Por Kaizar Cantú

Hay eventos que recurren en el tiempo, y de esa recurrencia emerge en ocasiones una iconografía, imágenes que algunos lugares y algunos tiempos nos han legado en sus registros, en lo que nos queda de su historiografía y de su arte. El observador identifica el ciclo de personajes, espacios, situaciones y objetos que aparecen y reaparecen a lo largo de una o varias épocas. Son éstos los vestigios de un relato, y cabe recordar que la multiplicación , consciente o inconsciente, de un relato dice mucho acerca de la memoria que lo reproduce.

Piénsese en las manifestaciones civiles, específicamente las que acaban mal. El enfrentamiento entre un pueblo y la autoridad a la que clama es una historia de presencia constante en los diarios, al igual que en las ficciones de la pantalla o el papel. De su persistencia —no la del evento precisamente, sino la de su narración— emerge una colección de imágenes propias del choque de voluntades entre un pueblo y sus gobernantes, imágenes que cuando uno ve al encender la pantalla o desplegar las frases sobre el papel periódico identifica de inmediato, que puede reconstruir porque ha encontrado su fantasma ya varias veces en otros tiempos y otros lugares y otros formatos.

Se ciclan las dos masas (marejada y muro), el escombro, la ceniza, el cielo de gris o de rojo, según si hay fuego que lo alumbre; están el casco y el escudo, la mano que lanza una roca, que sostiene un garrote improvisado, la cara torcida por su sangre o su enojo; hay humo, hay gases, hay agua en chorro hiriente, hay cristal roto y metal calcinado; hay indignación, hay ira, hay miedo. Son íconos de este tiempo, parte de las imágenes que legamos a la memoria histórica.

Tal vez, allá en lo que viene, muy lejos, la humanidad las observe con detenimiento. Se preguntará, aún empapada, como quien emerge de súbito desde el fondo de un mal sueño, qué significan la sangre, los uniformes, el sonido de las marchas, el fuego sobre las calles, las voces que son muchas y una y ninguna. Quizá decida ignorar los cómos, los cuándos, los dóndes. Querrá saber el por qué, que no sería lo mismo que las particularidades que alzaron los ánimos a enfrentarse. Más bien buscará por qué vuelven las imágenes, por qué se cicla el mismo sueño, qué hay detrás de la reproducción de ese relato.

Acá nos preguntamos lo mismo.

*Las fotos son de:

1: David Mdzinarishvil
2: Roman Pilipey
3: Anatolii Boiko
4: Volodymyr Shuvayev
5: Sergei Grits

Comments

comments