Por Familia Madrigal

Foto por Victor Hugo Valdivia

Ya van dos años, dos meses y veintiocho días del doble homicidio ocurrido el 5 de agosto de 2011 en las calles de Murguía y Avenida Juárez de la ciudad de Oaxaca. Dos ebrios que iban manejando en contra destrozaron al taxi del sitio 5 de febrero, causando muerte al taxista Hugo César Pacheco de la Cruz y su pasajero, el profesor Luis Eduardo Madrigal Simancas, nuestro padre. Todavía no hay sentencia y existe la posibilidad de que el asesino salga de la cárcel bajo fianza en los próximos días argumentando que no venía en estado de ebriedad, aún cuando hay testigos, fotografías y un dictamen de la Procuraduría de Justicia en el cual se especifica que estaba en segundo periodo de ebriedad.

La defensa del asesino está aprovechando para su argumento el hecho de que cuando éste fue detenido en la procuraduría no hubo exámenes de sangre ni alcoholímetro. Pero existe un dictamen por muestras de orina y un examen ocular que hasta el tribunal colegiado de magistrados da por bueno, lo cual niega el amparo general del asesino. Desafortunadamente, las leyes nombran en un caso así a un tercero en discordia para que decida. La gran responsabilidad cae en la perito en materia química del Tribunal Superior de Justicia, Nancy Pacheco Valencia, quien ha sido llamada en dos ocasiones para el discernimiento del cargo en el penal y no ha acudido a asumir su responsabilidad por motivos desconocidos. Extraoficialmente, se sabe que ella es nuera de uno de los integrantes de la defensa del asesino, que trabajaron juntos.

El día 7 de este mes, Nancy Pacheco tiene un tercer citatorio y se espera que dé su dictamen en tres días. Esto nos genera preocupación por lo antes mencionado, pero tenemos confianza en las autoridades y en que su dictamen se apegará a la ley. Estemos pendientes, ciudadanía, les pedimos ese favor nosotros, los hijos del profesor Luis Eduardo Madrigal Simancas, nuestro amado padre, quien nos fue arrebatado de la manera más cobarde y terrible, el padre que nos hace mucha falta y que por cuya ausencia seguimos sufriendo. Sentimos impotencia ante la situación, el tener que estar rogando para que se haga justicia cuando la sentencia debió de haber sido casi inmediata, en un año cuando mucho. No es posible que hasta el día de hoy se le esté dando la oportunidad al asesino de salir libre. En otros países que aplican la pena capital ya lo hubieran matado. ¡Qué pasa, señores! ¡Qué pasa en México! ¡Qué pasa en Oaxaca! ¡Qué pasa! Es por eso que exigimos la sentencia máxima e inmediata al doble homicida. Sería una burla que lo dejaran libre. ¿Dónde quedaría el derecho a la vida de mi padre? Se la arrebataron, nos lo arrebataron. No es posible que aparte de vivir con un dolor en el alma por su ausencia todavía tengamos que aguantar otra injusticia más: que el responsable quede libre. ¿Nos quieren ver la cara de pendejos o qué pasa, señores encargados de la procuración de justicia? Pónganse en nuestros zapatos. Ya nos la vieron una vez al arrebatarnos a mi padre. ¿Otra? No, señores. Es por eso que pedimos a la ciudadanía estar pendientes estos días y su apoyo en las acciones que tenemos contempladas en caso de que el culpable quede en libertad. Exigimos sentencia máxima e inmediata de Caleb Adolfo Verdug Mattern, doble homicida por delito grave.  

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