OBRA: Doble filo,

AUTORA: Mónica Lavín

EDITORIAL: Lumen

AÑO: 2014

El tema del amor ha sido y es provocación constante en la creación literaria, evidenciando sus caras sus virtudes, sus desdichas. La literatura lo ha recreado a través de la palabra para presentarlo tierno e ideal, en algunas ocasiones, o pasional y real en otras. Escritores de todas las naciones se han entregado al amor, una piedra preciosa que han pulido con sus letras, intentando develar su verdad.

Este ha sido el caso de Mónica Lavín, periodista y escritora mexicana que con títulos como Nicolasa y los encajes (1991), Uno no sabe (2004), Pasarse de la raya (2011) y Manual para enamorarse (2013) nos ha regalado un sinfín de ideas sobre este sentimiento. Historias, personajes, lugares y emociones se entrelazan para hablarnos del amor hecho cuento, ensayo o novela.

Fue así como en 2014 surgió otra historia, dos mujeres, un pequeño pueblo y un propósito: olvidar un amor. De ahí nace Doble filo, novela breve que invita a revivir los fantasmas de amores pasados, que quizá no lo son tanto porque aún siguen presentes.

Haciendo un recuento de ambigüedades: gozar-sufrir, reír-llorar, amar-odiar, la autora entreteje una obra transparente que puede llevar al lector a recorrer los senderos de las emociones a través de la materia física hecha sensaciones. Es memorable la forma en que la prosa de la obra: breve pero profunda, envuelve y sensibiliza para encarnarse en la piel de sus protagonistas. Porque después de todo, los seres humanos vivimos a través de nuestras experiencias, a través de olores, sabores, colores, texturas u objetos que nos evocan el recuerdo.

Esos atisbos de amor hecho recuerdo que la escritora entrelaza en Doble Filo abordan tras sus líneas los diferentes matices que surgen alrededor de la complejidad de las relaciones humanas: empatía, otredad, compasión, coincidencia, envidia, egoísmo, indiferencia. Lo hace para develarnos que quizá no sea necesario el olvido de amores que han surcado cicatrices, que quizá el Doble filo es necesario: recordar para olvidar y olvidar para recordar y así tener la certeza que aún se está vivo.

Por Yanelly Martínez Vargas

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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