Por Iveth Cruz Arce

Diego Osorno, autor del libro Contra Estados Unidos. Crónicas Desamparadas (Almadía, 2014), tiene una trayectoria que se ha caracterizado por tocar temas de carácter social. Ha escrito libros como Oaxaca sitiada, donde relata los hechos sucedidos en el 2006 y que consideró como la primera insurrección del siglo xxi. Otra de sus obras es El Cártel de Sinaloa, libro publicado en 2009. En ella ofrece un panorama sobre el origen y desarrollo del narcotráfico en México. Nosotros somos los culpables, libro que escribió en 2010, recopila testimonios de los padres y madres de familia que sufrieron la pérdida de sus hijos en el incendio de la guardería ABC, en Sonora. País de muertos, del año 2011, consiste en investigaciones de diversos periodistas sobre eventos dolorosos ocurridos en México y que permanecen en la impunidad. En Un vaquero cruza la frontera en silencio, publicado en 2011, escribe sobre la frontera de la incomunicación, del silencio, la pobreza, la falta de oportunidades y del rechazo a través de la historia de Gerónimo González Garza, un hombre sordo que emigra de Monterrey a Estados Unidos. En La guerra de los Zetas, del año 2012, Osorno saca a la luz sucesos y secretos que recoge en su recorrido por lugares que han padecido la violencia de uno de los grupos del narcotráfico en México.

A través su obra, Osorno nos cuenta de la situación que se vive en México mediante el relato de diversos sucesos que presentan como característica principal la impunidad. En ese tenor escribe Contra Estados Unidos, libro donde narra el recorrido realizado por la Caravana por la Paz que encabezó Javier Sicilia en los meses de agosto y septiembre del 2012 y cuyo itinerario contempló el paso por ciudades de California (Los Ángeles), Arizona (Phoenix), Nuevo México (Las Cruces, Albuquerque, Atrisco), Texas (El Paso, Laredo, Álamo, San Antonio, Austin, Houston), Missisipi (Jackson), Alabama (Montgomery), Georgia (Atlanta, Columbus), Kentucky (Louisville), Illinois (Chicago), Ohio (Toledo), Nueva York (Nueva York), Maryland (Baltimore), hasta llegar finalmente a su destino: Washington, D. C.

Dicho recorrido lo realiza un centenar de mexicanos que llevaron a cabo esta travesía en dos autobuses y seis vehículos compactos, teniendo en común el sufrimiento por la pérdida de familiares a consecuencia de la guerra contra el narcotráfico. Pérdidas que se caracterizan por asesinatos, secuestros, hostigamiento y desapariciones ocurridas en diversos lugares del territorio mexicano y cuyos autores son los miembros de los diferentes cárteles de la droga en complicidad con representantes del estado mexicano y estadounidense.

El objetivo de la Caravana por la Paz era manifestar el reclamo latinoamericano contra Estados Unidos por su perversa política antidrogas, así como buscar la solidaridad de individuos y organizaciones americanas con la tragedia mexicana y exigir al gobierno mas poderoso del mundo que termine con la política antidrogas que ha dejado en Latinoamérica, pero sobre todo en México, además de masacres, corrupción y dolor.

En esta obra literaria se siente el dolor de las personas que perdieron a sus seres queridos, que sin tener vínculo alguno con los cárteles de la droga fueron asesinados, torturados, desaparecidos como consecuencia de la guerra contra el narcotráfico, de la que el Estado mexicano no se hace responsable ni esclarece los hechos, porque es cómplice del gobierno de Estados Unidos en el mantenimiento de una guerra que únicamente beneficia a la clase en el poder a través del negocio de las drogas.

Desafortunadamente, existe indiferencia ante la injusticia que se vive en el país, pero en nosotros está generar conciencia y aportar nuestro granito de arena para hacer que cambie el estado de las cosas; manifestar la inconformidad por tanta impunidad, injusticia, violación de derechos, corrupción, porque de lo contrario, retomando el titulo de una de las obras de Diego Osorno, entonces, nosotros somos los culpables.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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