Eran las seis de la tarde del sábado ocho de Junio, los altavoces con discursos religiosos invadían parte de la Macroplaza, su sede estaba en la Plaza Zaragoza, frente al Palacio Municipal de Monterrey. Cientos de personas invadían Morelos, el sudor mojaba sus rostros, el calor estaba tremendo. Enfrente se encontraba la catedral católica, asestada de feligreses en coexistencia con las bodas y demás celebraciones religiosas sabatinas. El sonido de las bocinas con voces cristianas no católicas penetraba sin miramientos hasta el púlpito de la catedral. La concentración religiosa era dirigida por la Alianza de Pastores Ora Monterrey, según se supo por los medios.

Silencio: aparece la Alcaldesa de Monterrey. Asciende al podio y entre otras cosas declara: “Yo, Margarita Arellanes Cervantes, entrego la ciudad de Monterrey, Nuevo León, a nuestro señor Jesús Cristo para que su reino de paz y bendición sea establecido. Abro las puertas de este municipio a Dios como la máxima autoridad”. Entregó las llaves de la ciudad. Esta declaración aparece en un artículo del periódico El País, de circulación nacional en España y de carácter global en español.

Los funcionarios son funcionarios las 24 horas del día mientras su mandato sea vigente. Toman decisiones fuera de horas hábiles, pues aunque exista descanso de fin de semana, no pierden la investidura, (todo lo que hagan o dejen de hacer atañe a esta representación) pues no pasa lo mismo que con sus secretarios u otros empleados, que sí pueden descansar y hacer cosas fuera del horario de oficina. No es el caso de los presidentes, diputados y otros funcionarios electos, que no son empleados de algún patrón, sino de una entidad llamada población, asunto que poco se ajusta al derecho laboral tradicional. Son permanentes y sólo eso.

Su responsabilidad es política. Esta es la dirección ideológica que genera un Estado de bienestar permanente en la comunidad. No es una mafia como algunos promueven. Son directivos para la toma de decisiones, para el progreso económico y social. Que algunos se desvíen de esta visión, es un asunto de priorización de los intereses individuales sobre los colectivos. En México costó miles y miles de vidas establecer la separación entre la iglesia y el Estado. La Guerra Cristera es un ejemplo. Este orden duró hasta el 16 de Julio de 1992, cuando el gobierno decidió establecer la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, mediante la cual es Estado incorpora la regulación del culto religioso. El sector católico concentraba casi todo el poder económico; la atomización de esta en grupos cristianos-protestantes y cristianos-católicos, mediante la creación de miles y miles de nuevas iglesias, generó el dinamismo económico, pues cada grupo se obligó a hacer sus propios negocios para su permanencia. Eso encaja muy bien en el proyecto económico neoliberal. Las parroquias cristianas-católicas poco a poco empezaron a ser diezmadas, debido a que muchos de ellos les convino tener y fundar su propia iglesia. Para muchos fue más costeable, otros siguieron el camino de agruparse como asociaciones civiles. Por el lado del cristianismo protestante se operó el mismo fenómeno, su crecimiento ha sido exponencial en los últimos años.

En Nuevo León hay 250 Iglesias de las cuales 62 son católicas y 188 cristianas protestantes. Hay 2837 ministros, de los cuales los más numerosos son: Concilio Nacional de las Asambleas de Dios con 429 ministros, Congregación Cristiana Testigos de Jehová con 1308 y la Adventista del Séptimo Día con 42, y Católicos con 110.

Parte de su impacto social es el voto centralizado para uno u otro partido político. Al estilo del voto corporativo que practicaron y quizá practican aún lo que queda de las centrales sindicales y campesinas oficialistas. Las elecciones de gobierno de Nuevo León en 2003 se vieron inclinadas hacia el candidato triunfante por el voto duro acordado con estos sectores religiosos, a cambio de espacios en la estructura gubernamental y en los espacios públicos….. al menos es los que se ha observado en los espacios públicos en los últimos seis años en el área metropolitana de Monterrey, sobre los permisos para culto extraordinario en los espacios públicos, sobre todo en la Explanada de los Héroes de la Macroplaza. Otra es la presencia de asesores del gobernador de estos grupos religiosos, muy sabido a voces por los militantes de base.

En las elecciones de 2009 también se disputó este voto centralizado que inclinó la balanza hacia el sector vencedor, al menos en Nuevo León. Eso es un asunto indemostrable en los términos oficiales, ya que son datos que no son registrados por los organismos oficiales; el voto corporativo no existe legalmente, pero se efectúa en los hechos, como es el caso de los votos para el Partido Nueva Alianza por los afiliados al SNTE dirigido por Elba Esther Gordillo, fundadora de este partido.

Los pastores son decisivos en la obtención del voto para tal o cual partido o candidato a causa de la férrea disciplina a los integrantes de sus gremios, en este caso para asegurar el voto.

Tal panorama, explica hasta cierto punto el mesianismo de la alcaldesa Margarita Arellano, miembro y militante del partido católico por antonomasia en México, misma que se vuelca a reivindicar a la Alianza de Pastores Ora Monterrey, grupo cristiano-no católico (no registrado en la secretaria de Gobernación) organizador de la asamblea-mitin este pasado de junio en la Plaza Zaragoza.

La forma en que la alcaldesa entregó la ciudad es parte de un formato ya establecido: “Yo fulano de tal, entrego las llaves de la ciudad a Jesús Cristo…”. Es seguro que el texto no fue redactado por ellos, sino por la Alianza de Pastores, dada lo similar del discurso. En Ensenada Baja California, Enrique Pelayo Torres, munícipe, hizo esta declaratoria en septiembre de 2012. El alcalde de Guadalupe, Nuevo León, Cesar Garza (y de filiación priista), hizo lo mismo en diciembre del 2012, frente una gran concentración de grupos religiosos protestantes. Igual es el caso del alcalde de Ciudad Juárez de afiliación panista. Así, Margarita Arellanes se suma a esta tendencia mesiánica, con el claro objetivo de ganar la gubernatura del estado en 2015, contando con una nueva ventaja; hace días, el Partido Acción Nacional experimentó una reforma estatutaria en la cual, ahora sí, todos sus miembros podrán votar directamente por sus candidatos al interior. Este cambió eliminó el voto de la oligarquía política de los notables del PAN, cuyo derecho al voto estaba reservado como élite. Las cosas han cambiado desde la debacle del PAN en 2012, sin duda. Esta acción va provocar su generalización a nivel nacional, donde existan bases protestantes de gran número. Después de todo, el PAN no es un partido que defienda a un Estado Laico, al contrario, promueve un Estado Eclesiástico. Más o menos las cosas apuntan en esa dirección. Lo acción anti laica de Arellanes sólo es la punta del iceberg.

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