Por Chantal Flores

La pregunta siempre está presente: ¿me quedo o me voy? En Zapotitlán Palmas, a 208 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, la mayoría de las familias están divididas por una frontera. Los hombres, aproximadamente 80 por ciento de la población, cruzan a Estados Unidos para buscar ese futuro que su lugar de origen nunca les dará.

En “La Tierra de los Adioses” -junto con la directora neoyorquina Stefani Saintonge- buscamos retratar el vivir de los que se quedan. Principalmente, contamos la historia de cuatro adolescentes que empiezan a enfrentar el habitual “¿qué haré de mi vida?” en un lugar donde la tradición es arriesgarse a cruzar un desierto con la creencia de que se va a vivir mejor.

Conocí a Ana, Lupita, Belén e Iván mientras impartía un taller de escritura creativa en la telesecundaria de la comunidad. Durante esos meses, fui descubriendo una realidad de la migración -la cual rara vez es atendida en nuestro país- a través de los textos creados por ellos. La realidad en la que viven ellos no era fácil de digerir:

Mi mamá todas las noches llora, ya no le pregunto por qué además yo sé porque lo hace. No te preocupes por ella, yo la he cuidado muy bien por todos estos años. Por el tiempo que convivimos, platicamos de tantas cosas y aún nos faltan cosas de que platicar, se que muy pronto llegará ese día. Mamá esta muy contenta porque ya logré lo que ella quería y lo que quería era que tú y yo estuviéramos juntos algún día.” – Luis Gerardo, 15 años.

Tengo cinco hermanos y dos hermanas. Nosotros somos una familia triste porque mi papá se fue a Estados Unidos a trabajar para que no nos falte nada. Ahora que ya vino, todos somos felices. Él nos ha demostrado su cariño y amor. No sabemos si va a pasar el Año Nuevo con nosotros, pero queremos que mi papá ya no se vaya a Estados Unidos.” –Ivonne, 12 años.

El problema es que en mi pueblo hace falta mucho la economía lo cual hace que las personas emigren a los Estados Unidos y dejen a sus familias por muchos años. La consecuencia es que algunas esposas se quedan solas y abandonadas, y ahí es cuando los hijos caen en problemas de alcoholismo. Ya no saben como salir de ese problema y como no está el papá que los apoye se sienten más solos y tristes. La solución es que hay que reunirnos todos para hacer un proyecto para que todos tengan un trabajo y no tengan que emigrar a los Estados Unidos.” -Yesenia, 14 años.

Por estos relatos, y muchos más, decidimos mostrar visualmente una pequeña parte de lo que se vive en Zapotitlán. Para la grabación de este documental Stefani y yo enfrentamos muchos retos -especialmente ecónomicos- pero con el apoyo de las familias de Zapotitlán, y sobre todo de Lupita, Ana, Belén e Iván que creyeron en este proyecto ( a veces con la esperanza de que algo de sus vidas podría cambiar) logramos mostrar un poco de este ciclo que nunca termina. Un ciclo donde el país no le ofrece nada a su gente y las familias no terminan de romperse.

La Tierra de los Adioses from Stefani Saintonge on Vimeo.

Comments

comments