¿Qué se vende en un mercado de 108 años?

Por Mariana Treviño & José Ignacio Hipólito

México siempre se ha caracterizado por sus mercados, ya sean puestos ambulantes a lo largo de una calle los fines de semana, los edificios de techos plastificados con poco mantenimiento o los espacios que han sobrevivido a los centros comerciales, los súper mercados y el paso de los años. Es casi una tradición cultural. En ellos se puede encontrar de todo, desde condimentos y vegetales de procedencia local, hasta electrónicos usados y libros que pasan de los 100 años.

Los productos de cualquier mercado dependen del contexto y de la época de su funcionamiento. Por ejemplo, en la Colonia Independencia, en las intersecciones de la calle 5 de febrero, como una sombra de lo que significó el Puente del papa, se ponen varios puestos que venden artículos de segunda mano: ropa, electrónicos, muebles, además de frutas y verduras. En el municipio de Escobedo, en la avenida Las Torres, los fines de semana se ponen varios puesteros a vender ropa usada, música, películas, hay un puesto para jugar lotería y, por supuesto, también hay comida. Todo depende de dónde se encuentre el mercado.

Con poco más de 100 años de historia, el Mercado Juárez es uno de los lugares comerciales más viejos, vigentes y funcionales de toda el área metropolitana, además de uno de los lugares más representativos e icónicos de todo el Centro de Monterrey. Tras los muros de su imponente fachada, en el edificio sobre el que con letras rojas puede leerse “Mercado Juárez”, no sólo se encuentran puestos esotéricos, fruterías y restaurantes, sino historias que han marcado el paso del tiempo en la metrópoli regiomontana.

Muchos de los locales empezaron junto con el Mercado y aún siguen funcionando; generación tras generación, la tradición de mantener una hierbería como La Patrona, un restaurante como El Pipiripau o una revistería como la Galindo. El edificio de dos pisos que cuenta con elevador dista mucho de ser el lugar humilde que alguna vez fue, pero aún así sigue siendo igual de popular, no sólo por su ubicación, casi vecina del Mesón Estrella, sino por todo lo que simboliza: el crecimiento comercial de cualquier negocio regiomontano.

Desde 1907, el Mercado Juárez ha sido uno de los principales puntos en donde se concentra la actividad social de toda la metrópoli. Fue uno de los mercados más importantes de todo el estado porque a unos cuantos pasos también se encuentra el Mesón Estrella, lugar en el que un centenar de puestos de frutas y verduras venden sus productos a precios muy accesibles, por lo que el Mercado Juárez complementaba las demás necesidades cotidianas, ya fuera la carne, las especias o algún servicio o refracción.

Conforme fue pasando el tiempo, el Mercado Juárez se adentró en camino cada vez más oscuro. Algunos de los renteros creen que fue después de que demolieran la edificación original a principio de los 90 para construir el imponente edificio que es ahora. Otros dicen que siempre ha sido así, desde que tienen memoria.

La parte esotérica del mercado es la que ocupa la gran mayoría de los locales; puestos dedicados sólo a la llamada Santa Muerte, otros que venden amarres para enamorar a cualquiera y también los que ofrecen quiromancia. Hay lectura de las cartas del Tarot —con baraja de Marsella o la Egipcia— y además pueden encontrarse todo tipo de santos, desde pequeños bustos de Jesús Malverde hasta estatuillas de los diferentes locas de la santería y el vudú.

Algunos creen que el incendio del Mercado Juárez en 2013 tuvo que ver con algún trato malcumplido con la Santa Muerte. Otros dicen que tiene más que ver con las estatuas prohibidas que resguardan algunos puestos en lugares ocultos, y otros, muy pocos, dicen que si uno juega con el Diablo, no es sorpresa que pasen ese tipo de cosas. Son los rumores que imperan en el Mercado. Todo depende de donde se encuentre.

Tal vez el Mercado Juárez es el resultado y contrapeso del alto porcentaje de conservadurismo católico en el estado; una opción religiosa para aquellos que no encuentran la espiritualidad en la Iglesia. Pero como todo mercado, siempre se van a encontrar frutas y verduras, hierberías, puestos de comida y el clásico pásele, ¿qué le damos?, marchante marchante, ¿qué está buscando?

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