En 1980, Gene Simmons (The Demon) y Paul Stanley (The Star Child) le dieron una patada en el trasero a Peter Criss, mejor conocido como “The Cat”: el ex-baterista de Kiss. La despedida fue como si sacaran un gato del hogar, un gato que se volvió callejero.

Por aquellos ayeres el grupo Kiss se encontraba grabando el disco titulado Unmasked, algo así como “Fuera máscaras”. La portada reflejaba algo, un aviso, como que se estaban despojando de viejas costumbres y se venía algo nuevo, como la despedida del bataco en cuestión. Fue Anton Fig el encargado de tocar la batería para terminar la grabación, y sin recibir el mérito justo, ya que Criss aparecería en los créditos, tal y como ocurrió en el disco Dynasty y los cuatro discos que cada uno grabó en solitario, debido a que ya había problemas y diferencias entre los miembros del grupo.

El buen Peter pensó que tras su salida el grupo ya no iba a tener el mismo éxito, pero no contaba con la astucia de Gene Simmons, que, como buen visionario y empresario, inmediatamente le encontró relevo: Erick Carr, quien se caracterizó como The Fox. Pero lo que Criss nunca llegó a imaginar era la historia en la cual se vería involucrado 10 años después de abandonar el banquito.

Peter Criss desapareció de la vida pública, esa vida que tanta fama le había dado, pudiendo ser la cuarta vida del gato que personificaba en el grupo. Su primera y tercera vida de gato fueron las de un chavo demasiado problemático en Brooklyn, donde decía que había que tener siete vidas para sobrevivir en sus calles. La segunda fue su paso en bandas como Chelsea y Lips. Su tercera vida la gastó como baterista de Kiss, y fue la que le otorgó la fama, pero al mismo tiempo le hundió, ya que tanto rock ‘n’ roll toda la noche y fiesta todo el día acabaron pasándole factura, y finalmente dejó Kiss.

En 1991, una revista de chismes de Estados Unidos llamada Star publicó un reportaje que narraba las inverosímiles condiciones en las que habían encontrado al baterista. No tenía hogar, vagaba sin rumbo por las calles de Santa Mónica, California. El pasquín se interesó en la nueva y triste vida del baterista. El reportero y colaborador de la revista, Dave La Fontaine, publicó un reportaje bajo el título de “La estrella de Kiss ahora es un vagabundo sin hogar”.

¿Cómo pudo caer tan bajo Peter Criss si se sabe que los gatos siempre caen de pie? Las páginas describían con saña y morbo a tope la patética vida que Peter Criss llevaba después de haberlo perdido todo y de haberse convertido en un alcohólico. El reportaje recopilaba varias declaraciones del batería tales como: “Yo estuve en una gran banda, yo era personajes de cómics, todos estaban pendientes de nuestras vidas; teníamos muñecos y souvenirs. Todo el mundo quería ser como nosotros. Ahora nadie quiere mirarme”. Rematando, y para que el lector sintiera aún más lástima, durante el reportaje, a Criss le preguntaban por sus amigos y ex-compañeros de banda. “Ya no tengo ninguno”, fue su respuesta. “A menudo convivía con Ace Frehley (Ace Space), pero ya tiene rato que no lo veo. Con Gene Simmons nunca me llevé bien. En realidad nadie se lleva bien con él; es odioso y prepotente”.

Pero aún había más tristeza y dolor por relatar. El gato vivió un tiempo bajo el muelle, hundido en miseria y sufriendo abuso por parte del resto de vagabundos que había por ahí. Solo una frase podrá resumir todo el texto: “Antes era el Hombre Gato, pero ahora vivo como un perro”.

Con una pequeña ayuda de los actores Tom Arnold y Roseanne Barr, fue preparada una campaña para apoyar a Peter Criss y sacarlo del agujero en que se encontraba. El propio Arnold, como buen fan de Kiss, acudió al puerto de Santa Mónica para visitarlo y ver qué podía hacer para ayudarlo, experiencia que describe a continuación: “Vi a un sujeto rodeado de muchas personas, como si fueran su séquito, como si fuera Elvis, y pensé: ‘Ese debe de ser él’”. Después, en el programa homónimo de Phil Donahue, apareció Peter Criss, sólo para ser desenmascarado, o más bien desmaquillado, frente a las cámaras por el auténtico Peter Criss.

Aquel Criss alcohólico y jodido se llamaba en realidad Christopher Dickinson, y durante un tiempo vivió a costillas de los pobres incautos que creyeron que él era el batería de Kiss en decadencia.

Como suele pasar en esas revistas del corazón, la historia o fue inventada para obtener la atención de los lectores y aumentar las ventas o fue publicada sin corroborar correctamente la información. A Paul Stanley, guitarrista de Kiss (mejor conocido como “el de la estrella”) lo llamaron de la revista y éste les dijo tajantemente que el de la foto no era Peter, pero aun así publicaron todo el montaje. Más adelante, después de la publicación del artículo, Star volvió a encontrarse con el impostor, quien les dijo que no se arrepentía de nada, ya que estaba feliz de haberse hecho pasar por el baterista. Después de todo, ¿a quién le va a molestar firmar autógrafos y beber algunas cervezas gratis?

Gene Simmons, acostumbrado a escuchar todo tipo de comentarios e historias, se sorprendió bastante con la publicación: “Cualquier cosa que escriban sobre ti es buena. Por ejemplo, que Kiss adorara al diablo…Pero que Peter viviera bajo un puente y no tuviera casa… Nunca se nos ocurrirán historias mejores que las que se le ocurre a la gente”.

¿Y qué hizo en todo ese lapso de tiempo el auténtico Peter Criss, quien se encontraba lejos de los grandes escenarios y alejado de la fama? Primero se rehabilitó y se instaló en Redondo Beach, California, dejando atrás las drogas y formando una familia con su nueva esposa, la modelo y chica Playboy Debra Jensen, con quien tuvo una hija. Cuando se enteró de todo este embrollo, no le hizo demasiada gracia la historia del ladrón de identidad, y cuenta que su Madre, quien estaba agonizando por una enfermedad, murió conociendo la noticia y nunca pudo aclarársela, por lo que Criss demandó a la revista y ganó mucho dinero. “No dudé en presentarse en el programa de Donahue para demostrar al mundo que ese no era yo. El impostor estaba allí también. Hubieran visto la cara del tipo cuándo entré al programa”.

Por ultimo, Peter Criss regresó a Kiss en 1995 para la gira de reunión con la formación original, y grabaron el álbum Pyscho Circus (1998). Sin embargo, los problemas volvieron, y Criss sólo tocó en la canción “Into the void”, mientras que Kevin Valentine tocó la batería en el resto de temas sin aparecer en los créditos.

En la actualidad, Eric Singer ha adoptado la identidad y el maquillaje de Peter Criss dentro de Kiss. Así se refirió el batería original al hablar tanto de sus sustitutos como de los de Ace Frehley: “Da igual quién se ponga cosas en la cara, ellos no son nosotros. Puedes quitarle la máscara al Llanero Solitario y ponérsela a otra persona, pero no será el Llanero Solitario”.

En 2008, Peter Criss venció al cáncer, demostrando que tiene más vidas que un gato.

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Por Alex Fulanowsky

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