Por Sócrates Rizzo García

Ilustración de la serie ‘Las tres calaveras en la calle’

En ese documental participamos dos ex gobernadores electos por voto ciudadano y dos ex gobernadores internos o sustitutos. En dicha película yo mencioné que mi administración ha sido la más auditada en la historia de Nuevo León y con ganas de encontrar, pero después de varios años de averiguaciones, todos fuimos exonerados. Al respecto, enseguida menciono puntualmente las conclusiones que al respecto firmó la procuradora del gobierno estatal.

Con fecha 19 de septiembre del 2003, la Lic. Alida Bonifaz Sánchez, en su carácter de Procuradora General del Estado de N.L., durante el gobierno de del Lic. Fernando Elizondo Barragán, dictó su resolución de la averiguación 575/98/V/5, iniciada a mediados de 1998 sobre mi persona.

La resolución consta de 61 páginas en las que se presentan los testimonios, documentos, periciales y razones de derecho que fundamentan la confirmación de la opinión presentada por el Órgano Investigador de Origen a la consideración de la C. Procuradora.

La C. Procuradora especificó que dicha resolución es definitiva y ordenó que “[…] se archive como asunto totalmente concluido y se hagan las anotaciones correspondientes en el Libro de Gobierno que lleva esa oficina” [página 61].

En el texto de la resolución se determina que “[…] no se demostró que [Sócrates Rizzo] hubiera llevado a cabo alguna conducta típica culpable que haya trascendido o producido un daño real y patrimonial en perjuicio del Estado[…]” [página 49].

Más adelante se agrega que no se acreditó que se “[…] haya distraído o apartado, del fin administrativo que legalmente le corresponde, el dinero que hubiera recibido con motivo del desempeño de su cargo o sus atribuciones […]” [página 51].

Concluye que “[…] se arriba al firme convencimiento de que no existe desvió de los recursos del erario público […] y mucho menos [existe] el nexo causal entre esta acción y el beneficio propio de un funcionario público o para un fin diverso al legalmente establecido” [página 60].

 

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