Entrevista con José Antonio Martínez

Por Staff El poder de la Silla

El equipo de investigación del documental El poder de la Silla entrevistó a casi un centenar de personas para que, abiertamente o en privado, relataran la forma en la que Nuevo León ha sido gobernado en los años recientes.

 

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José Antonio Martínez: Mi nombre es José Antonio Martínez. Colaboro en la organización Alianza Cívica de Nuevo León, una organización que trabaja promoviendo y defendiendo los derechos políticos de los ciudadanos dentro de todo una gama de derechos humanos. Le damos mayor énfasis a los derechos políticos simple y sencillamente porque creemos que de ahí parte la posibilidad de defender y promover el resto de los derechos.

 

Staff: José Antonio, ¿podrías contarnos por qué crees que a alguien le gustaría llegar a la silla del poder?

 

JAM: ¿Por qué esa ambición de llegar al poder? Sentarse a la silla. Ya no es tanto. Bueno, en realidad, a final de cuentas, el asunto de la política terminó por ser una manifestación del poder, la posibilidad de hacer muchas cosas, algunas sin necesidad de rendir cuentas. Definitivamente es una posibilidad que los seres humanos actuales han desarrollado como el fin, la meta de cualquiera que se aprecie de haber triunfado en la vida, ¿no? Definitivamente es una ambición, es un deseo, es una necesidad para algunos. El que ya cuando lleguen no sepan qué hacer es otra cuestión. Pero sí, como que el sinónimo del éxito es el poder, llegar a un nivel de esos, ¿no?

 

S: ¿Qué cree que tiene que hacer alguien en estos tiempos para llegar a la silla?

 

JAM: El sistema político como existe ahora ha transformado radicalmente la idea de la lucha política o del trabajo político, de la vocación política. Si originalmente era un gran orgullo y no cualquiera podía desempeñarse en el aspecto político, ahora se requiere otro tipo de habilidades. Entonces, las habilidades a veces tienen que ver con cuestiones que no necesariamente son valores humanos. Hay que hacer mucho, eso es definitivo, y de entrada, nada más para integrarte de lleno a ser parte de un partido político. Se supone que los simples ciudadanos no podemos hacerlo; ya hay esa posibilidad, pero bueno, vamos a ver de qué manera se manifiesta si definitivamente nos da la posibilidad a todos de participar en la lucha política o en la competencia electoral. Pero se requieren de muchas cosas, y por desgracia, buena parte de ello no tiene nada que ver con los valores humanos, desde el amiguismo, el compadrazgo, el hacer favores a quien tiene el poder, el servirle al que tiene el poder, el ser… Si quieres una de las grandes gracias, servirle al poder para después llegar a él, que los demás sean servirles con uno.

 

S: Antonio, ¿qué cree que tenían que hacer los políticos antes para llegar a esta silla? ¿Ha cambiado algo?

 

JAM: Mira, son ya más de 20 años de trabajar en el asunto de los derechos políticos desde la organización, y hemos tenido posibilidad no nada más de ver por encimita lo que es el sistema político; lo que es, lo que son los procesos políticos. Definitivamente lo que ha cambiado radicalmente es el hecho del gran poder que tienen los medios para llevar al triunfo a determinados actores.

En realidad, ya las cosas, las acciones, el ser de cierta manera, el actuar de cierta manera, pues viene siendo básicamente lo mismo, ¿no? Es decir, el agacharse ante el poder para después llegar a eso, al poder, el estar cerca del elegido para en su momento aspirar a ser el elegido, todo eso sigue existiendo.

Quizá los mecanismos para lograr que la gente, al menos la que vota, lo elija a uno sí han cambiado. Los medios masivos de comunicación han demostrado tremendo poder, y va a tener que ver con esto que ahora nosotros estamos tratando de impulsar y promover: la construcción de una autentica ciudadanía. Pero definitivamente yo no le veo un cambio radical, es decir, las acciones en sí, el ser de cierta manera, el actuar cercano a los poderosos, el ir esperando la oportunidad para poder ser elegido, la paciencia, el ser un peón de los que tienen el poder para llegar a ese poder es exactamente lo mismo.

 

S: ¿Usted cree que los políticos cambian una vez que llegan a la silla del poder?

 

JAM: Normalmente sí. Mira, una vez que llegan al poder, las personas que son elegidas normalmente sí cambian, pero no necesariamente para bien. Eso es quizá el problema, en términos de que el poder enajena a la gente, el poder envicia, el poder define o da la posibilidad de ser lo que cada quien quiera, y teniendo también a su lado quien pueda protegerlo de sus errores y de sus fallas o de sus malas acciones, pues definitivamente da todavía más la posibilidad de cambiar términos de la prepotencia o en el uso abusivo del poder o en las decisiones unilaterales.

Quizá la única diferencia es que se deben o le deben el triunfo a cierto grupo, y es el grupo que protegen. Pero no es un cambio en términos de que una vez que tengas el poder te transformes en un ser humano excepcional que vea por los demás, que vea por sus elegidos, que vea por su comunidad o por su estado, su municipio. Definitivamente hasta ahora no lo hemos visto, y más últimamente, en donde el poder político es simple y sencillamente una buena manera de enriquecerse a la buena o a la mala, es decir, haciendo negocios o promoviendo negocios; promoviendo a sus amigos, a sus grupos políticos. Entonces, definitivamente el cambio sí existe, pero no como quisiéramos.

 

S: ¿Y esta silla del poder corrompe?

 

JAM: No, la corrupción existe en el ser humano. Existe, y más en la clase política, es decir, la visión aquella de la vocación del servicio y de la gente que quiere ser representante para poder ayudar a los demás no existe. La corrupción es un problema cultural, es algo que traemos en ese entorno en donde nos desarrollamos. Quizá la única diferencia sea si se manifiesta y en qué niveles se manifiesta. La corrupción se va a manifestar en un gran nivel dependiendo del nivel en que se encuentre el político; la corrupción a nivel de un representante de una colonia, de un grupo de vecinos, es un nivel de corrupción, pero si ese representante llega a ser presidente municipal o gobernador o presidente de la república, su nivel de corrupción tiene que incrementarse. Ahí está, está innato, como en las fotografías antiguas, imágenes latentes que van a manifestarse en el momento justo y adecuado. En ese sentido, el trabajo por tanto no es de exigencia o no es de leyes que contengan la corrupción, ni detengan a los políticos y a los poderosos. El trabajo es todavía más amplio.

 

S: En su opinión, ¿cuál es el poder que da la silla a aquellos que llegan a sentarse en ella?

 

JAM: No es en sí la silla la que da el poder. Tiene un acierta connotación en términos del tipo de ciudadano que somos, o la gran mayoría de los ciudadanos que somos, y que de alguna manera nos educamos en la lógica del respeto a una imagen, a un ser humano que supuestamente representa algo; el educarnos en la lógica de respetar al padre, al maestro o a la madre, al político, al presidente municipal, pues hace que tengas cierto sentido simbólico, ni siquiera de respeto, de temor.

Pero no es tanto el rollo de que una vez sentado ahí uno se transforma en poderoso. A final de cuentas también tienen que aprovecharse de los enlaces de los amigos, de los compañeros, de los miembros del partido, de toda una estructura que hace que efectivamente puedan ser y tener todo el poder que manifiestan, que utilizan y que hacen uso de él. Pero simbólicamente yo creo que no es en sí eso. Es ese asunto del tipo de ciudadanos que somos y ese asunto del tipo de ciudadanos que tenemos que construir. Un ciudadano diferente que sepa respetar, pero que también sepa exigir, que quien este ahí se merezca ese respeto.

 

S: ¿Alguna vez se ha visto seducido por la presencia de algún político poderoso?

 

JAM: No. El poder de los políticos seduce a quien se deja seducir. Es muy importante el crearse una cultura de derechos humanos, una cultura de derechos políticos, una cultura de respeto a quien merece respeto. Yo respetaría más a una persona que ha luchado toda su vida y que no se ha dejado vencer por el rollo engañoso del poder, y del poder económico sobre todo, que al final de cuentas es el punto quizá más interesante. Como ya no se trata tan solo del poder político. El poder político lo pueden tener, eres presidente de la república, eres gobernador, ya tienes el poder político, pero ese poder político no sirve de nada si no les permite incrementar su poder económico, y entonces parece que lo económico tiene más sentido para muchos de ellos, la gran mayoría, en ese sentido.

El tener bien claro y bien firme los valores por los que estamos trabajando, luchando y empujando, promoviendo, definitivamente da pie a que cuando nos encontremos frente a personas que no merecen nuestro respeto, no los vamos a respetar. Y si, al contrario, son personas a las que debemos exigirles, les vamos a exigir. Es una cuestión de principios, simple y sencillamente.

 

S: ¿Alguna vez le ha tenido que pedir un favor a un político?

 

JAM: No, ni quisiera, principalmente por que de entrada un político que supuestamente es un profesional de la política debe de tener una vocación de servicio. Esa es una, primero, y quien sirve no necesita que se lo agradezcan, quien vive para servir no necesita que se lo agradezcan. Es más, al contrario, sentirse satisfecho de poder ayudar a alguien es el mejor pago.

Bueno, esa es una. La otra: se les paga por servir, y se les paga muy bien. No nos preguntan cuánto les vamos a pagar, lo deciden ellos. Eso quizá es otro de los puntos interesantes que tenemos que manejar con la gente, o con las personas que puedan entender claramente que en cualquier parte un salario sirve para compensar a una persona por desarrollar una actividad, la que sea, siempre y cuando sea honesta. “Te pagaron, compadre, cumple con tu compromiso laboral. Cumple al 100 por ciento… Bueno, al 90, no le hace”. Hay niveles, ¿no?, pero también se supone que tienes las habilidades y las capacidades para dar el resultado por el cual se te está pagando.

Entonces, en ese sentido, los favores, por desgracia, en una cultura como la nuestra, no son favores en sí; es simple y sencillamente el enganchar a los demás para que a la hora que a mí me toque poder aprovecharme de ellos, ¿no? Pero no es así. Entonces, en ese sentido, pedirle un favor a alguien como ellos es engancharse a ellos.

 

S: ¿Por qué cree que los políticos roban?

 

JAM: Mira, los políticos roban simple y sencillamente porque tienen la oportunidad y no hay posibilidades de que se les castigue, de que se les juzgue, de que se les pueda llevar a la cárcel por haber cometido ese delito. Pero también tiene que ver con la aceptación que el ser humano normal, nuestros ciudadanos, tienen de esa acción.

Cuando un político roba, para el común de la gente no es un robo, aunque sí lo es, y la gente lo debe de reconocer como un robo. Simple y sencillamente, al político se le paga un salario (que, por cierto, no es un salario cualquiera; que, por cierto, no lo decidimos los ciudadanos, lo decidieron amigos de él o de ellos; entre ellos se arreglan el asunto de los salarios, y es un salario muchísimo más alto que cualquiera que pueda recibir una persona por desarrollar un trabajo parecido al de él). Eso es cosa bien importante, porque todo lo que él te venga o todo lo que él pueda acumular fuera del salario o el salario formal que él debe de recibir, es un robo.

O sea, sí, en ese sentido, definitivamente, un político que tiene más de lo que debería de haber tenido ya robó, y hay que decirlo, y la gente lo debe de saber, la gente debe de entender que eso sucede, y cuando suceda, ese político no merece ni el respeto, ni el apoyo, ni volverse a postular, ni que volvamos a votar por él. Eso es bien importante porque, definitivamente, en muchas o en casi todas las ocasiones en que un político sale de un puesto de elección popular y se va a otro, pues pide el voto a la gente sin la posibilidad de evaluar de una manera objetiva su desempeño, sin posibilidad de evaluar de manera transparente los bienes que consiguió dentro de su desempeño, y así sucesivamente.

Entonces tenemos que ser claros. De los políticos, hasta ahora ninguno (son contados los que efectivamente pueden demostrar que tienen más de lo que deberían haber tenido) sigue pidiendo el voto.

 

S: En su opinión, ¿qué características debe de tener un buen político?

 

JAM: Es tan simple como el que sean ejemplo de los valores humanos, valores que son tan gastados de tanto repetirlos que ya definitivamente para mucha gente pierden su sentido o se han ido transformando de tal manera que los que no son valores, para mucha gente ya lo son. El hecho de tener la habilidad de hacer dinero, diría alguien, por ejemplo, o tener la habilidad de engañar a la gente sin que la gente se pueda dar cuenta. O el más descarado: engañar a la gente y que la gente se dé cuenta y que les valga gorro. Todo ese tipo de habilidades son las que se tiene actualmente como políticos.

La transformación de los políticos en un ejemplo de valores humanos también va a ir de la mano de la transformación de un sistema político que ya se desgastó, que ya no puede dar, que de ahí ya no pueden surgir valores políticos con los valores que necesitamos; que son una gran vocación de servicio, una gran actitud de ver por los demás, una actitud de no necesitar enriquecerse, de poder vivir como bien lo planteaban y todo con el salario medio que le permitiría vivir de una manera sana, adecuada, cumplir normalmente con sus necesidades y las de su familia, tener un modo de vida adecuado, una casa adecuada para vivir.

Todo eso no puede existir bajo estas condiciones y tendría que haber un cambio radical para que efectivamente pudiéramos decir que hay políticos con los valores adecuados.

 

S: Si usted estuviera enfrente de un ex gobernador, ¿qué le diría o que haría?

 

JAM: Mira, normalmente, a nivel de estado, los gobernadores llegan a su punto máximo. Es decir, ya su poder, si existe, queramos o no, deben de tenerlo, pero no a nivel de poder transformar cosas. Entonces primeramente decirle algo sería saludarlo y Dios que lo bendiga. Si fue un gobernador, que yo creo que no hay ninguno, que pudiera merecerse unas palabras de agradecimiento, dentro de lo que cabe, por un buen desempeño…. Pues tampoco encuentro alguno, entonces realmente no.

 

S: ¿Qué opinión tiene del gobierno de Rodrigo Medina?

 

JAM: El gobierno de Rodrigo Medina. Mi opinión tiene que ver con cosas reales y tangibles, no con lo que se nos quiere hacer creer o lo que la publicidad gubernamental constantemente repite, y es uno de los elementos que todo mundo debiera de considerar a la hora de formarse un juicio del desempeño de cualquier gobernante, no importa dónde y cuándo. El hecho real de las condiciones donde vive la gente, el hecho real de los servicios públicos, las calles, las vialidades, o sea, los trámites burocráticos, los cobros de impuestos, los cobros de tenencia, los cobros de todo, lo que sea, todo eso nos dice, nos debe decir o nos permitirá evaluar de una manera lo más objetiva posible el desempeño de un gobernador. Y en el caso de Rodrigo Medina, las condiciones de inseguridad, los asesinatos constantes de todo tipo. Ya no podemos echarle la culpa a nadie más que a quien debiese de dar soluciones a esas problemáticas.

Cualquier gobierno tiene la obligación y compromiso de crear las condiciones más sanas de vida para sus gobernados; debe crear las condiciones más adecuadas de seguridad para que todo mundo pueda andar por la calle como si nada, sin ningún problema: debe de crear todas las condiciones de vida adecuadas para que la gente tenga salud, no como lo que nos encontramos hoy en día, con cuestión del ambiente y la contaminación tan grave que tenemos, la gran cantidad de automóviles. Todo eso es responsabilidad de un gobierno, y no lo están cumpliendo.

Entonces, no puedo decir que es un gobierno de éxito. A lo mejor va a ser un gobierno de éxito para los que han hecho negocios con él, para quien quiera seguir haciendo negocios con él, con su desempeño, con esa posibilidad que tiene ahora que es gobernador. Quizás los cuates estos que traen el rollo de traer agua desde el Pánuco van a estar bien contentos con su ejercicio, pero la gran mayoría de la gente común tendrá que hacer un ejercicio de evaluación claro, preciso sobre cómo viven, sobre cómo vivimos para poder en su momento dar una respuesta la única que tenemos. No tenemos otras.

Nuestra ley de participación ciudadana no la han votado, y esa sería una posibilidad mucho muy real, muy tangible de poder evaluar el desempeño de un gobierno, no necesariamente hasta el final, cuando ya acabó, cuando ya no se le puede hacer nada, sino durante el transcurso de su gobierno, refiriendo requisitos, con iniciativas.

En ese sentido, definitivamente, el desempeño de Rodrigo Medina como gobernador no ha sido ni de chiste el que este estado necesita

 

S: Si Nuevo León fuera una empresa, ¿usted consideraría invertir en ella?

 

JAM: Esto va tener que ver con la visión empresarial, ¿no?, y por suerte, todavía no podemos llegar a esos niveles. Somos ciudadanos, y en ese sentido, los empresarios. Ojalá y esto cambie el asunto del agua y de Monterrey VI. Parece que está despertando inquietudes entre los empresarios, pero los empresarios también tienen sus intereses, ¿no? y las garantías que tendrían para poder invertir en el estado tiene que ver no necesariamente con condiciones de seguridad, con gente o con que la mayoría de los ciudadanos puedan vivir tranquilos con sus necesidades satisfechas y todo eso.

Tiene que ver con facilidades que les dé el gobierno para invertir, y eso parece ser como que la guía de cualquier gobernador en todos los estados de la república: el hacer todo lo necesario para facilitarle a los empresarios que lleguen e inviertan en el estado, como si eso garantizara un desarrollo autentico. Van a crear empleos, sí, qué padre, y van a resolver el problema de 2 mil, 3 mil, 4 mil personas, o más a lo mejor, pero no de los 3 o 4 millones que somos, y en ese sentido esas facilidades a veces van con cuestiones del tipo que afectan a la gran mayoría de la gente. Beneficios y facilidades para brincarse reglas y leyes medioambientales para entregarles grandes extensiones de terreno que van a ser pavimentadas; construir ahí cosas para que puedan poner sus industrias, y eso no tiene nada que ver con el medio ambiente, ni con fortalecerlo por cuestiones del tipo de facilidades fiscales, que eso también da pie a que no entren recursos como deberían de entrar a las arcas del estado y que se supondrían deberían de utilizar para favorecer el nivel de vida de los ciudadanos .

 

S: Antonio, ¿cómo cree que ha sido gobernado Nuevo León por sus ex gobernantes y por sus gobernantes actuales?

 

JAM: Nuevo León es un entorno bastante, bastante claro en términos de condiciones mucho muy radicales, es decir, tenemos aquí a los más ricos de todos los ricos y tenemos a gente muy pobre, ¿no? En ese sentido, el formarse un juicio del desempeño de los diferentes gobernantes de Nuevo León es bastante difícil y fácil, porque definitivamente cada quien habla de la forma como le haya ido hasta ahora, como nos ha ido.

El buscar información más precisa que nos permita darnos una idea clara es simple y sencillamente ir viendo el deterioro o ir viendo el incremento, el nivel de calidad de vida de los regiomontanos y en general de los nuevoleoneses.

No es nada más Nuevo León, el nivel de vida se ha ido decreciendo constantemente, las condiciones de vida cada vez son más difíciles. Se habla de que ahora hay un chorro de empleos, pues sí, empleos mal pagados que no permiten satisfacer las necesidades esenciales, que no permiten cumplir con las garantías individuales que establece la constitución y que definitivamente mantiene a una buena cantidad de nuevoleoneses en un nivel tal que estás un poco en el limbo, es decir, la seguridad social, la seguridad económica, la seguridad de todo tipo que teníamos antes hasta hace algún tiempo, hace ya un buen tiempo, ya no existe, no. Las leyes laborales ahora permiten que las empresas despidan constantemente a la gente, que no haya derechos. Las mismas empresas que anteriormente fueron un ejemplo de bienestar para los que trabajaban ahí pues ya se acabaron, todo lo que en su tiempo fueron ideas empresariales, que fueron punta de lanza, pues ya no existen.

Entonces, mucho de todo lo que alardeaba el estado con respecto al nivel de vida de sus habitantes, pues ya no existe. En ese sentido el desempeño de gobernantes, de los gobernantes desde un buen tiempo para acá no ha sido el que los nuevoleoneses quisiéramos, y el actual pues va más o menos en las mismas ideas. Gobernar por medio de los medios es bien fácil, ¿no? Invertirle una gran cantidad de dinero a que los medios masivos de comunicación y donde tenga posibilidades de estar repitiendo que estamos muy bien no garantiza, no es la idea fiel de lo que le pasa a la mayoría de la gente.

En ese sentido necesitamos un cambio, un cambio radical de quien le toque, vamos a suponer, ser gobernador, el siguiente gobernador. El cambio tiene que ser radical, y en ese sentido, pues tenemos que ir proponiendo cosas. No estamos bien, no hemos estado bien y no vamos a estar bien.

 

S: Y por último, Antonio, ¿a ti te interesaría sentarte en la silla del poder?

 

JAM: Nada más de entrada el sentarse en una silla no significa tener poder. Sentarse en una silla que significa ser gobernador o ser presidente municipal o ser algún representante de ese tipo significa tener muchos compromisos actualmente.

 

S: ¿Y a usted le interesaría?

 

JAM: A mí no me interesa tener compromisos más que los justos y necesarios para poder decir que hay uno y que vivo para mí y para las personas que quiero. Entonces, en ese sentido, el poder no significa que puedas vivir para ti, significa que vas a vivir para quienes de alguna manera te llevaron a ese lugar, y ahorita, en este tiempo, el voto no lleva a esa gente al poder, el voto no se gana, no los lleva a ese poder, y mientras vote tan poca gente, tan poco el que sigamos teniendo votaciones de muy a fuerzas el 50 por ciento significa que ellos no fueron puestos por los ciudadanos, fueron puestos por quienes los impulsan, por quienes aportan para sus campañas, por quienes los difunden en sus medios. Pero no, no le deben el puesto a los ciudadanos.

En ese sentido pues podrían ser varias las herramientas para poder hacer que efectivamente quien llegue a un nivel de poder gobernador, presidente municipal, sea puesto por los ciudadanos, y a lo mejor en ese sentido, más no yo personalmente. Pero si una buena cantidad de ciudadanos comprometidos, sí, yo creo que sí les gustaría ser representantes populares, pero representantes que efectivamente sean elegidos por la gran cantidad de ciudadanos de Nuevo León. 

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