Por Claudio Tapia

Ilustración de la serie ‘No somos daños colaterales’

Seguimos sin saber que tiene que ocurrir en México para que el titular de una dependencia gubernamental de alto nivel, renuncie. El secretario de gobernación, Osorio Chong, a pregunta del reportero de Milenio, nos hizo saber que justamente los momentos de crisis son para ponerse a trabajar, realizar las funciones inherentes al cargo y no para renunciar. Así que ya saben señores secretarios, si sienten frio y oyen pasos en la azotea generen sus propias crisis para que tengan que resolverlas y no renunciar.

Aseguró que la fortaleza de las instituciones que permitieron la recaptura del señor Guzmán garantiza que lo volverán a capturar. Olvidó decir que fue a esas mismas instituciones a quienes el delincuente burló. 

Me sorprende que todos pregunten cómo fue que se removió la tierra y nadie pregunte cómo metieron y por donde los tubos de varios metros de longitud de 1.70 x .70 de diámetro. ¿Cómo llegaron ahí? ¿Cómo los fueron introduciendo a 10 metros de profundidad? Tienen que ser varios cientos de tubos para alcanzar el kilómetro y medio de longitud. En fin, espero que cuando menos esta vez la verdad histórica que construyan sea verosímil.

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¿Por qué si a la captura del poderoso líder del cartel no le sobrevino el señalamiento y llamado a cuentas de los grandes personajes de la vida política nacional involucrados en la actividad criminal? 

¿Por qué si a la recaptura del siglo no le correspondió el juicio del siglo en el que salieran a relucir los nombres de los altos funcionarios que permitieron, facilitaron y hasta ordenaron la fuga? 

¿Por qué ahora debemos esperar que habrá una investigación en la que saldrá a la luz pública los nombres de los cómplices, amenazados, cooptados y complotados que participaron en la espectacular e inoportuna exhibición de un poder político que reta, con éxito, al Estado mexicano?

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