Entrevista con Lety Hidalgo

Por Staff El Poder de la Silla

 

El equipo de investigación del documental El poder de la Silla, entrevistó a casi un centenar de personas para que, abiertamente o en privado, relataran la forma en la que Nuevo León ha sido gobernado en los años recientes.

 

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Staff: ¿Por qué crees que a alguien le interesaría sentarse en la silla del poder, en la silla de gobernador?

 

Lety Hidalgo: Creo que a alguien le debe interesar esto solamente para adquirir poder y dinero. Eso es lo único que creo, que cuando alguien se sienta o le interesa sentarse en la silla es simplemente por esas dos razones.

 

S: Y en estos tiempos, para llegar a esa silla, ¿qué tanto crees que tenga que hacer un político?

 

LH: Simplemente pertenecer al mismo grupo político que uno de los grupos políticos que regularmente están sentados ahí. Simplemente estar ahí, obedecer a su jefe superior y hacer una forma de pandilla, de círculo para beneficiarse solamente ellos mismos.

 

S: ¿Tienes una valoración o una opinión de lo que tenían que hacer los políticos de antes para llegar a la silla a diferencia de los de ahora?

 

LH: Pues pienso yo que el antes serían los tiempos muy, muy remotos, ¿no? En aquellos tiempos de la Independencia quizás, o de la Revolución, en donde realmente alguien quisiera sentarse en una silla como la del gobernador por realmente un ideal por su país. Pero en tiempos recientes creo que es lo mismo.

 

S: ¿Tú crees que todos los políticos cambian cada vez que se sientan en la silla del poder?

 

LH: Sí, todos los políticos cambian cuando llegan a la silla del poder. Quizás es algo que ya saben que van a hacer. Lo traerán escondido muy adentro, pero será que yo no confío en ningún político.

 

S: ¿Y tú crees que a los que puedan ser buenos políticos la silla del poder los corrompe a final de cuentas?

 

LH: Sí. Yo creo que los que pudieran ser buenos políticos regularmente los corrompe la silla; todo lo que está a su alrededor sobre todo. Traerán las mejores intenciones algunos de ellos, pero, a final de cuentas, es un monstruo tan grande que no deja prosperar ninguna idea que no sea el propio bienestar de un pequeño círculo o de un círculo como en el que ellos se manejan. Realmente veo una distancia enorme entre cualquier político mexicano con alguno de nosotros del pueblo.

 

S: ¿Y cuál es el poder ese que les da la silla a las personas que se sientan ahí?

 

LH: El poder pues sería el dinero, que probablemente todavía en años anteriores mucha gente creíamos que era el dinero nada más, pero ahora se ha vuelto algo obsceno. Es tanto el poder que adquieren, es tanta la cantidad de dinero que se ha vuelto algo obsceno para cualquier persona. Ya desde comprarse islas; hablamos de políticos mexicanos. De regalarse entre ellos los mismos estados de la República Mexicana, porque sabemos que así es, eso ya raya en la locura.

 

S: ¿Alguna vez te has sentido seducida por un político poderoso?

 

LH: Pues me he sentido seducida últimamente por un político, pero no lo creo poderoso, o al menos lo que sabemos y lo que ha demostrado es la humildad de ser un político real. El presidente de Uruguay, José Mujica. Con él veo a un político real pero no poderoso en cuanto al poder que los políticos mexicanos entienden, ¿no?

 

S: ¿Le has pedido algún favor a un político alguna vez?

 

LH: Ellos creen que les pido favores a los políticos. Ellos lo ven como si yo les estuviera pidiendo un favor. Ellos me ven a mí, ven a cualquier persona que no sea un político de su círculo. Cuando nosotros pedimos que trabajen, que hagan lo que deben de hacer, ellos lo traducen como si estuviéramos pidiéndoles un favor. No le hemos pedido ningún favor a ningún político.

 

S: ¿Por qué crees que los políticos roban?

 

LH: Porque creo que no saben hacer otra cosa.

 

S: Un buen político, ¿qué características debería tener?

 

LH: Primero entender realmente lo que es política. No tener una idea tan tergiversada de lo que ahora entienden como política y creer en ella. Si entendemos la política en el buen sentido de la palabra, sería buscar realmente el bienestar social del mundo, de la ciudad o del país al que pertenecen o al que quieren servir. Regularmente los políticos, sobre todo de hoy en día, usan mucho esa frase “Estamos sirviendo’’ o “Vamos a servir’’ o “Lo que nos interesa eres tú’’, sin embargo, sabemos que no es así. Pero si a alguien se le ocurriera realmente servir, tener esta idea de servir y documentarse de lo que va a hacer, porque nos hemos encontrado una manada de gente, de políticos que están en el poder que no saben absolutamente nada del puesto que están ostentando.

 

S: ¿Qué le dirías o qué harías si tuvieras a un ex-gobernador de Nuevo León enfrente?

 

LH: Pues depende de a lo mejor de quién sea, ¿no? Pero ojalá y nunca me toque. Ojalá y nunca me toque estar de frente con alguno de ellos.

 

S: ¿Qué opinión tienes del gobierno de Rodrigo Medina?

 

LH: El gobierno de Rodrigo Medina, en mi opinión, ha sido el más terrible; para mí, en lo personal. Sabemos de otros gobiernos. Hemos sufrido las impunidades, las injusticias de un mal gobierno por años. Tengo 52 años, pero el gobierno de Rodrigo Medina para mí ha sido el peor, el más perverso y el más injusto y el más impune que pudimos tener aquí en Nuevo León.

 

S: Si Nuevo León fuera una empresa, ¿tú meterías dinero en ella?

 

LH: Si Nuevo León fuera una empresa y yo tuviera la oportunidad de ver, de tener mi dinero en ella sería de la única manera en la que me pudiera hacer corrupta también. Es decir, lo más seguro, cuando alguien ve o pone los ojos en Nuevo León como una empresa, y pensar en meter su propio dinero de alguna manera, está habiendo una tajada grande, de alguna manera está viendo que a través de la corrupción sería muy probable que obtuviera dos, cinco, diez veces, cien veces más de lo que va a invertir.

 

S: ¿Cómo crees que ha sido manejado Nuevo León desde el punto de vista de sus gobernantes?

 

LH: Creo yo que Nuevo León ha sido gobernado desde un punto de vista muy egoísta, como lo he mencionado en mis demás opiniones, buscando solamente esto del propio bienestar de los políticos, el de sus familias, el de su gente, el de su mafia. Nuevo León es una dualidad tan marcada de pobreza y riqueza que es imposible dejar de ver. Estos cinturones de miseria que nos rodean, los han dejado a su suerte, y eso habla totalmente de los gobernadores que hemos tenido aquí en Nuevo León. Esta desigualdad tan marcada y tan deshecha, que no les importa, y al parecer no les va a importar nunca brindar un bienestar real a la gente que vive en Nuevo León, por un lado. Y por otro lado, todos estos empresarios de Nuevo León, lo vemos en los jóvenes, en la gran mayoría de los jóvenes. Yo estuve trabajando de maestra por 30 años en preparatoria, y he visto cómo los jóvenes no pueden estudiar, no pueden seguir estudiando porque tienen que trabajar, y luego trabajar horas y horas de una forma indiscriminada, con unas jornadas de trabajo terribles y con un pago miserable. A mí me consta que los jóvenes trabajan mucho, dejan el estudio y reciben una remuneración muy, muy por debajo de lo que deberíamos de tener para lograr una vida digna.

 

S: Lety, ¿Te interesaría sentarte en la silla del poder?

 

LH: Definitivamente no me interesaría sentarme en la silla del poder. Estoy convencida de que debo salir y luchar por cambiar una sociedad como la que estamos viviendo ahora. Creo que sí se puede cambiar esta sociedad, este mundo en el que estamos viviendo, pero no creo que sea a través o dentro del mismo poder del que estamos criticando.

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