Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

Como cinéfilo y estudiante, valoro muchísimo el cine. Un hábito que mantengo desde pequeño y por el cual luchó para lograr hacerme un espacio dentro de la industria cinematográfica. Me apasiona hablar sobre mis películas favoritas (aquellas que me gustan y entiendo), y de lo mucho que detesto las que considero malas, e incluso sobrevaloradas.

Mi ego aumenta cada vez que ideo la manera perfecta o, cuando mucho, mi versión de ciertos filmes, y es que me resulta molesto que producciones de millones de dólares tengan grandes defectos y, entre ellos, pésimas historias.

Para mí, la esencia de la película recae en la trama/historia porque, aquella, es la travesía que se está contando. Es la razón principal por la que haces un corto o un largometraje; porque tienes una buena historia que contar.

Historias hay muchas y Quebranto es una de ellas. La diferencia es que este es un documental sobre la vida de Coral Bonelli, anteriormente conocida(o) como Fernando García Ortega “Pinolito”.

De pequeña(o), Fernando ganó reconocimientos por imitar al famoso cantante “Raphael” y, posteriormente, terminaría apareciendo en algunas cuantas producciones mexicanas. Su futuro parecía muy prometedor y el público lo aclamaba con gran entusiasmo.

Todo parecía ser perfecto, eso hasta que decidió abandonar su previa identidad para asumirse como realmente se sentía pleno: como una mujer, como Coral.

Esto le provocó severas consecuencias, sin embargo, siempre ha contado con el apoyo de su vivaz madre: Lilia Ortega. Quebranto es un relato biográfico, lo cual hace que el espectador no solo comprenda la situación de Coral, sino que también, se dé el lujo de conocerla enteramente. Además de retratar la crudeza de la sociedad, la cual tiende a alentar a que uno sea diferente pero, cuando casos como este suceden, terminan por hundir y retrasar lo que en realidad es único por su cuenta.

Uno como individuo no puede traicionar su propia naturaleza, y mucho menos dejarse influenciar solo porque los demás lo digan. Al contrario, Coral luchó y sigue en esa constante lucha en la que debe mantenerse como pueda porque, después de todo, Coral es una persona que tiene necesidades y que, simplemente, debe arreglárselas para sobrevivir en este mundo.

Precisamente, este es uno de los puntos fuertes de Quebranto ya que, por medio de anécdotas nos traslada al pasado en donde nos refugiamos gran parte del documental, puesto que nos introducen a Coral como un individuo que posee intereses y talento tanto para el canto como para el baile.

La fotografía, por otra parte, es elemental para marcar el gris presente al cual Coral debe enfrentarse día con día, y aun peor, para señalar que la incertidumbre del futuro la acompaña sin descanso.

Al final del día, Quebranto te crea una simpatía enorme hacia estos personajes de la vida real, y eso es lo más sorprendente, que estas son personas reales, de carne y hueso, con fortalezas y debilidades, con intereses, preocupaciones, sueños y sentimientos. Y a ellos, Roberto Fiesco, director del documental, les regala este increíble homenaje.

Este documental es uno de los filmes seleccionados para la actual gira de documentales por parte de Ambulante y se encuentra dirigido por Roberto Fiesco (2013).

 

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