Entrevista con Abraham Nuncio

Por Staff El poder de la Silla

El equipo de investigación del documental El poder de la Silla entrevistó a casi un centenar de personas para que, abiertamente o en privado, relataran la forma en la que Nuevo León ha sido gobernado en los años recientes.

 

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Abraham Nuncio: Soy Abraham Nuncio. Periodista, escritor.

 

Staff: ¿Por qué cree usted que alguien estaría interesado en sentarse en la silla del gobernador?

 

AN: Hoy el poder se persigue per se, es decir, porque en su lugar, donde se pueden tomar una serie decisiones sin que prácticamente se tengan que dar cuenta de ellas, también se sabe que nadie las pide desde el punto de vista gubernamental, y es la posibilidad donde acrecentar la propia fortuna que pueda tenerse, ¿no?

 

S: ¿Qué cree que tiene que hacer alguien para llegar a la silla del poder?

 

AN: Pues, por un lado, el no opinar acerca de todo aquello que tiene que ver con la situación real del país. Es decir, nadie opina que en México hay una crisis de representación política obviamente porque se es parte de esa ausencia. Hay crisis también, o por lo menos está en puerta; se está viendo una crisis de régimen, y obviamente nadie se va a referir a esta realidad porque la realidad realmente corre por un lado y los spots por el otro, o los anuncios de declaraciones públicas que se hacen a través de múltiples medios.

Entonces, llegar al poder es precisamente disponer de una serie de voluntades, empezando por las de la sociedad, y también hacerse de dinero, como se ha visto en múltiples ocasiones. No hay gobernador, presidente municipal, presidente de la república que llegue al puesto con una determinada cantidad de dinero y que no salga con otra bastante más acrecentada.

Así que eso precisamente es lo que ha dado lugar a múltiples distorsiones y a que se vea que no hay esa representación política o que está haciendo agua por todos lados, porque nadie responde a las necesidades y a las demandas de la población.

 

S: ¿Y qué tanto cree que alguien tenía que hacer antes para llegar a la silla del poder?

 

AN: Pues eso, digamos, mantenerse disciplinado, no ofrecer públicamente opiniones en contra de lo que es el estado, de lo que es el comportamiento en general de los políticos, de lo que tiene que ver con la forma en que los funcionarios son instituidos por el electorado, en que los mismos, pues, con guardar silencio (sobre todo cuando están en el poder) en torno a realidades que son decididas para la gran mayoría de los habitantes de una región o del país. Y eso pues da lugar a que finalmente vayan encontrando mediante la lealtad, por una parte, al que manda, ya sea presidente municipal, gobernador o presidente de la república, es decir, la lealtad y la obediencia.

Porque se ha asentado en nuestra sociedad un principio acuñado por organizaciones de derecha en el sentido de que el que obedece no se equivoca. Esto retroalimenta esa circunstancia de ausencia de opinión, de ausencia de acción, ausencia de cambio, y todo mundo está exigiendo cambios en las calles, y no se ven, no se escuchan por parte de los gobernantes. Esto es lo que da lugar precisamente a lo que yo digo, una crisis de representación política, y de alguna manera de crisis de régimen.

 

S: ¿Todos los políticos cambian una vez que llegan al poder?

 

AN: Sí. ¿Cambian en qué sentido? En el sentido de que en campaña son unos, y como la plataforma política no es obligatoria, entonces pueden ofrecer cualquier cosa, pueden decir que van a hacer cualquier cosa, y al llegar al poder te sorprenden algunas cuestiones que no estaban en la plataforma política, que no estaban ni si quiera en alguna declaración por ahí aislada. Entonces son albazos mediante los cuales a la población en general se le sorprende y se determina lo que de arriba a abajo se establece que hay que determinar, ¿no? Por ejemplo, aquí tenemos en Nuevo León el proyecto de Monterrey VI. Hay opiniones muy numerosas en contra de este proyecto argumentadas por los demás, pero sigue caminando como si nada ocurriera.

Finalmente, es una voluntad que ya determinó que sea así un proyecto como este y nada la modifica. Eso es.

 

S: ¿La silla del poder corrompe?

 

AN: México, en muy buena medida, sí, porque tienes proveedores. Saben que no se puede realizar la mínima obra o no se puede formar parte del padrón de proveedores de cualquier tipo de gobierno si no hay lo que nosotros llamamos “moches de por medio”. Es decir, si no hay una dádiva, una parte de lo que es la factura para ofrecerle al que debe autorizar aquello y que finalmente pues va a dar a los bolsillos, como se ve con mucha claridad.

En el caso de muchos gobernantes…. Bueno, ahí está Moreira, ahí está el ex gobernador de Oaxaca, etc. Son casos absolutamente notorios de corrupción y es una corrupción que se produce de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Es lo terrible.

 

S: ¿Cuál es el poder que se le da a las personas que se sientan en esta silla?

 

AN: Es un poder limitado. Limitado por la ley sobre todo, y es lo que constituye, al fin y al cabo, el estado de derecho, es decir, la circunstancia de que quien llega al poder sabe que debe sujetarse estrictamente a lo que dice la ley. Eso nunca es así, pero también se sabe que comportándose de manera opuesta a lo que dice la ley, no pasa nada. No sólo no pasa nada, sino que quien se comporta de esa manera muchas veces es premiado. Así que, bueno, esa es, digamos, la garantía de la corrupción, la ausencia de sanciones, castigos ejemplares que debieran ser. Pues no, eso se da en otros países tanto desarrollados como no tan desarrollados o subdesarrollados, pero no en nuestro país.

Aquí ocurre algo extraño, ¿no? Porque no se puede decir que la corrupción sea ni genética ni cultural, como de repente se dice. No, bueno, ahí si no. El presidente de la república lo ha dicho claramente. Cuando los mexicanos que se ven obligados emigran porque no hay puestos de trabajo en el país, pues su comportamiento cambia inmediatamente después de pasar el río Bravo, y ya su ética y su moral es otra y no la que estamos acostumbrados a registrar entre nosotros.

 

S: ¿Alguna vez se ha visto seducido por la presencia de un político poderoso?

 

AN: No. Digamos que aquí sí lo que Octavio Paz dijo y que él mismo no pudo cumplir porque se vio seducido por Televisa; que no es un instrumento del poder, pues no pudo mantenerse a distancia del príncipe. Entonces, mantenerse a distancia del príncipe quiere decir con frecuencia renunciar a posibilidades, sacrificar también oportunidades, ingresos, etc. Pero quienes, digamos, jugamos el papel de intelectuales, si no hacemos eso, entonces, ¿quién va a poner? Ya no digamos el ejemplo, sino, ¿quién va a comportarse como la gente espera que se comporte alguien que declara públicamente algo pero que no lo sostiene en su práctica cotidiana?

Entonces, en alguna ocasión, pues sí, he sido digamos que llamado a aceptar ciertas ventajas de carácter material o político. Entonces, bueno, con la mano en la cintura dices que no, pues gracias, yo estoy en otra, me muevo en otro ámbito, qué sé yo; decir alguna cosa que es la que corresponde. No tienes que ofender a alguien, ni mucho menos, pero bueno, decirle “No”. Decir “No” es muy importante en cualquier circunstancia, y la gente usualmente no sabe decir “No”. No, hay que decir “No”.

 

S: Abraham, ¿alguna vez usted le ha pedido un favor a un político?

 

AN: A ver… Tengo que pensarlo, porque son favores que tienen que ver con lo que yo hago institucionalmente, pero vaya, en otras circunstancias no serían más que solicitudes institucionales, o sea, yo pido que por favor me aceleren el trámite que estoy gestionando, pero pues aparte de eso, no, así como favores personales, no.

 

S: ¿Por qué cree que los políticos roban?

 

AN: Porque en este país el propio diseño electoral, para empezar, es un diseño electoral absolutamente desorbitado, ¿no? Por lo que hace, a lo que hay que invertir para llegar al puesto. Pues aquí ya no pienses tú en una diputación, en una gubernatura, no. Piensa simplemente en una regiduría, pues son millones de pesos los que se requieren para llegar a ser regidor, porque han elevado, digamos ciclo con ciclo, el monto de las campañas y sus límites. El techo financiero de las campañas se ha venido elevando cada vez más. Entonces, con la mano en la cintura, el gobernante pasa la charola, como se vio en la casa de Antonio Ortiz Mena con Salinas; fue algo sumamente evidente para todo mundo, pero así le hacen: pasan la charola con quienes tienen dinero.

Entonces, ¿quiénes quedan en desventaja? Quedamos en desventaja los que no podemos patrocinar campañas. Quien tiene ventaja es aquel que tiene dinero para patrocinar campañas. Y le da un poco a este y más a aquel, o al revés. Pero finalmente, él de alguna manera tiene por lo menos una parte de la clave del picaporte, sino es que el picaporte completo, y pasas sin tocar baranda con aquél al que benefició y que siempre que le debe una buena parte de su puesto o todo su puesto.

Esas desigualdades pues obviamente no tiene cabida en una democracia, por eso es que los spots están tan retirados de lo que es la realidad, porque no hablan de cuestiones de las que los primeros que deberían de hablar de ellas son los partidos políticos. Los partidos políticos se ocupan de ver cómo y quién queda en primer lugar para las “priuris”, como les llaman.

En fin, ¿cómo financian la campaña? ¿A quién le piden más dinero? Normalmente los candidatos se mueven con mayor holgura y discrecionalidad que el resto de los…

 

S: ¿Por qué cree usted que los políticos roban?

 

AN: Porque es muy cómodo; no hay sanción. Los castigos son leves; si acaso el despido del puesto, pero la impunidad campea más que la impunidad. A veces es hasta el premio de quien roba, pues es premiado por lo mismo la facilidad de hacerse de dinero no propio. Es fácil, por eso vemos que los políticos… Además, como hay una suerte de espíritu de cuerpo en el cual unos se cubren a otros. El gobierno de hecho viene a hacer algo así como una guarida donde todo mundo sabe que puede entrar y que no le va a pasar demasiado, o prácticamente nada en muchas ocasiones, si es que roba dinero.

Ahora, por ahí hay algo adicional: aunque tú no quieras hacerte de un dinero que no es tuyo, te llegan con la maleta quienes se mueven en el perímetro del narcotráfico, y es o plata o bala. Entonces el problema es ese. Sin embargo… Bueno, pues digamos desde que Hank González dijo “político pobre, pobre político”, el sistema electoral, digamos, hace cada vez más que las elecciones se conviertan precisamente en un lugar donde los políticos pueden robar por un lado, porque normalmente los candidatos manejan con bastante discrecionalidad el dinero que cae en sus manos. Los partidos hacen lo mismo, pero bueno, quizás podría ver allá un mayor control. Pero la promesa es que llegando al puesto, tú tienes que pagar, y pagas justamente en contra del desarrollo económico, del bolsillo de la ciudadanía, de las familias en general, entonces por eso mismo el robo se ha convertido en algo que el político más incubado puede decir: “Esto forma parte de la cultura”.

Y esto no es así porque la gente que migra por necesidad a Estados Unidos inmediatamente cambia su percepción y su conducta, ¿no? Es decir, ahí se acabó aquello que incluso desde abajo la gente sabe que tiene que aportarle al funcionario para poder ser, digamos, parte del padrón de proveedores, o bien para poder acelerar un trámite o bien para que te deje ir el policía, ¿no? Que acaso cometiste la falta, para que te deje ir y no pierdas más tiempo pues ahí está el dinero. Todo esto ha formado un clima contrario a una sociedad sana y un gobierno que se comporte de la misma manera.

 

S: ¿Qué características debe tener un buen político?

 

AN: Pues mira, debe ser un individuo que aquello que dice de alguna manera haga el esfuerzo por cumplirlo. Es la ética política; no es algo tan genérico como la moral, sino algo que está regido por la ley. Un político no puede hacer algo que no está establecido en la ley. Entonces, si los políticos actuaran apegados a la ley, que finalmente eso, en conjunto, es el estado de derecho, pues en otro país estaríamos, pero vaya, normalmente no es así. El político que pudiese actuar con las convicciones que expresa y promete hacer públicas, por muy limitadas que pudieran ser, por muy limitado que él fuese en su actuar como funcionario, pues su nombre sería de credibilidad, y las cosas marcharían por otro rumbo diferente al cual estamos acostumbrados

 

S: Si usted tuviera de frente a un ex gobernador del estado, ¿qué le diría o qué haría?

 

AN: Mira, son muchas cosas. Primero: “A ver, revisa lo que fue tu plataforma de gobierno. ¿Has cumplido con ella? ¿No has cumplido con ella?”. Pero sobre todo: “ A ver, ¿a tus subordinados les has pedido en principio que hagan cumplir la ley, que cumplan y hagan cumplir la ley?”, porque yo creo que eso sería elemental. Vamos, si yo me reúno con mi gabinete, lo primero que les diría: “Aquí necesitamos cumplir con la ley y hacer cumplirla”. Incluso si el general está presente aquí, no está acostumbrado a pedirle a sus subordinados, primero que nada que cumplan con la ley; tienen que hacerlo. Es decir, los militares tiene que cumplir con la ley, los policías tiene que cumplir con la ley, los funcionarios menores tiene que cumplir con la ley, todo mundo que recibe dinero público está obligado a cumplir con la ley. Eso es lo primero que yo le diría a un gobernante o un político que toma decisiones.

 

S: ¿Y qué opinión tiene del gobierno de Rodrigo Medina?

 

AN: Es un gobierno con un cumulo de improvisaciones, pero también que ha dejado que la manga ancha sea la que hoy por hoy tiene al estado con una deuda enorme que no se justifica con las obras que se han hecho. ¿A dónde se ha ido ese dinero? Sería cuestión de que hubiera control parlamentario. No lo hay porque los mismos diputados son puestos por el gobernador. “Tú no fuiste elegido por la ciudadanía, tú fuiste puesto por mí y a mí me debes la lealtad del puesto, sino es que tu vida”, ¿no? Entonces eso creo que deja una estela de malos manejos administrativos, dinerarios, políticos que al fin y al cabo las futuras generaciones van a pagar y los de ahora también la estamos pagando.

 

S: Si Nuevo León fuera una empresa, ¿usted pensaría invertir en ella?

 

AN: Ahí siempre es diferente porque uno no puede decir que CRUP retirara sus inversiones de Alemania sólo porque era un régimen dictatorial y sanguinario, no. Es decir, el capital, sea de donde sea y que le ofrezcan las garantías necesarias, ahí va. Entonces eso no tiene que ver con que el gobierno sea bueno o malo o peor; el capital va donde le ofrezcan garantías al capital, así se las quiten a todos los ciudadanos ¿no?

 

S: ¿Cómo cree que ha sido manejado Nuevo León por sus ex gobernadores?

 

AN: En términos generales, no bien, porque o hay subejercicio o hay deuda. La deuda no es solamente de este sexenio, sino una deuda que se ha ido acumulando desde sexenios anteriores, y tenemos a gobernadores que han resultado sumamente beneficiados , o sea, son ahora empresarios que podrían fácilmente considerarse como magnates. Otros no, digamos. Otros hicieron lo que tenían que hacer; viven de alguna manera, de manera modesta, y vaya, eso atenúa un poco las cosas.

Pero digamos que la mayoría se ha comportado de forma absolutamente inaceptable. La ciudadanía en general sabe que las cosas están marchando mal. Desde luego, como está siempre de por medio su empleo, como está de por medio su familia, como están de por medio cuestiones que tiene que ver con su supervivencia, pues normalmente se inhibe, ¿no?, y no emite opinión alguna. Pero sin opinión, sin acción, sin movilización, pues tampoco hay gobierno que te escuche. Si así no nos escuchan, pues no habiendo opinión, acción, ni movilización cuando se requiere, pues menos.

 

S: Y por último ¿le gustaría a usted sentarse en la silla del poder?

 

AN: No.

 

S: ¿Por qué?

 

AN: Porque siempre he establecido digamos que una distancia, sobre todo ya cuando mi actividad fundamental tuvo que ver con la de leer y escribir, entonces ya no podría hacer, no podría llevar a cabo está actividad sin sentirme individuo, porque el gobernante está sujeto a muchas presiones, ¿no? Entonces por eso es que la autocrítica de nuestro país es una de las tantas ausencias, y lo primero que haría yo sería una autocrítica del poder. Pero me dirían “No, ¿sabes qué? Vete, porque la verdad no nos convienes”, ¿no? Sobre todo en Nuevo León. Yo tendría que rendirles cuentas primero que a nadie a los grandes dueños del capital, porque ellos son justamente los que pusieron dinero para que yo llegase a la silla, como tú dices.

Finalmente, eso es casi te diré que imposible, desde luego. Mira, un individuo con unas ciertas convicciones políticas puede aceptar apoyos de campaña y esto y lo otro, pero por su propia personalidad, una personalidad que se ha fincado en la exigencia ciudadana, en las ideas, en una visión de gobierno de estado, pues hace que esto en cierta forma prevalezca sobre lo que es un individuo que está sujeto sin mayor idea, sin mayores convicciones, que es frágil desde el punto de vista personal y político a aquellos que mandan desde el punto de vista del dinero. Entonces un individuo así pues puede obviamente resultar mucho mejor que otros que son producto de la mercadotecnia, de la televisión, del invento de las firmas publicitarias, como la mayor parte de nuestros políticos. O sea, ellos ni si quiera que lo que están diciendo acerca de ellos y de sus promesas salió de la cabeza de un chavo que está detrás de una computadora. O sea no, no tienen idea de eso.

Se requiere gente que esté más con los pies sobre el pavimento, o sobre la tierra, o sobre donde sea, pero que los tengan; que estén debidamente puestos allí donde se para y que tenga sentido común, sentido común de las cosas. O sea, es lo que normalmente falta, no solamente en los políticos, no en todos aquellos que tienen una determinada responsabilidad. Entonces, por eso tú ves que hay una insensibilidad enorme en este país. Así que vaya, no estamos ni en el mejor de los países posibles ni en el mejor de los momentos posibles de un país.

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