FILME: Los herederos

DIRECTOR: Eugenio Polgovsky

PAÍS: México

AÑO: 2008

La desigualdad es un síntoma latente en Latinoamérica. No por nada muchos de sus jóvenes trabajan desde muy pequeños, sin educación o tiempo para gozar su niñez. En su lugar, aprenden a crecer, sirviéndoles de ayuda a sus familias para recoger las cosechas, elaborar manualidades, transportar agua o incluso haciendo la comida.

Las tradiciones, valores y costumbres con las que estos jóvenes se desenvuelven serán relevadas hacia las próximas generaciones; en otras palabras, el ciclo no hará más que repetirse. Los herederos es una ventana directa hacia esta cruda —y a veces ajena— realidad. Su director, editor y fotógrafo, Eugenio Polgovsky, decide alejarse de todo lo convencional ofreciéndonos un retrato fidedigno de estos jóvenes, captando no sólo su rutina diaria, sino también su inquebrantable espíritu; demostrando habilidad, destreza, empeño y un firme compromiso ante sus responsabilidades.

A lo largo de su hora y media, el filme carece de diálogos, entrevistas o de cualquier otro tipo de narraciones o preguntas, por lo cual la experiencia puede resultar un tanto difícil de sobrellevar. En momentos, sus personajes llegan a intercambiar ciertas palabras, pero nunca dejan de cumplir con sus obligaciones; jadean, sudan, se caen, y sin embargo, vuelven a levantarse. En otras ocasiones, la música acompaña la imagen aunque nunca de forma permanente.

Rodado en diferentes estados de la república, su fotografía deambula con agilidad entre los paisajes rurales, resaltando la autenticidad de aquello que se mantiene en frente. La cinta culmina con una interesante escena en la que, tras haberse terminado la jornada laboral, un grupo de niños baila bajo la luz de la luna.

A diferencia de lo que muchos podrían creer, Polgovsky quiere mostrarnos cómo, a pesar de sus precarias condiciones, estos niños aun mantienen su inocencia y optimismo. No aborda la miseria ni establece una poderosa crítica contra el gobierno, sino que más bien señala las cosas tal y como son, subrayando tanto sus imperfectos como verdades.

Acreedor a múltiples premios y reconocimientos, Los herederos explora una nueva perspectiva de temas tan serios como la desigualdad y el trabajo infantil, generando una serie de preguntas que valen la pena hacerse. Estos niños son, como su director indica, “el presente, no el futuro”, y por tanto merecen un desarrollo pleno. Son los hijos inadvertidos de México, y si su país no es capaz de reconocerlos, ¿quién sí?

Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

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