Por Antonio Hernández

Una consecuencia derivada de la contingencia ambiental ocurrida hace un año, cuando se presentó un derrame de hidrocarburo que afectó al río San Juan, las comunidades rurales y su entorno, fue volver visible la contaminación causada por la refinería Héctor R. Lara Sosa, ubicada en el municipio de Cadereyta Jiménez, en Nuevo León.

El evento correspondiente al derrame tuvo un grave efecto contaminador. Pero en la parte superficial del mismo, a un año sus efectos ya no se advierten visibles. Eso es comprensible, dada la presión ejercida por las comunidades, medios de comunicación, y residentes en la capital de Nuevo León que acudieron en apoyo a la población afectada, resultando en una atención rápida para remover el hidrocarburo sobre el suelo.

La puntualización sobre el efecto superficial que tuvo el derrame es importante, ya que no es público el alcance de las consecuencias en otros contextos, que pudieran tener relación con el bienestar de la población afectada. En específico aquel que demuestre el efecto que tuvo la descarga de hidrocarburo en los acuíferos subterráneos de la zona, los cuales se tratan de una de las fuentes de abastecimiento de agua para consumo humano que tienen muchas personas residentes en las comunidades localizadas al oriente del municipio de Cadereyta.

No es difícil interpretar sobre los posibles orígenes de la contaminación, y definir que se encuentran en la refinería. La complejidad y complicación es sobre cómo establecer los detalles vinculados al deterioro.

Son dos las fuentes visibles de afectación. La primera es una Planta Tratadora de Aguas Residuales (PTAR), localizada al sur oriente de la refinería. La segunda se trata de las emisiones a la atmósfera por el Sistema de Desfogues de la citada instalación de PEMEX.

La PTAR arroja sus descargas hacia el río San Juan, a través de cauces naturales y canales artificiales. A lo largo de la ruta, es posible encontrar agua contaminada por hidrocarburo, cubiertas de aceite sobre el líquido, y al final del recorrido, donde concluye la expulsión de las descargas del río San Juan, es visible la presencia de aguas espumosas.

El Sistema de Desfogues está integrado por las chimeneas o torres de combustión, las cuales son visibles desde muchos sectores de la zona metropolitana de Monterrey. La emisión de partículas de manera permanente es un tema cuyo impacto no es del conocimiento de la población. Hay indicadores indirectos de sus efectos, como es la presencia de partículas sólidas y laminadas adheridas a la vegetación presente al oriente de la refinería.

El efecto de la operación de la refinería de Cadereyta en los contextos social y ambiental, aunque es evaluado por la administración de esa instalación, la información no siempre está actualizada, o accesible a la población.

En la percepción de la población que reside en las comunidades rurales aledañas a la refinería, los puntos de vista son opuestos. El testimonio de quienes afirman que el agua para consumo humano está libre de contaminación es uno, contario al de quienes afirman vivir con degradación, debido a la contaminación por la refinería.

 Ante esa polaridad, lo que dará certeza sobre la afectación causada por la refinería es la información sustentada. Acerca de quién debe generarla, es un tema que es necesario debatir. Una condición necesaria es la independencia que debe tener la institución u organización que desarrolle los trabajos que evalúen el impacto, en relación al gobierno de Nuevo León y PEMEX. La Universidad Nacional Autónoma de México puede ser una opción viable y confiable.

Los productos de una refinería son indispensables para el funcionamiento de muchas actividades cotidianas. Hay algunos básicos como los combustibles para la industria o vehículos, lubricantes, asfaltos, etc. Es una industria que en los esquemas de producción actuales, es indispensable su operación.

¿Cuál puede ser un estado de equilibrio? Una posibilidad es aquella en donde la operación de la refinería realice sus trabajos con el mínimo posible de impactos, y los beneficios que esa industria obtiene, tengan también alcance a la población que resida en la zona de influencia de la instalación petrolera.

Un primer acercamiento que permita definir estándares para esa operación deseable es aquella que definen leyes, reglamentos y normas aplicables. Las que correspondan a la operación de Plantas Tratadoras de Aguas Residuales y aquellas que tratan sobre los asuntos de calidad del aire y emisiones a la atmósfera, son las prioritarias.

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