Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

¿Dónde está Jessica Hyde?

Admito tener un no sé qué con las series. En lo personal, siempre he preferido al cine como medio predilecto para contar historias, sin embargo, el revuelo (y/o fandom) que una buena serie puede causar en sus audiencias es un aspecto que me resulta muy interesante, sin mencionar lo increíble que es experimentarlo desde adentro, cuando estuviste presente desde el mismísimo piloto y hasta el (muy probablemente insatisfactorio) capítulo final. Viviste tanto con el paso de los años al igual que los personajes que aprendiste a querer con el tiempo; personajes que descubrián cosas nuevas, desenterraban secretos oscuros de su pasado o incluso cometían errores fatales e irreversibles, decisiones que de seguro dejaron a más de uno con la boca abierta (y con los ojos bien pelados) a la par de que exclamaban un agudo e inesperado “¡Noooooooooooo!”.

Algunos de esos personajes murieron, otros tuvieron el final feliz que tanto deseabas… En fin, en las series, cualquier cosa es capaz de ocurrir, y si te descuidas tan solo un poco, los spoilers podrían salir a flote y arruinarte la experiencia casi colectiva de la sorpresa y el descubrimiento.

Tras ver Breaking Bad, mis estándares en series son igual de altos y demandantes. No pienso invertirle tiempo a cualquier historia o personaje a menos que esta sea capaz de llamar mi atención y engancharme lo suficiente; así que, en medio de todo este dilema, encontré Utopia (2013-2014) de Channel 4, mismo hogar de programas como Skins y la excelente Black Mirror.

La premisa trata una misteriosa historieta llamada Los Experimentos de Utopía y el cómo la vida de cinco personas cambiará para siempre gracias a una poderosa organización secreta, denominada The Network (“La Red”) y su intenso deseo de reclamar el manuscrito original del segundo volumen.

Ninguno de nuestros protagonizas se conoce en persona al comienzo de la trama, y el inesperado surgimiento del manuscrito provoca que la vida de todos ellos esté expuesta y en grave peligro. Entre los personajes contamos con Ian, Becky, Grant y Wilson, cuya única interacción inicial es mediante un foro web dedicado a diversos tópicos del cómic; Michael Dugdale, un hombre extorsionado por miembros selectos de The Network; Lee y Arby, dos hombres que, sin escrúpulos ni remordimiento alguno, operan en la búsqueda del manuscrito (y de una misteriosa Jessica Hyde); y la misma Jessica, cuyo papel prefiero mantener en secreto.

La estructura del guion es dinámica, llena de sorpresas y giros inesperados. Sus personajes no recaen en las definiciones básicas del bien y el mal, es más bien todo lo contrario, trazando una línea ambigua en cada decisión que se toma. Este no es el típico relato de héroes y villanos, por lo que sirve como un factor clave para ayudar a dotarla de realismo y, una vez que descubras las verdaderas intenciones detrás de The Network puede que te preguntes a ti mismo si acaso el fin, verdaderamente, justifica los medios.

Por otra parte, la fotografía es espeluznantemente bella, logrando un equilibrio estético con la violencia que se presenta. Además, la música genera un atmosfera exclusiva y propia del carisma británico.

Tristemente, no todo es perfecto, y Utopia fue cancelada, dejando un legado compuesto por 2 temporadas, con un total de 12 capítulos (seis por temporada), al igual que unos cuantos premios y nominaciones.

La serie, creada por Dennis Kelly, se inspira en el concepto de las teorías de conspiración, así como también de las organizaciones secretas y poderosas que gobiernan al mundo sin nuestro conocimiento, por lo que no está demás mencionar que su contenido causó gran controversia entre la audiencia; supuestamente, los bajos niveles de rating fueron los responsables de terminar con ella.

¿Acaso no resulta curioso (y quizás hasta un poco irónico) que una serie tan buena como está haya terminado bajo dichas consecuencias?

Quizás, y es por esto mismo que quiero compartirles mi entusiasmo por haberla visto. Sí, admito que la segunda temporada la sentí un tanto diferente a lo que yo esperaba, pero aun así, esto no era razón suficiente como para querer abandonarla. Por el contrario, la serie pintaba para mucho más. Mucho, mucho más…

Sus personajes, el tono y carisma de la serie, sus muy bien pensados giros en la trama, su fotografía y dirección, todo, absolutamente todo era para que la serie fuera reconocida a nivel mundial, para que, así como sucedió con Lost y Breaking Bad, la gente se uniera y especulara sobre el destino de sus personajes favoritos, que pensara más allá de la simple ficción, que se divirtiera un poco, que se conmoviera o que se quedara sin aliento en los momentos de mayor tensión a final de temporada.

Hasta hace poco, David Fincher se había involucrado en la concepción y desarrollo de un remake estadounidense a cargo de HBO, lo cual pareció entusiasmar a muchísima gente. Sin embargo, estos planes también fueron cancelados, sólo que en esta ocasión debido a diferencias de presupuesto.

Y es así como todo terminó para Utopia. Sin remake, ni una tercera temporada que resuelva todo los cabos sueltos de su predecesora. Lo peor de todo es que el final de la primera era mucho más aceptable; con él podía vivir tranquilo. En cuanto al de la segunda temporada, no puede decirse lo mismo.

Aunque me parece (y me gustaría creer fervientemente) que con la reciente confirmación de una tercera temporada para Black Mirror, gracias a Netflix, nuestras plegarias pueden ser escuchadas en el futuro próximo. Utopia es una serie que vale la pena ver, y tras su prematura muerte, debemos evitar dejarla en el olvido…

Los invito a compartir la reseña si la serie es de su agrado y a que comenten sus opiniones al respecto. Volveré a reseñar documentales a partir de las siguientes semanas; sólo quería tomarme la molestia de compartirles mi gusto por esta serie en particular. Si tienen alguna sugerencia respecto a qué documental ver, adelante, cualquiera opción es bienvenida. Gracias.

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