Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

¿Qué harías tú si la violencia golpea la puerta de tu casa, le cuesta la vida a tus vecinos y seres cercanos, a quienes roban, violan, saquean y asesinan sin misericordia?

¿Qué harías tú si el gobierno no te tuviera en su lista de intereses, si la policía no te ayudara por miedo o porque ellos mismos forman parte del problema?

¿Qué harías tú cuando ellos no entiendan tu dolor, tu pena y la desesperación que sientes hasta en las venas? ¿Qué harías tú cuando las únicas opciones que tengas sean defenderte a ti y a tu familia o arriesgarte y seguir tolerando el constante e insoportable abuso?

Tierra de carteles (2015) nos muestra la cruda historia detrás de las autodefensas de Michoacán, en donde su protagonista y líder, el doctor José Manuel Mireles, sirve como voz de ejemplo y valentía para su pueblo. En compañía de su gente, Mireles y las autodefensas salen adelante, logrando derrotar el cartel de Los Caballeros Templarios.

A la par conocemos al estadounidense Tim “Nailer” Foley, líder del autodenominado Arizona Border Recon, un grupo cuyo propósito es el de rivalizar a los miembros de los carteles mexicanos, un latente enemigo para su país, que causa daño y actúa impune. Sin embargo, ese enemigo nunca se aparece. Nunca se le confronta y, en su lugar, Foley y su equipo pasan sus días patrullando el desierto, capturando migrantes cansados y asustados.

Con Mireles, el cambio es evidente, tanto así que el gobierno mexicano se inmiscuye en sus asuntos, desencadenando una serie de eventos tan desafortunados como sorprendentes. Aquellos vigilantes armados se tornan en contra de su líder, volviéndose los enemigos que anteriormente luchaban. Secuestrando, torturando y saqueando con las armas que les sirvieron para intimidar y combatir a Los Templarios.

¿Y todo para qué? ¿Para venderse al gobierno?

¿Qué harías tú si la aparente solución que ayudaste a crear se tornara en tu contra? ¿Qué harías tú si el ciclo se repitiera, evidenciado que la historia no cambia, que siempre es la misma?

Los líderes caen, la gente se corrompe, la esperanza es efímera y el narcotráfico permanente.

En Tierra de cárteles no existen los héroes. La figura de Mireles brilla en un apogeo corto que le deja graves consecuencias. Y ni siquiera él es un héroe, es más bien un ejemplo de lo que podemos ser (con todo y sus desperfectos), en lo que nos podemos convertir; es una prueba de lo que te pasa si vas en contra del sistema, un pequeño vistazo del futuro que te espera si decides defenderte y reclamar justica.

Porque en Tierra de Carteles la justicia no existe, pero el narcotráfico sí. Es una necesidad. Un negocio. Una forma de vida. Y, como a la Hidra de Lerna, le podrás cortar una cabeza, pero siempre habrá otras dos que reemplacen su lugar. El ciclo se repite. Una y otra vez…

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