¿Cómo son las experiencias de los tatuadores y peluqueros deportados en Monterrey?

Por Carolina Muela Rodríguez

Fotografía:Carolina Muela Rodríguez

 

(Monterrey, N.L.) En uno de los pasillos al aire libre del Mercado Fundadores que da acceso a la calle 5 de Mayo se ubicaba un espacio muy particular para la migración de retorno. Este era un punto de reunión frecuentado por jóvenes que migraron a Estados Unidos y que fueron deportados en los últimos años. Ahí se encontraban cuatro locales que ofrecían servicios de peluquería, tatuaje y venta de productos, al igual que un rapero que en aquel momento no tenía local pero frecuentaba el área para socializar, caso similar al de muchos otros migrantes de retorno.


Resulta ambiguo y conflictivo referirnos a estos individuos como “jóvenes” o como “peluqueros/tatuadores del Mercado Fundadores”, ya que hay otras personas en el mercado que también llevan a cabo estas prácticas estéticas sin tener el perfil de migrante. Sin afán de etiquetarlos, ellos son “los Texas” del Mercado Fundadores. El nombre destaca su sentido de pertenencia al estado de Texas, resaltándolo y portándolo con orgullo en su estética.


“Los Texas” es uno de los muchos sobrenombres por los que son conocidos dentro del mercado. También les dicen “los homeboys”, “los Houstones” o “los deportados”. Comparten muchas características, como la estancia en Texas (aunque no todos en la ciudad de Houston), y mantienen una unión tan grande que facilita a los externos aglutinarlos y verlos como una unidad en vez de como individuos.


Conviví con ellos desde invierno del 2014 a otoño del 2015, época en la que aún se les veía con frecuencia en aquel pasillo, antes de que se movieran a otra zona. Se paraban afuera de sus locales con orgullo, caminando alrededor del área, resaltando que ese lugar les pertenecía. Se sentaban en los sillones y sobre los escalones a platicar y ver pasar a todos los que atravesaban su pasillo, ya sea tomando una cerveza o negociando tatuajes con clientes del mercado. En palabras de Antonio (uno de los Texas):


“En Funda los Houstones son bien respetados. Nos ven unidos, como que no tomamos nada de nadie, somos una familia nosotros, y no tenemos que pedirle nada a nadie. Entonces ellos nos miran que estamos unidos y nos respetan por el simple hecho de que ellos no están unidos como nosotros. Somos mucho poder, fuerte. Si ahorita yo tengo un problema ahorita salen como diez cabrones”.


A pesar de que el pasillo de los Texas ya no existe como tal, aún hay muchos Texas que van al popular mercado a socializar y no necesariamente a cumplir una función o un trabajo estético. Está el caso de los muchos trabajadores de Teleperformance, un call center ubicado a unos cuantos metros del Mercado Fundaderos. Ellos acuden al pasillo para convivir con otros migrantes de retorno; se les distingue fácilmente por los gafetes que les cuelgan del cuello.


El pasillo de los Texas solía ser un lugar con mucha vida. Había cuatro locales muy importantes para la convivencia e interacción de los Texas, pues fungían como punto de reunión en Monterrey para otros migrantes de retorno. Había un local de tatuaje y barber shop manejado por dos hermanos migrantes, quienes se encargaron de recibir a muchos migrantes deportados en los ocho años que estuvieron ubicados en el pasillo.


No existe un cifra que precise cuántos individuos integran a los Texas. En mis visitas veía alrededor de 15 chicos. A la mitad de ellos ya los conocía de nombre, y la otra mitad eran siempre colegas nuevos. Al preguntarles a dos de los Texas cuántos de ellos frecuentaban esta parte del mercado, ambos comentaron que entre 100 y 200, aunque subrayando que algunos ya encerrados y otros muertos.


Actualmente es aún más difícil calcular este número, ya que todos los locales del pasillo fueron clausurados en el invierno del 2015 por los encargados del mercado. Por lo tanto, los Texas ya no se encuentran todos en un mismo lugar. No obstante, su presencia persiste en el Mercado Fundadores, aunque de manera dispersa. Y claro, siempre practicando el tatuaje y la peluquería. Algunos se fueron a ubicar sus locales de tatuaje y corte de cabello en sus mismas colonias, dentro del Área Metropolitana de Monterrey. Sin embargo, es muy sabido que los Texas siempre pueden regresar.

 

El tatuaje y la peluquería: oficios y medios de socialización

 

El papel de las estéticas del cuerpo es importante entre los Texas del Mercado Fundadores. Son tanto herramientas de trabajo como prácticas que facilitan la unión y comunicación entre ellos. Son, además de una fuente de trabajo, un método de socialización con sus semejantes.

 

El sentido detrás de la elección de estas ocupaciones de estéticas del cuerpo se remonta claramente a su estancia en Texas y en prisión.

 

Julio y Samuel señalan que nunca les gustó estudiar. Julio atribuía su desinterés a los problemas que tuvo con el inglés cuando llegó a Houston y reprobó el primer año de high school. Samuel dice que prefirió con los amigos y las chicas. Comenta haber sido muy popular, con varias relaciones amorosas desde su adolescencia. Faltaba mucho a clases, y no recuerda lo que sucedía en la escuela. Él se quedó hasta el tercer año de la high school, ya que lo reprobó, así que decidió dejar de ir y comenzar a trabajar. La situación de Eduardo fue más positiva, ya que sí logro graduarse de la high school a pesar de que dice haber tenido siempre un promedio regular.

 

No obstante su desinterés por la educación, Samuel y Eduardo destacaron que el dibujo fue algo que practicaron desde adolescentes y que cuya técnica fueron perfeccionando a lo largo de los años. Julio por su parte menciona que desde muy joven cuidaba mucho su “higiene”, como él se refiere al corte de cabello en rapado fade.

 

Aunado a estos intereses, los Texas resaltan su estancia en prisión como una de las claves en la elección de sus trabajos. Mientras a estos jóvenes no les fue bien en el estudio y eventualmente se metieron en problemas con la ley, siempre existió una construcción compleja de su estilo basándose en lo que veían, escuchaban y vivían en Texas. Sus influencias están en los barrios de las grandes urbes estadounidenses plasmados en las letras y la música del rap, particularmente de Houston, como la técnica del Chopped & Screwed.

 

Los rastros son evidentes en los tatuajes de símbolos texanos y los cortes de cabello estilo fade.

 

Cortar cabello y tatuar ayuda a los Texas económicamente, aunque son ocupaciones laborales difíciles de mantener en Monterrey, donde existe mucha competencia, sobre todo dentro del Mercado Fundadores. Eduardo iba al Mercado Fundadores a tatuar únicamente los domingos, ya que tenía un mejor trabajo en un call center. El caso era el mismo con Julio.

 

La estancia de los Texas en la cárcel fue crucial para el dominio de sus prácticas estéticas. Muchos de ellos comenzaron a familiarizarse con estas prácticas del uso del cuerpo estando en prisión (menos Eduardo, que se aproximó al tatuaje antes de entrar a prisión, cuando un homeboy le dio la oportunidad de trabajar con él en su local).

 

Inclusive Antonio, el rapero de los Texas, se aproximó al género dentro de la cárcel; ahí comenzó a escribir las letras de sus canciones. Por su parte, Julio aprendió a cortar el cabello cuando le asignaron el trabajo de peluquero dentro de prisión. Practicó el oficio ahí dentro durante tres de cuatro años y medio.

 

“En la primer cárcel donde yo estaba no nos dejaban tener cortes de cabello”, cuenta Julio. “Tenías que raparte, y cuando ellos iban a raparse, yo era el que los rasuraba porque era una cárcel bien estricta. Todos teníamos la cabeza rasurada. Cuando llegaban, tomaba la ventaja y les decía ‘¡Ey!, pues déjame practicar’, y si la regaba como quiera se les iba a cortar todo. Entonces así fue como le empecé a aprender la práctica”.

 

Samuel aprendió a tatuar dentro del penal en 2009. Lo hizo porque siempre había sentido interés por los tatuajes.

 

La organización carcelaria

Tango es una organización carcelaria del estado de Texas llevada a cabo principalmente en las prisiones de Dallas, Houston, Austin y Fort Worth. De ésta surgió Tango Blast, organización que mencionaron la mayoría de los chicos con los que hablé.


Tango Blast es considerada por las autoridades como una pandilla de prisión, pero sus miembros rechazan la etiqueta y afirman que son sólo una red de apoyo para los internos que buscan hacer su tiempo en paz, esto a base de evitar la coerción con las pandillas carcelarias tradicionales de latinos. Mediante la unión evitan confrontaciones con pandillas negativas, también conocidas como “familias”.

 

“No es una pandilla, todos estamos en contra de las ‘familias’. Como allá a las pandillas se les llaman familias y te hacen ser miembro a fuerzas, y aquí en nuestra organización tú te puedes salir, nos salimos y somos personas normales. Aquí nomas estamos para que la raza pueda hacer su tiempo bien y no les pase nada malo con las mafias que te quieran acá [hacer daño]. Los ayudamos dándoles protección, o sea, si te haces uno de nosotros vas a tener protección todo el tiempo, 24 horas”, explica Samuel.

 

Un aspecto interesante de Tango Blast es su descentralización. No tienen un líder, ni jerarquías. El sistema de justicia los clasifica como un grupo “hibrido”, pues no pertenecen ni a la calle ni a las prisiones.

 

En Houston, Tango Blast es parte importante de muchos de sus jóvenes con anterior experiencia migratoria. Al no conocer a fondo crímenes de individuos Tango Blast, hay que considerar el entender las experiencias de algunos de ellos desde un enfoque relacionado a sus oportunidades como migrantes mexicanos viviendo en Estados Unidos, que fue el caso con todos los chicos con los que conviví.

 

Tango Blast y la migración de retorno en Monterrey

 

Tango Blast ofrece apoyo incondicional para quienes se unen al grupo tras entrar a prisión. El grupo se convierte en un tipo de solidaridad entre sus miembros en base a la lealtad y el respeto a la promesa de protegerse allá dentro. Sin embargo, cuando Tango Blast se expande internacionalmente, específicamente al norte de México, se vuelve esencialmente un sustento para los migrantes de retorno deportados. En palabras de Antonio:

 

“Entonces a uno lo deportan a México y muchos de mis compas no tienen familia aquí, no tienen a nadie. Los estás mandando a otro mundo, un mundo que uno no conocen, entonces aquí es donde nos juntamos, en Fundadores. Nos juntamos aquí para cuidarnos uno al otro, y ahí es donde viene el Tango para podernos ayudar y poder estar más protegidos. Ya [que] la gente regia nos mira que venimos de allá y nos discriminan mucho, dicen que somos pochos, que nos creemos mucho porque hablamos otro lenguaje, pero la verdad es que somos de los mismos, namás que nos tocó vivir diferente”.

 

Si esto comenzó en las cárceles, actualmente se sigue representando afuera en diferentes ciudades de Texas y del norte de México. Tango Blast difícilmente se extiende a otros ciudades de Estados Unidos, así como tampoco se expande hacia el centro de México. Samuel y Antonio afirman que en sus ciudades no existía la unión Tango Blast, sino que la re-descubrieron al llegar a Monterrey meses o años después de su retorno. El caso de la organización Tango Blast en Monterrey llama la atención por su fuerte vínculo con la migración hacia Estados Unidos y la deportación.

 

“Yo no tengo la culpa de que mi jefita me llevara allá a los 5 años, y luego que llegará a un mundo extranjero [México], porque yo estaba acostumbrado al estilo de vida de allá [EUA]”, expresa Antonio.

 

“Batalla uno bastante. Yo cuando estuve en Tamaulipas me peleaba todo el tiempo porque ellos pensaban que yo me sentía más que ellos, cualquier cosita me echaban en cara eso. Me dieron un infierno esos cabrones, pero al fin del día me acoplé. Entonces cuando estuve en Tamaulipas yo no conocía a Tango Blast aquí [en México], yo estaba solano. Me tenía que juntar con gente mexicana. Con decirte que se me olvidó hablar bien el inglés”.

 

Los Texas que conocí únicamente se expresaron positivamente de Tango Blast, pues los ha ayudado mucho en su retorno forzado México. No temen hablar del Tango, pues su función en Monterrey no es otra más que la de unión, hermandad y como una manera de señalar que vivieron lo mismo (su estancia en prisión), que se comprenden entre ellos. Un aspecto valioso de Tango Blast fuera de la cárcel es que conserva el valor de la solidaridad que conocieron estando dentro. Dice Antonio:

 

“Uno viene para acá [a Monterrey], acá con tus compas que hablan inglés y empiezas a recordar y es un sentimiento bien padre por que sientes que esas personas son como tú. Para mi Tango Blast son como mis carnales. Si un día no tienen de comer, somos cinco, somos diez y hay un plato de comida entre todos. No hay envidia, no hay resentimiento, porque nos tenemos que cuidar. Es como cuando andábamos en la cárcel. Ahora afuera es un mundo bien diferente, pero es igual. Si tu fueras de mi gente y te vinieras acá a México y no tuvieras dónde quedarte, no tuvieras qué comer, no tuvieras qué vestir, lo que vamos a hacer por ti es que te vamos a ayudar con los recursos”.

 

Al convivir con estos jóvenes en el Mercado Fundadores pude notar las maneras en que se ayudaban unos a otros. En una ocasión Samuel estaba ocupado con un cliente que esperaba un tatuaje, pero necesitaba toallas para poder tatuar, además de una botella de agua que amortiguara el calor. Sólo hizo falta que llamara a Andrés, quien estaba sentado afuera, para que éste fuera rápidamente a ofrecerle su ayuda. Hubo otra ocasión en la que Samuel tenía dos clientes esperando tatuaje, pero en vez de hacer esperar a uno de ellos, aprovechó para convencerlo de que se fuera a tatuar con su amigo del local vecino.

 

Estas muestras de solidaridad entre los Texas del Mercado Fundadores reflejan el apoyo de Tango Blast que existió dentro de su estancia en prisión. Apoyo que se mantiene vigente en su proceso de migración de retorno, pues muchos de estos jóvenes no tienen familias en Monterrey y son ayudados por Tango Blast cuando más lo necesitan: cuando acaban de salir de prisión y enfrentan la deportación de Estados Unidos a México, sin recursos de ningún tipo.

*Los nombres de “los Texas” han sido reemplazados por nombres ficticios.

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