Por Antonio Hernández

Imposición transnacional.

La construcción del estadio del club de fútbol en La Pastora, es un caso más que se añade al grupo de proyectos implementados por el gobierno de Nuevo León bajo el cobijo de un sistema bien definido. Su ventaja radica la contundencia para imponer proyectos de urbanización en espacios con características naturales relevantes. En años recientes, los ejemplos distintivos de este mecanismo que prioriza ganancia económica y negocios sobre la utilidad pública representada por la conservación de ecosistemas, son conocidos.

En la historia reciente, donde los gobiernos se confunden con las empresas, se impulsó que amplias zonas de la periferia regiomontana fuesen destinadas para usos habitacionales, con resultados de afectación a la calidad de vida de quienes decidieron residir ahí. Otros casos representativos, fueron los del Arco Vial Sureste (en la Sierra de la Silla), o Valle de Reyes (Parque Nacional Cumbres de Monterrey).

Con equivalente nivel de imposición, está la construcción de zonas habitacionales en espacios de montaña (Contry, Cumbres, San Ángel, zona de montaña de San Pedro Garza García), promovida por los ayuntamientos locales en la zona conurbada a Monterrey. Impulsar la urbanización en el contexto montañoso, sin la adecuada planeación, ha derivado en inundaciones intensas de quienes viven en las zonas bajas colindantes con la montaña. Los ejemplos de urbanización en zonas naturales abundan.

Aunque la construcción del estadio en La Pastora es un ejemplo más de ese manejo bien sistematizado, una característica marca la diferencia con los casos previos. La intervención de una empresa trasnacional, representada por FEMSA, fue un elemento que aglutinó a la administración estatal, el congreso y ayuntamientos, todos asociados para llevar a término la construcción de un estadio dentro de un terreno propiedad del gobierno, de características naturales relevantes.

No es desconocida la influencia de FEMSA a diversos niveles. Localmente, su predominio en el comercio de bebidas, tiendas de autoservicio, o venta de combustibles, aparentemente es clara. Esa influencia inevitable, trasladó su imperio hacia los gobiernos locales. Teniendo la empresa refresquera el control del club de fútbol Rayados –con la ganancia económica que implica ese manejo, además de la influencia en el ánimo de la comunidad-, añadió la iniciativa de construir un estadio para ese equipo en uno de los espacios naturales de más querencia para la ciudad: en La Pastora.

Para ese fin, con el poder que ahora se revela claro, impuso su decisión, y con ello tuvo para sí las voluntades de todos los gobiernos en la capital de Nuevo León, con el objetivo ahora ya cristalizado: un estadio de fútbol, con una vista increíble hacia la montaña protegida del Cerro de la Silla, y a escasos metros del río con el mismo nombre.

Todos los poderes administrativos estuvieron asociados con el objetivo de que la iniciativa de FEMSA fuera concluida de manera favorable, aun con el costo de afectar ríos, desviar cauces, violación abierta de leyes ambientales, y con la característica de impulsar negocios privados en un terreno de vocación orientada a la utilidad pública.

El sistema.

Nuevo León es una región que en todas sus zonas presenta características importantes de biodiversidad. La obligación y necesidad es la conservación de la misma. El Sistema Estatal de Áreas Naturales Protegidas tiene años agujerado por todas sus partes, dejando a la deriva Zonas sujetas a Conservación Ecológica con importancia que nadie discute. Coincidentemente, las Áreas Naturales Protegidas en el estado, son el botín deseado por urbanizadores y gobiernos, para concretar ahí las iniciativas de ganancia económica a costa de cualquier cosa. Y ante esa visión, todo se acomoda para que cualquier proyecto sea concluido con felicidad.

Los planes de desarrollo urbano en los niveles municipal y estatal favorecen cualquier proyecto de urbanización en zonas naturales. Las actualizaciones de estos programas refuerzan esta característica. Los planes de manejo de las ANP son letra muerta, y ante el obstáculo que representan para construir carreteras, estadios, campos de golf o túneles, se modifican al capricho y necesidad del cliente urbanizador, y en el tema que nos ocupa, al antojo de FEMSA.

Y lo más grave por la estratégica importancia que representa, el Sistema Estatal de Áreas Naturales Protegidas nunca ha tenido función alguna para el manejo y administración de la biodiversidad estatal. Intencionalmente se ha mantenido en la inopia. Hacer lo contrario, sería un mundo feliz, de conservación y preservación.

Lo ambiental.

Ambientalmente, el impacto por la construcción del estadio en la zona oriente de La Pastora, no fue mayor que la tenida en otros espacios de Monterrey urbanizados con otros fines. Si comparamos la riqueza de biodiversidad existente en el área del estadio (previa a la construcción de esta instalación), con la de cualquier otro espacio –Cerro de la Silla o Cumbres de Monterrey-, su complejidad y diversidad es menor que la de esas dos principales Áreas Naturales Protegidas en la ciudad. Por el contrario, si valoramos el espacio desaparecido en el contexto de la ciudad, su relevancia es innegable, cercana a la de las áreas verdes más importantes de la capital nuevoleonesa y sus alrededores.

Esto no se refleja en que la zona desmontada de La Pastora tenga una distinción carente de importancia. ¿Cuál fue la relevancia de un espacio con extensión un poco mayor a las 20 hectáreas? Definir esta cuestión tiene relación con las características del predio, que se traducen en servicios ambientales.

En los tiempos actuales, la zona de La Pastora integra una diversidad de vegetación importante, si consideramos que en todos sus límites está rodeada de ciudad. Al oriente se conserva el remanente de Bosque de Encino, mezclado con Matorral Submontano, en lo que durante las últimas décadas corresponde a la única zona que podemos considerar como bosque. La parte del río La Silla, que transcurre por toda la zona, representa vegetación de Galería, integrada por árboles de Ahuehuetes, Sauces y Álamos.

El área del estadio, al oriente de La Pastora, se trataba del territorio con mayor degradación de toda la zona, presentando vegetación mezclada. Había elementos de Matorral Submontano (se desarrolla en la base de las montañas), individuos del Bosque de Encino, especies exóticas invasoras (indicadoras del disturbio existente), y áreas sin vegetación aparente.

¿Cuál era la importancia del espacio dónde ahora se ubica el estadio? Correspondiente a lo ambiental, y por tanto, reflejado en el bienestar de la población, la relación es con los servicios ambientales derivados de ese predio.

Uno evidente era la protección contra inundaciones. El efecto paliativo de la vegetación durante eventos como tormentas tropicales o huracanes, ya no existe. Ante la canalización de cauces existentes, el agua seguirá fluyendo hacia el río La Silla, pero ahora con velocidad intensa hacia este cauce.

La mitigación de la temperatura también estaba asociada a esta zona. Caminado por el arroyo intermitente que fluía al oriente de La Pastora, era clara la sensación agradable de frescura. Asociado, la disminución de la intensidad de ruido era muy perceptible. El ruido de la avenida cercana, siempre constante, quedaba excluido al ingresar a esta zona.

Otra posible es la calidad del aire. En los años recientes, los resultados del monitoreo de este componente, realizados por el gobierno de Nuevo León, mostraban resultados satisfactorios. Esta consideración, naturalmente se encuentra asociada a la existencia de áreas verdes, o espacios con vegetación, siendo esta última una característica inherente a La Pastora.

Esos tres servicios ambientales o ecosistémicos asociados a la vegetación perdida, son difíciles de recuperar con las condiciones actuales, en las que se tiene un porcentaje importante cubierto por el estadio y estacionamiento. Aún no podemos conocer el efecto que tendrá la plantación de árboles en la zona de carros, pero sí es posible decir que no se trata de un ecosistema de elementos naturales como el que previamente fue eliminado (aún y con su condición secundaria y de disturbio).

El Bosque.

Al ocurrir el proceso de organización para resistir la construcción de un estadio al oriente de La Pastora, se fue dando la constitución de una idea representada por la defensa de un bosque. A pesar de las reiteradas precisiones y críticas sobre lo erróneo del concepto -la zona oriente no era un bosque- el mismo se ha mantenido.

La posibilidad de la existencia del bosque íntegro es relativamente lejana en el tiempo. Mi valoración es que eso ocurrió durante los primeros tiempos posteriores a la llegada de pobladores provenientes de los grupos descendientes de la fundación de Monterrey. Al asentarse habitantes permanentes, viene la inevitable modificación del entorno natural y sus elementos, con la evidente pérdida de las condiciones originales.

Esto último puede representar una contradicción con la existencia -ahí sí- de una zona boscosa con encinos al poniente de La Pastora ¿Por qué esa aún permanece, y el otro eventual espacio boscoso-donde ahora se encuentra el estadio- no?

Una explicación parte de las condiciones de la topografía del espacio. El atractivo de ese territorio se define en parte por dos condiciones. Una es la que representaba la posibilidad de implementar actividades productivas, y la otra, por la condición idónea para realizar ahí recreación o descanso.

El área boscosa (al poniente), presenta inclinaciones y desniveles que no la hacían propicia para zonas de habitación y de cultivo. A esas condiciones se añade que ese territorio esta recorrido por varios arroyos que recogen las aguas que bajan desde las alturas del Cerro de la Silla. Impulsar construcciones en esa zona implicaba la lógica de que eventualmente serían destruidas por el agua. Esas circunstancias se mantienen hoy, donde solo existen senderos y veredas, y otros tipos de infraestructura mínima (estanques, construcciones alejadas de los arroyos). Este uso restringido del territorio boscoso (que excluía actividades como agricultura), permitió que la integridad del bosque se mantuviera relativamente completa, y ajena a cambios de uso de suelo (desmontes), como se advierte hoy al recorrer la zona.

El resultado opuesto es al oriente de La Pastora. Si durante algún tiempo -como fue posible- existió ahí un bosque, este fue degradado por el desarrollo de la agricultura y zonas habitadas. Para poder tener cultivos o casas, fue necesaria la remoción del bosque en porcentajes mayores. La elección de esta zona para esos usos pudo ser motivada por las condiciones del terreno, de condiciones planas, sin numerosos arroyos que destruyeran instalaciones, y con el acceso al agua en el río La Silla. La elección del territorio oriente para la vida cotidiana, representó la modificación de los elementos naturales originarios -posiblemente bosque-, y la sustitución de estos por matorrales y elementos exóticos invasores (el proceso de sucesión ecológica en marcha).

Es posible consultar fotografías aéreas de La Pastora, correspondientes al año 1980 (ó 1981). Se encuentran publicadas en el blog especializado Naturaleza de Nuevo León: http://floradenuevoleon.blogspot.mx/2007/09/para-recordar.html

En esa publicación, con el título “Para recordar…”, están en línea cinco imágenes de La Pastora, captadas desde diferentes ángulos de observación. Para entender lo aquí descrito, la fotografía 1, obtenida del referido blog, permitirá comprender claramente las características de la zona.

Fotografía 1. Vista aérea de La Pastora (posiblemente años 1980 o 1981). 

(Dar clik sobre ella para ampliar)

29-de-julio

La imagen permite su foto interpretación. Al extremo derecho se observan individuos de gran talla que corresponden a una zona de bosque (la única que se aprecia en la imagen). Hacia la izquierda de este espacio, se advierte vegetación de menor talla, correspondiente a especies de matorral (donde ahora se ubica las instalaciones recreativas). Aledaño (también hacia la izquierda) se miran los elementos de mayor talla, con la característica copa redondeada de los ahuehuetes presentes en las riberas del río La Silla. Hacia la parte superior central, en el recuadro rojo – y en la zona adjunta hacia el extremo derecho-, se repite el patrón de vegetación de menor talla, indicadora de la presencia de matorrales (submontanos).

Las consecuencias de esta valoración equivocada -nombrar bosque a un matorral- fueron positivas. Las movilizaciones para protestar por la construcción del estadio en La Pastora, convocaron a personas en cantidades que otros proyectos ambientalmente más destructivos (túnel en Sierra de la Silla, o autopista a Saltillo colindante al Parque Nacional Cumbres de Monterrey, urbanización al poniente del Cerro de Las Mitras, degradación del río La Silla).

La parte informativa y de sensibilización fue relevante. El tema se mantuvo algunos años vigente, ayudando a que este se analizará y discutiera públicamente, abonando al necesario debate de incorporar a la discusión sobre la planificación del crecimiento o desarrollo de Monterrey el componente de ecosistemas y biodiversidad, ausente o marginal en los tiempos vigentes.

Perspectiva del bosque.

Posterior a la conclusión de las obras en el estadio, es necesario mantener una alerta sobre el destino que se le da al bosque de La Pastora (lo último que permanece del mismo). La comunidad vegetal de encinos, cuyo manejo y administración es responsabilidad de la trasnacional FEMSA, presenta condiciones únicas en el contexto urbano citadino de Monterrey y sus alrededores.

El uso público en el bosque por visitantes es un beneficio indispensable de mantener de forma permanente a lo largo de todos los años que implica el manejo por FEMSA en La Pastora.

La urbanización de esa zona es algo que debe evitarse. La única infraestructura tolerada debe ser la que ayude a conservar el área boscosa. Pero aún eso es discutible, porque la red de senderos existente cubre esa función de manera aceptable.

El cumplimiento de esas condiciones es responsabilidad del gobierno de Nuevo León, a través de su agencia Parques y Vida Silvestre. Esto conlleva una consolidación de la estructura administrativa de ese ente, para que se tengan las condiciones mínimas -personal capacitado y presupuesto suficiente- que favorezcan el cuidado de ese espacio, y el de todas los del Sistema Estatal de Áreas Naturales Protegidas de Nuevo León.

Apolo.

Los montes en lúgubre sueño

supinos yacen abatidos.

Es la hora

de la muerte plena, Apolo;

lerdo soy aún de miembros

y el corazón desmemoriado pesa.

Ofrézcote mis manos

de las olvidadas llagas,

destructor amado.

Salvatore Quasimodo (http://bit.ly/1MWQZPc)

 

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