezas artesanales de Nuevo León, armada por el grupo In Cervesio. Fueron 12 estilos de cerveza. Me quedo con la Fundadores, una stout de sabor dulzón; La Avenida, una cerveza oscura de la cervecería Albur que bien podría sustituir por la Indio; y las de Bocanegra, tanto la Pilsner como la Dunkel, que me parecieron muy bien pulidas. Lo que ya me quedó claro es que las Indian Pale Ale no son lo mío.

3. El festival de Cine Queer de Monterrey andará en estos días en la Cineteca; se quedará hasta el 14 de julio. Entre las películas está el documental Los invisibles, que fue de mis favoritas en el Festival Ambulante de este año; la nominada How to survive a plague, sobre el Sida en los Estados Unidos; y también cortometrajes como A rapel, de Gian Cassini, de aquí de Monterrey.

4. También hasta el 14 de julio estará el festival Callegenera en Fundidora. Tocadas, competencias, proyecciones gratuitas y la oportunidad de entrarle al carnaval urbano: ver la Nave Generadores una vez al año reinventada a través del grafiti.

5. Sin el Puente del Papa ni Reforma, a la ciudad le faltan sus mercados urbanos. Pero existen algunas iniciativas para tratar de compensarlo. Ahora tenemos dos eventos itinerantes relacionados con los viniles. Uno es la Pulga del Disco MTY, que ya lleva sus cuatro meses rotando en distintos espacios. Invita a los coleccionistas particulares de discos y música a reunirse en esta especie de club de cochera. Estuvieron en la colonia Vista Hermosa y próximamente van por el Gargantúas. El otro es la Feria del Coleccionismo Musical, con tintes de mercadito por sus lazos con boutiques y diseñadores. Ambos tienen sus páginas de Facebook donde se pueden checar sus próximas fechas y lugares.

6. Hablando de la itinerancia, la librería Errante ya siguió con su camino. Estuvo durante unos pocos meses en un local amplio en Plaza Fiesta San Agustín, luego de que se instalara por su visita a la Feria del Libro Universitaria de la UANL. Recuerdo, entre las sorpresas de su catálogo, la editorial madrileña Errata Naturae con el título El Destripador, una colección de artículos periodísticos del asesino de principios de siglo XX, ilustrada morbosa y exquisitamente.

7. ¿Es la rockola del Nandas 78 la última sobreviviente de su especie? Tiene desde Rammstein hasta Bronco, pasando por rolas en vivo de Pixies y Fleetwood Mac. Montones de cosas para ponerle play en ese bar justo enfrente de la Universidad Metropolitana. Y jarras, jarras de cerveza, frías, no tan caras, como debe ser. Sé que siempre había estado ahí, pero la accesibilidad y la distancia son cosas distintas. Nueva curiosidad, mismos pies.

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