Por Denise Alamillo

 Al entrar en el templo Hare Krishna se percibe una sensación de estar en un bucle de tiempo y espacio, como si se tratara de otro lugar y de otra época. Es una casa grande con mucha iluminación en la que los colores cálidos resaltan a la vista. Hay un patio central con plantas colgantes a la orilla de una escalera. Desde la planta alta se escuchan cantos de mantras y música hecha con percusiones y un armonio.

En la planta baja del templo un Prabhu de amplia sonrisa y acento sudamericano nos narra sobre la presencia en Monterrey de la comunidad a la que pertenece.

P.- ¿Cuándo iniciaron con el templo en Monterrey?

R.-Empezamos el proyecto en 2011, justo cuando estaba toda la locura de la guerra y la violencia en las calles de Monterrey. Al principio no queríamos venir a El Barrio Antiguo, estaba muy violento, pero mi líder espiritual dijo que era indispensable conseguir un espacio en este barrio porque tiene muy buena ubicación. Seguí la instrucción y así fue que empezamos a tener meditaciones en una academia de yoga, a espaldas del Museo de Historia. Pero varios meses después, la academia cerró, no teníamos a dónde movernos y la instrucción seguía siendo estar en esta zona.

P.- ¿Cómo lograron permanecer en El Barrio Antiguo?

R.-Fue un proceso largo, a mí no me gustaba nada, siempre había un detalle: la renta era muy cara o con muchos requisitos, hasta que encontramos el espacio en la calle Abasolo casi esquina con Diego de Montemayor, que hoy en día es el restaurante. No me gustó en un inicio pues era muy pequeño el local y con una pared en medio, pero no nos pedían aval y daban facilidades para el pago de la renta, así que nos quedamos allí. Con el tiempo me di cuenta que realmente era buena ubicación, prácticamente al lado de la Macroplaza frente al anexo de la facultad de arquitectura de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Llegaban muchos estudiantes, todo quedaba muy cerca. Krishna nos envió esa casa para instalarnos en la comunidad y darnos a conocer.

P.- ¿En qué momento pasaron a este nuevo espacio?

R.-Después de un año, en un festival vimos que asistieron más de 150 personas. La mayoría estaba afuera, en la calle, así que fue cuando supimos que teníamos que conseguir un espacio mayor. Buscamos por todos lados, pero de nuevo tuvimos las mismas dificultades. Encontramos esta casa, pero la rentera dijo que ya estaba apartada, así que desistimos de la búsqueda. Tiempo después, la señora nos buscó y nos dio muchas facilidades, ya no pidió ni aval, ni depósito, ni nada, simplemente dijo: “vengan y estén aquí”. Pasó casi un mes, faltaban cuatro días y no teníamos dinero para pagar la renta, era semana santa y en esos cuatro días salimos y con pura distribución de libros conseguimos el dinero. Yo rompí mi propio récord, distribuí más de 700 libros y todo se fue dando favorablemente.

P.- ¿Han logrado presencia en la comunidad local?

R.-Ahora ya tenemos tres espacios en la zona: el templo, el restaurante y un local dentro de Leal, frente a los Condominios Constitución. Mucha gente nos conoce y nos busca. Los domingos vamos a la Macroplaza y a hospitales cercanos, distribuimos cerca de mil platillos de alimentos vegetarianos gratis, tenemos como objetivo hacer programa de distribución más frecuente, si es posible, a futuro queremos hacerlo a diario.

P.- ¿Cómo han sido recibidos por la comunidad de El Barrio Antiguo?

R.-Con la violencia las personas comenzaron a buscarnos; me acuerdo una vez que estábamos haciendo un programa y había una balacera a una cuadra y media, andaban unas chicas por la calle corriendo desesperadas por el miedo, cuando vieron nuestra puerta abierta y entraron, estábamos haciendo meditación y eso las tranquilizó, a ellas les gustó mucho y acabaron quedándose con nosotros.

Aquí en el centro la gente se ha beneficiado mucho con las meditaciones, también participamos en la feria de arte que se instala los domingos, ya nos esperan a que pasemos cantando, hemos contribuido mucho para un cambio en El Barrio Antiguo.

P.- ¿Sólo los visita la gente que vive cerca?

R.-No. También estamos atrayendo mucha gente de fuera hacia acá. Con los cambios que se están haciendo para recuperar El Barrio Antiguo se sienten inspirados a regresar, nosotros vamos mucho a las universidades, preparatorias y secundarias. Gradualmente, en aumento, vienen a visitarnos de los sitios a los que hemos acudido para dar a conocer los programas de meditación. La gente ya nos conoce, sabe en dónde estamos, la mayoría de la gente que viene es joven.

P.- ¿De qué se trata vivir en conciencia de Krishna?

R.-Recordar nuestra conciencia original: somos almas espirituales, diferentes del cuerpo. Somos sirvientes eternos de dios, esa es la relación directa que tenemos con él, pero la hemos olvidado y debemos recordarla y entregarnos por medio del amor a él. Ese es básicamente el proceso de la conciencia de Krishna.

P.- ¿De qué forma se adquiere esa conciencia?

R.-Tenemos como medio o herramienta el canto de mantras. “Hare”, que significa energía divina, “Krishna” supremo atractivo y “Rama” que es la fuente de placer. Cuando cantamos en una secuencia, (Hare Krishna Hare Krishna Krishna Krishna Hare Hare Hare Rama Hare Rama Rama Rama Hare Hare) estamos orando a Krishna, que por favor nos ocupe en su servicio, nos ayude a recordar esa relación que tenemos con él, para que a partir de la conciencia podamos encontrar la verdadera felicidad. Es la traducción simple para el mantra.

Es un proceso sencillo, sin costo, que se puede realizar en cualquier sitio, recomendado para todas las personas de cualquier clase, raza o religión. Incluso animales y plantas se benefician con ese canto del mantra cerca de ellos, al ser entidades vivientes.

P.- ¿Por qué distribuyen libros?

R.-Nosotros nos ocupamos de diferentes actividades que llamamos servicio devocional, tienen como único fin satisfacer a Krishna. El compartir su conciencia a través de los libros es algo en que nuestro maestro Srila Prabhupada, el fundador del movimiento, hizo mucho énfasis. Porque por más que mis palabras sean adecuadas y que puedas tener algún nivel de realización del proceso, el contacto directo con las palabras de nuestro maestro espiritual es capaz de transformar el corazón de las personas por su pureza espiritual. Dar el libro a una persona significa entrar en contacto espiritual con el maestro y a través de ese contacto despertar la conciencia de Krishna.

P.- ¿Por qué regalan comida vegetariana?

R.-No es sólo comida saludable, sino que es alimento espiritual. Lo que regalamos es la comida que preparamos con amor y le ofrecemos a Krishna, ese alimento es otra conexión directa entre las personas que la reciben y él. Es vegetariana porque sabemos lo que Krishna acepta, y no le gusta la carne, ni algunos otros alimentos con energía diferente como el huevo, el ajo o la cebolla.

Cualquier persona puede ofrecer la mejor comida que tiene a Krishna, si es de corazón es suficiente para que sea alimento espiritual. Pero si se puede cantar los mantras es mejor, pues están en sanscrito que es la lengua que hablaba Krishna; al hablarle en su idioma es más cercana la conexión.

P.- ¿Cuál es la mayor satisfacción que se le puede dar a Krishna?

R.-Él quiere que regresemos al mundo espiritual, pero nos da el libre albedrío. Esto significa que podemos decidir estar con él o no; cuando decides no estar con él, te quedas en el mundo material, si tú decides estar con él, él se hace cargo de ti.

P.- ¿Cómo es la gente que se acerca al templo?

R.-Hay cuatro tipos de personas:

-Los afligidos: llegan sólo cuando están sufriendo. Buscan la liberación del sufrimiento material, cuando consiguen resolver su conflicto se van y sólo regresan cuando están afligidos de nuevo.

-Los que buscan dinero u opulencia material: vienen cuando tienen problemas económicos, también se van al ver que no estamos interesados en el mundo material.

-Los inquisitivos, que quieren conocer todo y siempre están especulando, buscando una razón de vivir: esas son la mayoría de personas que llegan a buscar a Krishna. Personas que vienen de familias de otras religiones y no están satisfechos con lo que siguen sus familias. Generalmente no se quedan en ninguna parte, muchos especulan toda la vida, intentan crear su propia línea, tomando un poco de cada filosofía, pero realmente no conocen ningún camino pues no se enfocan en nada.

-Los que buscan conocer a dios: se enfocan en comprender a dios.

P.- ¿Cómo se sostiene económicamente el templo?

R.-Las dificultades económicas siempre están presentes. Tomamos ejemplo de los menonitas y de los adventistas que tienen sus fincas y ellos producen y venden. Cada comunidad tienen preocupaciones económicas, las nuestras las manejamos por medio de los restaurantes y la distribución de libros, de allí sostenemos el templo y nos da la posibilidad de salir más tiempo afuera, con la gente. Procuramos que las dificultades económicas no sean impedimento para enfocarnos en lo espiritual.

El templo funciona de manera cooperativa, entre los devotos ayudan al templo de muchas formas, interna y externamente; desde fuera se puede compartir la conciencia con las personas, organizar eventos.

P.- ¿Cuál sería el panorama ideal para ustedes aquí en Monterrey?

El foco de la comunidad es hacer una congregación fuerte que practique en su casa, que no dependa del templo; Prabhupada decía que los templos son para las personas neófitas. La idea es que sean devotos desde sus propias casas y lo vivan desde sus propias realidades. Despertar el espíritu misionero de compartir en la vida cotidiana y que al templo sólo se acuda a recargar energía espiritual.

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