Por Ernesto Godoy y Enrique Rentería

Ilustración por Cristina Guerrero

PRÓLOGO 1985

En las raíces de una magnolia que ella misma sembró en su casa de la calle Xochicaltítla, Coyoacán, son sepultadas las cenizas de la poeta y pintora Aurora Reyes. Su hijo HÉCTOR coloca una placa con unos versos que su mamá escribió a la magnolia:

“Hoy, blanca y luminosa, /naciste Yololxóchitl:/ magna flor de las flores,/ La luna es tu diadema cuajada de diamantes./ Hoy, blanca y luminosa,/ naciste, Yololxóchitl”

  1. ESTANCIA DEL PRIMER INFINITO, 1913

La niña AURORA tiene 5 años. En el desierto de Chihuahua, observa sin temor una tarántula. Descubre en la arena peces transparentes como cristales. Alza un pez vidrioso que se le quiebra en las manos. En las nubes moradas y naranjas de la puesta del sol ve la forma de un unicornio. Su mamá LUISA la encuentra y la regaña, pues le advierte que el desierto es un abismo que puede tragarla. Al día siguiente la encierran para que no salga, como ya es su costumbre, pero ella escapa y ve el atardecer luminoso. Hay un león en las nubes y una lejana columna de humo se eleva en el horizonte.

Mientras su mamá la lleva de vuelta a casa, oyen cuetes. Mamá LUISA dice: “Qué raro, cuánto cuete.” Un vecino llega a caballo para avisar que son balas de revolucionarios enfrentándose a federales. Es la Revolución y se tiene que encerrar.

Dos días después, las gallinas de AURORA andan muriéndose de sed. Llena una tinaja y la lleva al centro del patio. Las gallinas se amontonan para beber. La niña va a entrar a la casa cuando se escucha un ruido tremendo.

Una bomba estalló exactamente en la tinaja, haciendo volar plumas de todas las gallinas muertas. Mamá LUISA abraza a la niña ilesa y asegura que su hija eligió vivir desde que tardó tres días en nacer.

El papá de Aurora, el capitán LEÓN REYES, hijo de Bernardo Reyes, parte una noche, avisando a su mujer que han sacrificado al abuelo de Aurora (hecho que inició la decena trágica). Deja algo de dinero y un recado que dice: “Ignoro cuándo nos volvamos a ver”.

Un año después, AURORA contempla en la arena del desierto a un Dorado de Villa, muerto, montado aún en su caballo. Hombre y animal son esqueletos, jirones de ropa cabalgando en el viento.

Un mercader ÁRABE trepado en su carreta sale del desierto. Pregunta a la niña por la señora Luisa. Trae una carta de León Reyes ordenando que saquen el dinero de una viga, que vendan los muebles y en compañía del árabe se vayan a la Ciudad de México.

Durante el peregrinar en la carreta, los coyotes intentan atacarlos, pero el ÁRABE entona un rezo y los aleja. AURORA ve a unos federales que los detienen con intención de saquearlos. Se ven tan agotados que Mamá LUISA les ofrece algo de carne salada. La comparten con ellos.

Siguen su viaje y se topan por fin con un río. AURORA ve a un hombre de pelo rojizo abrazando a su mamá. Es papá LEÓN, que las esperaba disfrazado. El emotivo encuentro tiene lugar mientras el río arrastra cadáveres de la Revolución.

  1. PRESENCIA DE LA MAÑANA, 1922 

AURORA sale de la escuela República de Cuba, en la Ciudad de México. Va tomada de la mano de FRIDA KAHLO. Son unas hermosas adolescentes de 14 años, rodeadas de compañeros.

Una PREFECTA de lentes, de unos 20 años, las vigila. Afuera de la escuela de pintura de San Carlos, AURORA y FRIDA ven a un grupo de pintores y se dirigen a saludarlos, en especial a un joven, DIEGO RIVERA.

AURORA le enseña unos dibujos de su cuaderno. Burlándose de la jovencita, DIEGO arroja el cuaderno y le pregunta: “¿Dónde están sus dibujos?, los verdaderos”.

Rabiando, AURORA se va a su hogar en una vieja vecindad de la Lagunilla, donde su padre se ha tenido que refugiar desde que todos lo familiares de Bernardo Reyes, enemigo del régimen, fueron condenados a muerte.

Su padre ha recibido noticias de la PREFECTA. Le cuenta que Aurora sostiene conversaciones ilícitas con Rivera y otros maestros de San Carlos. Además, su preferencia por los muchachos en la preparatoria la convierten en “libertina” y “jefa de banda de ladrones en potencia”. LEÓN le exige a su hija el respeto que le debe a él y al Gran Arquitecto del Universo. AURORA, furiosa, se niega. LEÓN desenfunda su revólver y apunta al corazón de su hija, ella responde arrancando los botones de su blusa, mostrando sus pequeños senos y diciendo: “!Dispare si es tan hombre!” LEÓN rompe en llanto.

Al día siguiente, AURORA busca a la PREFECTA en el patio escolar. Con el primer golpe le tira los lentes y le hace tragar tierra; sus compañeros las rodean gritando a voz en cuello. AURORA vence y le da de puntapiés.

Por la noche, espera en la puerta de la vecindad a su padre para enseñarle el comunicado de expulsión de la preparatoria y otro donde la aceptan en la carrera de pintura de San Carlos.

Una noche, en el salón de FERNANDO LEAL, AURORA observa desde un rincón, fascinada y espantada a la vez, a unos

artistas que se saludan con la frase “¿Qué tal el infinito?” Se pasan una olla de barro que se usa para guardar pinceles, y dentro de ésta pronuncian frases secretas. La olla va de mano en mano, cada uno escucha primero lo que ésta les dice. Al finalizar el círculo, se ha creado un poema.

Al preguntarle a AURORA qué le parece, ella responde que es un galimatías del demonio, causando la risa del grupo de “estridentistas”, el torbellino cultural de la época.

Al salir de San Carlos, uno de ellos le explica que quieren entonar la canción del infinito. Y en efecto, los otros se pierden entre las calles del centro tarareando diversas canciones. El amigo de AURORA la besa.

Cerca de la pareja pasa un hombre de lentes, osco y callado, cargando un rollo de papel enorme. Atrapada por la curiosidad de aquella persona, AURORA propone seguirlo. Lo hacen. El hombre entra a la Escuela Nacional Preparatoria de San Ildefonso. Extiende el rollo de papel: son los primeros bocetos de tamaño natural para el fresco HOMBRE LUCHANDO CONTRA UN GORILA.

En silencio, AURORA observa al manco JOSÉ CLEMENTE OROZCO trazando con firmeza sobre su inmenso bocetaje.

A los 16 años, AURORA tiene un hijo de su amigo “estridentista”. Papá LEÓN averigua que el hombre, de 38 años, se ha casado varias veces y tiene otra esposa; lo mete a la cárcel. El hombre asegura a las autoridades que Aurora sabía que era casado, lo cual la hace cómplice de adulterio y la arrestan.

A los 16 años, con su hijo de 3 meses, AURORA está tras las rejas. Papá LEÓN, que ha sido reivindicado por el gobierno y retomó su grado de capitán, llega con soldados para sacarla. Amenaza al comandante de la policía con entrar a fuego y balas por su hija. Se la entregan y sale con ella y su nieto. Mamá LUISA los recibe y AURORA le cuenta que los presos la apodaron “La cachorra” por ser hija de León.

  1. MEDIO DÍA DESNUDO, 1934

AURORA vive con sus dos hijos en la residencia de JORGE DE GODOY. Tiene una mala relación con el poeta, que es alcohólico y resentido, además de que critica la exposición colectiva donde Aurora participó.

Ella sobrevive como maestra de pintura y dibujo en las primarias del D.F. La visita su amiga sindicalista, CONCHA MICHEL. Comentan su intención de crear guarderías para maestros, ya que AURORA ha sido nombrada Secretaria de Acción Femenil de la SEP.

Ha pasado un año de Cardenismo; la relación amorosa de Aurora empeora.

Ella, CONCHA y otras amigas celebran en una cantina (donde el único hombre es el cantinero) la apertura de la guardería número 5 de la SEP. Una mujer alaba los abortarios de servicio gratuito y proclama el amor libre. AURORA le critica su querer ser como un hombre, con todos los vicios y ninguna de las cualidades, que sea la copia de imagen de las mujeres soviéticas y las campesinas, pero sin traer la pala al hombro y trabajar en el campo. Apunta el hecho de que las mexicanas solo quieran caminar como soldados, con voz ronca y cortante.

“Somos una mala caricatura del hombre”, afirma. Su interlocutora la acusa de reaccionaria. AURORA le asegura que izquierdismo y machismo son dos valores diferentes, pero se están mezclando por culpa de ellas, pues nunca se toma en cuenta a las mujeres para asuntos claves de emancipación. Finalmente, le dice a la necia: “La femineidad se impone”, dándole un golpe en la quijada para dejarla tendida y sin sentido antes de retirarse elegantemente.

Al llegar a su casa, JORGE DE GODOY le avisa que mama Luisa se llevó a su nieto, a quien trae con el pelo largo y parece niña. Papá León ordenó cortarle el pelo. Termina su relación con el bruto que no sabe cuidar lo que ella quiere, y al ir en busca de su hijo, llega su amiga CONCHA a buscarla. Algo anda muy mal en las guarderías. Van a una y se encuentran con que dos bebés han muerto. Ya han sucedido varias muertes consecutivas de niños amamantados por mujeres empleadas para tal fin. Un doctor les explica que esa arbitrariedad cobró sus víctimas: los niños reciben su alimento sin afecto y en situaciones forzadas, el alimento no sustenta a las creaturas y mueren. “Eso les pasa por creer que una mujer puede aprender a ser la madre de todos los niños”, les dice el doctor indignado. En un jardín, AURORA ve a su hijo con el pelo cortado jugar. Acaricia uno de sus rizos enojada. Al fin lo suelta al aire mientras oye la voz de mamá Luisa: “Estos asuntos se determinan con el corazón y no con la cabeza”.

AURORA protege a sus dos hijos de JORGE, que borracho le reclama por querer terminar con él. En un arranque de celos, le rompe una botella en la cara. El niño JORGE, de 3 años, llora escondido en un rincón. AURORA abraza a su hijo HÉCTOR, de 5 años, y le descubre en la bolsa de la bata una pistola escuadra calibre .22. El niño le dice: “Si te vuelve a tocar, lo mato”.

Su imagen se funde con la de sus cuadros: NIÑO ENFERMO, donde un niño acaricia a un gato, y MUJER DE LA GUERRA, en el cual una mujer que empuña un rifle carga a su niño enfermo o muerto.

  1. DINÁMICA DEL AGUA AUSENTE, 1939

En una humilde escuela de la Habana, Cuba, bajo una manta que anuncia: “SESIÓN SOLEMNE EN HONOR DE LAS DESTACADAS

EDUCADORAS MEXICANAS”. Todos se abanican por el calor. Una mujer con acento cubano presenta a AURORA como una de las fundadoras de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios (LEAR), que ejerce solidario combate cultural por la república española, en guerra civil. AURORA, modesta y con humor, lee un poema de Nicolás Guillén, sin dejar de notar a un hombre de blanco que se espanta las moscas aburrido. Al preguntarle a la maestra cubana quién es el irrespetuoso, ella indica que es el autor del poema que leyó.

Por la noche, mientras baila con GUILLÉN en una animada fiesta en el patio de la escuela, él le dice que cuando le avisaron que iría la primera muralista mexicana la imaginó en overol y con ojos de sapo como el maestro Rivera. AURORA le asegura que en poco tiempo se parecerá a Diego, pues ya en sus treintas ha embarnecido su figura. Sobre sus risas se escucha el lejano traqueteo de metralletas. Se hace un silencio sepulcral.

Ante la mirada interrogante de AURORA, el poeta asegura que las guerras de los gángsters de Chicago aún sobreviven en La Habana. La fiesta vuelve a empezar con mayor brío. Llega el pintor RENÉ PORTOCARRERO, y al ser presentado con AURORA surge una atracción entre ellos.

Van en compañía de otras personas al estudio del pintor, quien muestra su último cuadro y propone ir a una ceremonia de culto cubano. Una mujer negra baila poseída por el frenético ritmo de tambores. Las caras de PORTOCARRERO y AURORA son iluminadas por la fogata en medio de la selva.

  1. TORMENTA DE POLVO

En México, la cámara recorre el mural ATENTADO A LAS MAESTRAS RURALES, en el Centro Escolar Revolución. Las figuras del mural parecen iluminadas por el fuego. En la pequeña explanada frente a la escuela, maestras y alumnas hacen guardia ante varias fogatas, algunas con cananas. La escena parece arrancada de la Revolución. Un taxi se detiene y baja AURORA con su maleta, recién llegada de Cuba. Se le acercan unas madres de familia que la conocen y les pregunta qué sucede. “Quieren tirar la escuela para abrir un estacionamiento de Televicentro… y la vamos a defender, maestra Reyes”.

Al amanecer, unos trabajadores observan inmóviles, con picos y mazos inútiles, al grupo de mujeres frente a la escuela. Entre ellas está AURORA como una de tantas.

En el desierto de Chihuahua, el viento sopla silbante y desentierra RETRATO DE LA KROUPSKAIA y LA PEQUE, retrato de la escritora Josefina Vicens. Por último, EL NIÑO Y LA ESTRELLA. Las tres son pinturas de Aurora.

(PARÉNTESIS)

AURORA y CONCHA caminan a lo largo de la alberca, FRIDA, sentada, observa y fuma. El hombre que nada da la última vuelta de campana y cruza la alberca de unas cuantas brazadas, sale de la superficie del agua y se asoma en la otra orilla de la alberca. Descubrimos que es el GRAL. LÁZARO CÁRDENAS (entonces presidente de la república) que sale del agua de un solo impulso. ECHEVERRÍA le entrega la bata al GRAL. SÁNCHEZ TABOADA, que se la coloca en la espalda. LÁZARO CARDENAS se amarra la bata y les dice a las tres mujeres: “Está bien, si queremos elevar el nivel nacional y poner a la mujer mexicana a la altura del reto que enfrentamos, vamos a Juchitán, vamos a Oaxaca para que me enseñen cómo funciona el modelo del matriarcado”. Las tres mujeres se ponen felices.

Van en el carro del tren el GRAL. LÁZARO CÁRDENAS y el GRAL. SÁNCHEZ TABOADA, entonces jefe de guardias presidenciales. En la sombra, su asistente, el joven LUIS ECHEVERRÍA, y DIEGO RIVERA observan fascinados a las tres mujeres: a AURORA, que hace unos apuntes a lápiz, a FRIDA, que fuma y acaricia su bastón, y a CONCHA, que toca su guitarra y canta su “ARREGLO RELIGIOSO A EMILIO PORTES GIL (1928)”: “…y los arzobispos dicen: venga el oro a mi poder…” CARDENAS aplaude, ECHEVERRÍA suda y limpia sus lentes. CONCHA sigue cantando: “…échenle fuego a la lumbre señores, sigan su farsa…” El GRAL. SÁNCHEZ TABOADA echa un grito ranchero, AURORA y FRIDA comparten un cigarro. ECHEVERRÍA intenta sonreír, suda mucho. CONCHA, con todo ímpetu: “…¡Qué divina trinidad! Lástima que sea de machos; quizá también por milagro, ¡vayan a parir muchachos!…” Los generales LÁZARO CÁRDENAS y SÁNCHEZ TABOADA disfrutan aplaudiendo y se ríen a carcajadas. ECHEVERRÍA no puede más, sale al pasillo casi asfixiándose y abre la ventana para sacar la cabeza y tomar bocanadas de aire.

Ya en Juchitán, DIEGO es abrazado por la gente y llevado al mercado. FRIDA, CONCHA y AURORA presentan a los GENERALES y al asistente ECHEVERRÍA con su amiga ESTELA RUIZ. Los dos GENERALES se crispan un poco, ambos han quedado flechados por la bella juchiteca. Se separan un poco del grupo, discretamente ambos hombres se encañonan las tripas con sus revólveres y se preguntan cómo le van a hacer. El GRAL. LÁZARO CÁRDENAS saca un “centenario de oro” y tira la moneda al aire. El GRAL. SÁNCHEZ TABOADA pide sol, CARDENAS águila. CARDENAS destapa entre sus manos la moneda de oro para descubrir que su jefe de guardias presidenciales le ganó el volado. Ambos guardan sus pistolas y se dan la mano. CÁRDENAS dice: “Ni hablar, compadre, me la ganó”.

En una opípara cena entre varios convidados que lucen los trajes típicos de la región y están sentados, comiendo y bebiendo de acuerdo a los usos y costumbres juchitecas, donde CÁRDENAS baila con FRIDA en su silla de ruedas, ECHEVERRÍA observa desde lejos, DIEGO baila con AURORA, CONCHA toca su guitarra y canta acompañada por una banda típica oaxaqueña. El GRAL. SÁNCHEZ TABOADA es discretamente llevado de la mano por ESTELA RUIZ hacia la oscuridad.

SÁNCHEZ TABOADA hace el amor con ESTELA RUIZ. Ella, taimada, le reclama su virginidad, él la tranquiliza y le entrega un puño de monedas de oro para que se confeccione el mejor vestido de novia de toda la región; le da su palabra de que regresará para casarse con ella en una gran boda oaxaqueña.

ESTELA RUIZ comunica el compromiso a sus tres amigas, que bailan de felicidad. FRIDA les advierte que el general Taboada es un hombre casado. ESTELA confirma la promesa de divorcio del general y le pide a AURORA que le ayude con los preparativos de la boda.

En la Ciudad de México, el GRAL. SÁNCHEZ TABOADA desayuna unos huevos rancheros que su ESPOSA le lleva a la mesa. ECHEVERRÍA pide permiso para entrar y le entrega unos documentos para su firma; pregunta si el GRAL. CÁRDENAS piensa mandar más petróleo a los alemanes.

El pueblo entero de Juchitán viste de fiesta y observa expectante a ESTELA RUIZ, que está sentada en un trono, regiamente ataviada de novia con el traje típico juchiteco y joyas de oro. AURORA, con un carboncillo en la mano, observa a ESTELA y dibuja un ojo incendiado. ESTELA mira fijamente al horizonte. Detrás de ella, la puesta de sol pinta de morado las nubes.

LÁZARO CÁRDENAS toma por la nuca al GRAL. SÁNCHEZ TABOADA y le muestra una fotografía en la que ESTELA RUIZ viste un traje típico juchiteco con su resplandor blanco. Le pregunta: “¿Qué vamos a hacer al respecto?”

Cientos de planillas de billetes de diez pesos, con el rostro de ESTELA RUIZ en el centro, salen impresos de las máquinas de la Casa de Moneda del Banco Nacional de México.

  1. PARÁBOLA DE LA FATIGA, 1955

AURORA firma un cuadro recién terminado. LUIS ECHEVERRÍA observa el cuadro atónito, lo cubre con una sábana y le dice: “En la noche te mando el dinero”. AURORA replica “¡No, no y no! Estás loco”, a lo que ECHEVERRÍA responde “Tiene que ser para mi general Taboada”. ECHEVERRÍA carga el cuadro y se lo lleva.

En la puerta de su residencia, la ESPOSA de Sánchez Taboada le informa a ECHEVERRÍA que el general se encuentra de fiesta celebrando su cumpleaños. En la sala de la casa del general, ECHEVERRÍA coloca el cuadro sobre la chimenea, frente a la cual hay un elegante sillón de piel.

Entre varios convidados que celebran, el GRAL. SÁNCHEZ TABOADA, con un sombrerito de cumpleaños, abraza a un par de mujeres jóvenes con el torso desnudo y sopla las velas de un pastel.

El GRAL. SÁNCHEZ TABOADA se sienta en su sillón con un puro en una mano y una copa de coñac en la otra. Tiene la mirada fija en el cuadro que LUIS ECHEVERRÍA dejó sobre la chimenea.

El desfile del día primero de mayo da inicio. Entre los generales se preguntan por la ausencia del entonces general de marina Sánchez Taboada, haciendo alusión a su puntualidad.

La ESPOSA de Sánchez Taboada da un grito, se cubre la boca y sale corriendo de la sala. La copa de coñac está derramada en la alfombra junto al puro y la mano del GRAL. SÁNCHEZ TABOADA cuelga sin vida a un lado del sillón. El cuadro sobre la chimenea es LA NOVIA DE ORO, retrato de ESTELA RUIZ pintado por AURORA REYES en 1955.

  1. ESTANCIAS DEL OLVIDO, 1968

Mientras juega baraja con unos amigos y comentan los sucesos del movimiento estudiantil, así como el arresto de su amigo Pepe Revueltas.

Un elegante carro negro se estaciona afuera del número 62 de la calle de Xochicaltítla, en el centro de Coyoacán. Se baja un chofer a abrir la puerta de atrás del auto y desciende el entonces candidato a la presidencia de la república mexicana, LUIS ECHEVERRÍA. Toca el timbre, luego golpea tres veces con la mano extendida el zaguán metálico de la casa. AURORA (de 60 años) se asoma por la ventana de su recámara en el primer piso. ECHEVERRÍA se emociona al verla y le grita: “Cachorra, cachorra, me dieron la grande y te quiero a ti para Bellas Artes, quiero que seas la primer mujer directora de Bellas Artes”. AURORA desaparece de la ventana. Abre la puerta y él extiende los brazos como para abrazarla, pero AURORA, sin darle oportunidad de hablar, le dice: “Yo no hago tratos con asesinos, y tú vas a chingar a tu madre”, dándole un portazo en las narices.

AURORA es alertada de que la van a arrestar por haber mandado una postal a Echeverría, aún secretario de gobernación, con una mujer llorando y unas crucecitas que ella misma dibujó sobre unas ruinas prehispánicas.

Con ayuda de un amigo psiquiatra, se finge loca e ingresa bajo un nombre falso al manicomio de La Castañeda. Cada vez que le quieren dar electroshock se pone a dibujar frenéticamente y las enfermeras la dejan en paz. Lee a las locas poemas de León Felipe y les asegura que un día el poeta mismo abrirá las puertas del manicomio. Una de las más afectadas le dice que es mentira, jura que el poeta ya murió y todas juntas lloran con profunda tristeza.

Al salir de La Castañeda, AURORA ve en la calle que todo permanece igual a pesar de los muertos en el México Olímpico.

Sola en el bosque de Chapultepec, AURORA rodea con una camisa de fuerza que robó la escultura de Don Quijote y Sancho. Se sienta bajo ésta, pesada, desilusionada, casi rota. Se escucha el poema “VENCIDOS” de León Felipe cantado por Serrat.

  1. ARQUITECTURA DE LA LUNA, 1977

AURORA ve con su hijo HÉCTOR, que es actor, una película que éste protagoniza llamada LA MUJER MURCIÉLAGO, donde pelea con un monstruo en la playa. Ante la amenazante criatura disfrazada con plástico, AURORA le comenta divertida a su hijo que el monstruo es el realismo socialista y él representa a los niños bonitos del arte moderno como Cuevas y demás hijos de la zona rosa. Luego propone que vayan a pasarle la película a los loquitos.

A sus 69 años, con un par de ayudantes, ANTONIO PUJOL y TATIANA, AURORA pinta su mural EL PRIMER ENCUENTRO en la sala de cabildos de Coyoacán. En un momento de fatiga sale a caminar y ve que un viejo bolero está encima de un niño. Éste embarra de forma abusiva grasa negra de zapatos sobre la cara del bolerito de 9 años, que llora. AURORA, indignada, le da una patada en el culo al viejo, que sale huyendo. Ayuda y le limpia la cara al niño que la observa sentado en su cajón de bolear. Le pide su nombre y el dice llamarse QUINCHO Barrilete.

Ella le pregunta que si quiere ser su ayudante. QUINCHO, desconfiado, se niega. AURORA pregunta si cree que se lo va a comer y señala su rolliza figura. El jovencito acepta ayudarle si le enseña a hacer monos.

  1. RETORNO AL DESIERTO HUMANO, 1985

Muy enferma y en cama, AURORA recuerda con su hijo HÉCTOR cuando fueron a un baile de disfraces en San Carlos. Iba disfrazada de sirena y salió tan borracha que su hijo apenas podía cargarla. Mientras, se ven en flashbacks imágenes del agradable recuerdo. De modo fugaz, AURORA muere en una sonrisa.

En el desierto de Chihuahua se ve una magnolia floreciente mientras el grupo LA CASTAÑEDA canta la “NOVENA ESTANCIA”, un poema de Aurora musicalizado en rock, y la niñita AURORA busca peces de cristal en la arena.

Los nietos y bisnietos de Aurora recorren y observan los murales del Auditorio 15 de Mayo, en la Sec. 9 de la CNTE, en Belisario Domínguez # 32, Centro Histórico. Se encienden todas las luces. Observamos las imágenes de los murales TRAYECTORIA DE LA CULTURA EN MÉXICO, PRESENCIA DEL MAESTRO EN LOS MOVIMIENTOS HISTÓRICOS DE LA PATRIA, CONSTRUCTORES DE LA CULTURA NACIONAL y ESPACIO, OBJETIVO FUTURO. Sobre estas imágenes corren los créditos.

FIN

* Este texto fue finalista del Premio Bengala-UANL 2013, cuyo jurado estuvo compuesto por Andrés Ramírez, Kyzza Terrazas, Gerardo Naranjo, Gael García, Diego Enrique Osorno y Yuri Herrera.

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