Por Claudio Tapia

Foto por Victor Hugo Valdivia “Prácticas modernas” 


Hace 46 años, en el México 68, se justificó la represión estudiantil que terminó en masacre con el argumento de que los ojos del mundo estaban puestos en el país en el que se celebrarían las olimpiadas. El gobierno autoritario con la complacencia del empresariado y el clero católico no estaban dispuestos a que se no viera tal cual somos. Todo salió bien. Las bayonetas, los medios, las porras y las fanfarrias de la gente bien, acallaron la protesta. El mundo, que no estaba dispuesto a que la fiesta se echara a perder, no vio lo que le disgusta. Nos vimos como queríamos ser vistos.

Los jóvenes de entonces comparábamos a las autoridades gubernamentales con el típico padre de familia bien que ordena al hijo mal logrado (que da mal aspecto) encerrarse en su cuarto y no salir porque va a haber visitas. 

Así estará Brasil a partir de mañana. Ojala que los pobres, los marginados con órdenes de esconderse, no salgan de sus favelas. Ojala que los niños de la calle (que en ese país son asesinados) no afeen las áreas circundantes a los hoteles, restaurantes y estadios. Ojala que la fiesta del mundial transcurra como espera su gobierno, como lo ordena la industria internacional del espectáculo, y como demanda la gente bonita que para eso paga.

El antiguo consejo de pan y circo sigue funcionado. Sólo que ahora en muchos lugares del mundo ya no alcanza el pan. El hambre los alborota. 

Pase lo que pase, como en México 68, en Brasil 14 los medios callarán. ¿Pero, podrán silenciar a la red?

 

Comments

comments