Conversación con Nicho Colombia en el programa Los perros románticostransmitido los miércoles a las 7:00PM en Radio UDEM (90.5 FM de Monterrey)

 Por Diego Enrique Osorno y Karem Nerio

Diego Enrique Osorno: Hola, ¿qué tal estamos aquí en Los perros románticos?, en Radio UDEM 90.5 FM. Me acompaña Karem Nerio. ¿Cómo estás, Karem?

Karem Nerio: Muy bien, Diego, gracias. Buenas noches al auditorio. Estamos aquí con un periodista sorprendente.

DEO: Está con nosotros Lorenzo Encinas, mejor conocido como Nicho Colombia, periodista experimentado que actualmente trabaja Multimedios Televisión, periódico Milenio y W Radio. Nicho, es un gran honor para nosotros que estés aquí. ¿Te puedo decir Nicho?

Lorenzo Encinas: Lorenzo Encinas Garza, de Sabinas Hidalgo, Nuevo León, Hacienda La Raldeña.

DEO: Vamos a entrar en materia, ¿Nicho Colombia? Pienso en ti como Nicho Colombia, y tus lectores en Milenio como Lorenzo Encinas.

LE: Es una dualidad que se da. Somos antropólogos sociales de formación, no somos comunicólogos, y como antropólogos siempre hay un rigor de trabajo de campo. Obviamente la etnografía como recurso de los estudios etnológicos y antropológicos te requiere marcar con precisión meridiana los hechos sociales que observas, y en cierta medida mi formación académica en la Universidad Autónoma de Nuevo León y en la Escuela Nacional de Antropología e Historia era precisamente el trabajo con jóvenes urbano-populares en condiciones marginales.

Nos adentramos en esa línea y terminamos siendo parte del trabajo con estos grupos de jóvenes, activismo social, promoción sociocultural, y es que se da tanto en la Ciudad de México y de Monterrey. Diego, te puedo platicar que llegamos a Monterrey a trabajar con pandillas. Me tocó ver ese cambio de música de rock a música colombiana.

DEO: ¿En los 80 las pandillas eran rockeras? Estaba leyendo hace poco una historia del origen de la Mara Salvatrucha en Los Ángeles, y eran metaleros. En los 80 ellos escuchaban mucha música metal. Traían el pelo largo y se hacían llamar la Mara Salvatrucha, después llega esta transformación. Entonces, ¿tú llegas como antropólogo?

LE: Sí, a los barrios a trabajar. Aparte vivía en la colonia Moderna y tenía contacto con las pandillas, como Los Piratas, la Blackberry —que es una canción de Pearl Jam—; vivían ahí por el Bajío, por la gasolinera, por donde está la calle Manzano. Iba con un gran amigo mío, Roberto Rebolloso. Llegamos a platicar con las pandillas ahí y se da este proceso.

DEO: Nicho, no sé si estoy equivocado, pero siento que en aquel entonces las pandillas eran espacios dignos representativos. De hecho, los Rayados se llamaban “La pandilla de Monterrey”. Siento que se significaba antes una cosa muy diferente de lo que ahora asociamos.

LE: El término se fue contaminando, y esto va ligado a la política pública en materia de juventud. La política pública en materia de juventud de Nuevo León es puro pedo, no existe, estamos en el cero. Hablando ya en términos de Pierre Bourdieu, el habitus; la pandilla es un habitus social, es una forma de habitar la ciudad. Y ciertamente no se les da los aditamentos especiales. Son marginados dentro de los marginados, porque en México ser joven es evitar el cero social. En México, el joven es lo que nunca es y la juventud lo que siempre quiere ser. En México, los jóvenes son visibles cuando son un problema y no lo que en realidad son: son un segmento poblacional que requiere su propia política pública, y al no haber política pública, los jóvenes crean sus propios espacios de significación, y ya estamos hablando en términos semióticos.Y es donde se da este desplaye.

Ahora el Estado, me acuerdo en esos años, veían una película de Rambo o algo, Operativo Convoy, y ahí van todos. Y no faltaba de repente un policía bañando que matara un cholillo o un pandillero. Y se da. Se daba la muerte de ellos, y “vamos a bajarle” y Operativo Cobra, el Operativo Rastrillo.

DEO: ¿Del gobierno?

LE: De parte del gobierno para los jóvenes, y me tocó hacer activismo de que quitaran el Operativo Convoy porque era violación a derechos humanos. Y te toca vivir todo ese proceso, y lamentablemente se da el otro proceso, una falta de apoyo social a los jóvenes. Y por la misma inactividad del Estado, porque el Estado es nulo en este tipo de situaciones. Aparte te lo digo, Diego, implementar, enseñar política pública en una colonia como la Indepe, Sierra Ventana, cualquiera. Estamos hablando de 20 años de atraso, de falta de política pública; no puedes llegar con un programa porque lo único que van hacer los chavos es botarte el programa y pedirte cierto tipo de necesidades. Y nos vamos por la tangente, por la más fácil: “Ah, quieren murales, o pues vamos a darles pintura y paredes para rayar y ya chingamos”. Y el problema es que la necesidad de ellos superaría por mucho áreas presupuestales, por mucho, de toda una secretaría, porque es mucho tiempo de atraso.

¿Y qué es lo que pasó? El narcotráfico fue muy atractivo para ellos, y los grupos criminales, y desplazaron cierto tipo de espacios que el Estado no utilizaba y se convirtieron en mecanismos de socialización y en modelos a seguir.

KN: ¿Qué signos cambiaron en esta transición?

LE: Antes tiraban piedras, ahora se las fuman; antes tiraban piedras, ahora tiran armas de fuego de grueso calibre. Y el sentido de territorialidad no era una calle, sino un punto de venta de droga. En este sentido, las mujeres fueron las que perdieron más porque fueron las que se convirtieron en trofeos de guerra. La mujer joven y la mujer, en esta guerra del narcotráfico, es un trofeo de guerra. Y se instauró la venganza de sangre, hablando en términos antropológicos.

DEO: ¿Y tú desde qué trinchera has visto esto? Porque nos gustaría que nos hablaras del periodismo. ¿Cómo pasas de la antropología a escribir en un periódico cotidianamente? Con otros códigos, con otras exigencias.

LE: Se dio en el periódico El Norte gracias a amigos como Roldán Trujillo, que me invitan. Y ciertamente lo que hacía era antropología, porque el periodismo es parte de la antropología. Eran etnografías de un determinado barrio, ahí es de donde está tomada la fotografía.

DEO: Pero etnografías para que ellos mismos se leyeran. Yo me acuerdo que veía a muchos chavos que tocaban vallenato leyendo sus historias. No era para una academia.

LE: Era para ellos mismos, manteniendo siempre con respeto la identidad de ellos. Que si bailan como bailan, y alrededor de la música vallenata hay muchos rituales.

KN: ¿Como cuál?

LE: Por ejemplo, el ciclo vital de ellos. Nacen, les ponen nombres como Omar, Israel, Nelson—

DEO: Ulises—

LE: Calet, como los nombres de los grupos de los cantantes. Cuando contraen matrimonio ponen una canción de Aníbal Velásquez que se llama “Triunfamos”, por el amor, ¿no? Y cuando mueren, vallenato desde que van caminando, desde el velorio hasta el entierro, Diego.

DEO: Y en las graduaciones, “Testamento”, de Rafael Escalón.

LE: Ciertamente. Ahora, con la irrupción de la música colombia, se da una irrupción y se da un cambio. Ellos han adecuado la música colombia, y a lo mejor muchos colombianos se enojan porque no son colombianos.

DEO: ¿Son cholombianos? ¿Cómo los llamarías?

LE: Para mí el término más correcto es “cholombianos”. Porque ello eran cholos de origen y adoptaron la música colombiana. Pero en esencia siguen siendo cholos, y toman gran parte del simbolismo de los cholos de los años 70, inclusive de los pachucos, porque los cholos son descendientes de los pachucos.

DEO: ¿Los cholos son hijos de los pachucos?

LE: Sí, es el continuo, pachuco, cholo y colombiano, en Monterrey.

DEO: ¿Tú eres cholombiano?, ¿un periodista cholombiano?

LE: La verdad sí. Me quité la identidad y adopté la identidad que ellos me dieron.

DEO: Y la primera crónica que publicaste en el periódico El Norte, ¿El Sol?

LE: Metro y Sol.

DEO: ¿Te acuerdas cuál fue?

LE: Sí, pues fue para dar a conocer la sección porque había una serie de riñas de unas pandillas de Fomerrey 51, los DLB contra los PSL. Los DLB eran Los de la Bodega y los PSL era los Parranderos Locos. Y era mediar ahí, cuando todavía existía Seguridad Pública, que era un área de atención, porque el problema número uno era el pandillerismo, ahora es el narcotráfico.

DEO: ¿Cómo hacías tus textos? ¿Hablabas con funcionarios? ¿Cómo decidías qué publicar periodísticamente?

LE: Visitaba a las pandillas en sus barrios y veía cada cosa, simplemente con el respeto y sin cuestionar.

DEO: ¿Cómo consigues ese respeto? Porque no es fácil llegar y entablar.

LE: A lo mejor es hereditario, porque fíjate que mi abuela vivía en la colonia Chapultepec y tenía una tienda, y a lo mejor es cosa hereditaria que la gente te busque o se acerque para contarte un problema. Creo que por ahí viene, de esos años. Además que en ese tiempo estaba muy gordito, tenía el pelo chino, ahorita ya se me está cayendo; parecía Santa Claus, haz de cuenta.

DEO: No. [Risas] ¿Te ponían algún apodo o algo? ¿Cómo surge entonces el Nicho Colombia?

LE: Fue en Sierra Ventana

DEO: ¿Te lo dijo el líder de alguna pandilla o algo?

LE: Sí.

DEO: Esta es una ciudad que me parece muy segregada urbanísticamente. En San Pedro conocen muy bien tal vez de San Pedro, pero no conocen de San Nicolás. La gente de San Nicolás no conoce de Guadalupe. ¿Tú conoces el área metropolitana de Monterrey?, estos barrios populares. ¿Barrios bonitos que nos recomiendes?

LE: ¿Gente bonita?

DEO: No, barrios que tú dices “aquí hay comida, baile”

LE: La colonia Independencia, la compañera visual sureña. Esta vista desde el sur de Monterrey, la Independencia es la constante.

KN: ¿Qué te gusta de ahí?

LE: Todo, especialmente mis amigos. El poder ir a los sonideros, el origen de la música colombiana. Pero, por ejemplo, esas visitas a Tierra y Libertad, Tierra Propia, en Guadalupe.

DEO: Tierra y Libertad es donde están los herreros, los carpinteros.

LE: Sí, esas calles donde vive Beto Anaya, por ejemplo. Y ahora el centro de Monterrey, tan sincrético. Monterrey es una ciudad de espejos, yo le llamo, porque se reflejan muchas de las identidades. Con esta peste de la violencia que estamos viviendo, mucha gente se ha ido. Y eso lo podemos decir: mucha gente se ha ido a otra parte.

Ya no le apuesta a Monterrey para vivir aquí, y ha venido mucha gente de San Luis, de Veracruz, y ver esos puestos de quesadillas, de tamales en el Centro, ese que dice Dental Tamazunchale, Dental San Luis. Todavía eso no lo podemos ver porque todavía no nos llega, pero en unos 20 años más.

DEO: Ya puede encontrar uno quesadillas con tortilla verde.

LE: Sí. Y son los nuevos regios. Así como nuestros padres le aportaron a la ciudad de Monterrey, ellos le van a aportar bastante. Y ojo, no se ha hecho un estudio de esto.

DEO: Nicho, ¿un barrio en Guadalupe?

LE: Tierra Propia, Valle Soleado…

DEO: Qué bonito nombre, Valle Soleado.

LE: Tres Caminos.

DEO: Yo viví ahí dos años, en Tres Caminos.

LE: Miércoles de mercado es bronca segura.

DEO: ¿Qué tiene Tres Caminos?

LE: Tres Caminos porque ahí confluyen tres caminos: la Pablo O. Livas, La Reynosa y lo que es propiamente La Primavera.

DEO: ¿Qué tiene de interesante?

LE: Fue un desarrollo bastante grande del INFONAVIT, casas de hasta tres, cuatro pisos. Fue uno de los primeros conglomerados urbanos densamente poblados. Sigue siéndolo, y pues el aporte es que llegó mucha gente de otros estados, de esas segundas migraciones, y ahí se fueron a vivir.

KN: Dentro de estas colonias que mencionas, cada una es bien distinta, ¿no? Pero, ¿qué elementos encuentras que no cambian?

LE: Una es el acento. La idiosincrasia del regiomontano es total, al menos en las pandillas queda marcado. “Nos vamos a fletar”, “el domingo de ir a fiesta”, “el domingo de tocada”, “de la morrita”.

DEO: “Murió la flor”.

LE: “Vámonos a la Macro” Porque hay otra cosa, ahora la Macroplaza, como lugar de divertimento, de socialización, ya no es de los regios, es de los que vienen de San Luis. Nosotros nos estamos yendo. Con la desaparición del Puente del Papa, que es el lugar por excelencia, ahora nos estamos yendo a los malls y todo esto.

KN: ¿Cambió la geografía?

LE: No.

DEO: Oye Nicho, ¿y Fundidora?

LE: Nomás a ver, porque, ¿qué hay?. Si te vas está más caro ahí.

DEO: En este sentido, recuerdo que hace unos 15 años este alcalde con fama de cleptómano —bueno, casi todos los ex alcaldes de Monterrey tienen fama de cleptómanos—, Elizondo, dentro de su administración hizo un programa muy interesante. ¿Te acuerdas? Que revivió el Parque España, el Parque Canoas. Eso ya no hay, ¿no?

LE: Somos una ciudad sin duelo, porque no hemos superado tantos muertos. Se nos vinieron tantos encima, re-significamos el espacio urbano y se convirtieron en “no-lugares”, en términos sociológicos. A la gente ya no lo interesa ir a espacios públicos. ¿Para ver cómo matan?, ¿para ver cómo lo levantan? Mejor optamos por islas de frescuras.

DEO: ¿No es algo más antiguo como una idea de reticencia a la vida pública?

LE: Lo que pasa es que el ámbito se hizo más privado a raíz de la inseguridad.

DEO: Pero ya estaba esta idea en la ciudad de que el mall era más importante.

LE: Lo que pasa es que mucha gente se va por la ley de menor esfuerzo, porque saben que esa es una isla de frescura. Si estás a cuarenta grados, te vas a un lugar que está más fresco, y además ahí puedes echar novia. Las parejas ahí se conocen, se van al cine.

DEO: Hay una plazita en la Macroplaza, ¿cómo se llama?

KN: ¿La plaza de los enamorados?

LE: Pero ese ya es espacio de gente que viene de otros lados. Además te lo digo, el Barrio Antiguo es un proyecto muy atractivo. Sin embargo, debido a la nula visión que tienen nuestras autoridades…

DEO: Y la voracidad mercantil.

LE: Bueno, mira lo que hicieron. Tarde o temprano va aflorar ahí el problema, ahí en el Barrio Antiguo. Y el problema no es por cuestiones monetarias o estructurales, sino por tanta agua que hay abajo.

KN: ¿Santa Lucía?

LE: Yo no sé por dónde va aflorar el problema, pero cuando aflore, vas a ver. Porque hay mucha agua, esa zona de ahí es mucha agua. Y aparte es una vertiente del Río Santa Catarina, e históricamente, por los siglos de los siglos, Monterrey ha sido varias veces inundando. Y tarde o temprano nos va a dar un susto.

KN: Y parte de estos cambios, son las rutas, como por ejemplo, lo que está sucediendo en García con la Ecovía, y la gente va a tardar más tiempo en llegar, de por sí ya hacían como tres horas a Monterrey.

LE: ¿Pueden dejar que hable de la Ecovía? Porque yo soy un afectado. Radico en la colonia Vidriera. El itinerario de los regiomontanos nos cambió terriblemente. Muchas de las veces, la intencionalidad puede ser buena, mas la manera, la forma y los costos… De ser la avenida más importante, Ruiz Cortines —porque era la que atravesaba desde Dulces Nombres hasta Libramiento— la convirtieron en la peor opción de vialidad. Hablan de movilidad de la gente, pero la gente se sigue moviendo, una o la otra, sin importar los tiempos. La gente se sigue moviendo porque tiene sus camiones urbanos en sus colonias, sin importar los tiempos de una hora y media de Lincón hasta Valle Soleado. Y lo más importante: pensamos en la persona que se mueve. ¿Y los vehículos? Te colapsó la vialidad en ciertas áreas; filas desde Félix U. Gómez hasta Guerrero, filas del puente Rube hasta el cruce de Guerrero. Hay estaciones donde no se sube ni se baja gente, y hay estaciones que las retiran del lugar y exponen al peatón a que sea atropellado o que sea robado, porque es gente obviamente que trae dinero cuando es quincena. No se va a ver ahorita, pero lo vamos a ver. La intencionalidad es buena, mas no el diseño o los lugares.

KN: ¿Y esto cambia mucho la violencia? Cómo puedes llegar a la casa, al trabajo, ¿repercute en la cultura?

LE: Claro, en Nuevo León la violencia nos cambió los hábitos, si no checa cuántos fraccionamientos privados hay, la mayor parte. ¿Cuánta gente rediseñó su casa para que no le robaran?

KN: ¿Habremos cambiado la forma de vestirnos? Me pregunto por estos grupos, si les afectó su identidad.

LE: Claro. Me acuerdo, esto fue en el 98. Estaba en la esquina de Roberto Espinoza y Diego Díaz de Berlanga; es Carmen Romano con Jardines de Anáhuac. Iba pasando un raperito y estaba un cholito, y yo me le quedo viendo a los tenis del cholito y le digo: “Oye, qué buenos. ¿Ya no usas converse?” “No, uso estos”.

DEO: ¿Qué eran? ¿Jordan?

LE: Sí, caros. “¿Dónde los comparaste?” “No, se los panchamos a aquellos”. Y ahí es donde te das cuenta de muchas.

DEO: Oye, Nicho, ¿y cambió la forma en que tú te relacionabas con estas pandillas en estos barrios? ¿Tuviste que detenerte en algún momento?

LE: Sí, por el miedo. Los veías.

DEO: Además de tus textos, hay que decirle al auditorio que eres muy buen fotógrafo. Yo recuerdo una serie fotográfica que publicaste en Milenio Semanal de estos jóvenes que bloqueaban las calles de vez en cuando. Por ejemplo, el día del informe del gobernador Rodrigo Medina, en varias ocasiones, le llamaban “los tapados”. ¿Qué puedes contarnos de estas experiencias?

LE: Es que a muchos de ellos los conocía. Me tocó verlos y se convertían en la carne de cañón, en el eslabón más débil.

DEO: Te saludaban, “Qué onda, Nicho”.

LE: Se quitaban el paliacate y “!Hey!, soy yo”, y yo les decía “Le voy a decir a tu mamá”. Lo que podemos decirte es que esos días, fuera de la imagen y todo, nos sirvió a muchos reporteros de lección, pues sabíamos que venía algo y algo muy difícil. Porque exhibió la inoperancia del Estado con estos jóvenes. Y que fue muy polémico este comentario que te hice, pero él sabe. Estos muchachos tienen y tenían muchas razones porqué manifestarse. “Crimen organizado” era la etiqueta que le estábamos poniendo. ¿Y si se hubieran organizado ellos? Muy legítimo lo que ellos pedían: demandaban violación a derechos humanos, que a su hermano lo habían matado y que nadie había hecho nada, y lo más importante, convirtieron su rebeldía en realidad.

DEO: Bueno, una serie de agresiones. Por ejemplo, en la colonia Independencia, cancelarle el acceso a las canchas del Río Santa Catarina. Se privatizaron para compañías locales. De repente los chavos que bajan del cerro un día se topan con que la cancha está cercada, que tienen que pagar.

LE: Lo que no se gasta en materia de política pública en materia de desarrollo social en juventud tarde o temprano lo vas a gastar en penales y equipamientos policiales.

DEO: ¿Qué opinas de que hoy en día un policía estatal gane el triple que un maestro de primaria?

LE: Ese es el reflejo de la idea que nos vendieron, el eslogan político que nos vendieron como idea esencial.

DEO: Es la evidencia del fracaso de las políticas públicas, como decías al principio.

LE: Ahí está la realidad. Y todavía falta. La realidad supera por mucho al discurso. Ahora, ¿qué es lo que viene? Lo que viene es un panorama sumamente sombrío para las masas juveniles, sombrío para la política pública. ¿Por qué? Porque se da un proceso de socialización gandalla en los barrios, donde aquí no importa cómo llegues, ni qué medios utilices, aquí lo importante es llegar y tú no sabes cómo vas a llegar. Nos enseñaron que tenías que estudiar y aquí no, aquí es desde que agarras la pistola, y ese tipo de socialización se da en los barrios. Idealizaron a los muertos.

KN: ¿Cambió la música?, ¿cambiaron las canciones?

LE: No. Sigue igual.

DEO: ¿Por qué no?, ¿por qué no se armó una narrativa en la música vallenata, por ejemplo, de la idealización de los muertos que estás hablando?

LE: Es el miedo. Que todavía no termina, deja que siga. Esto todavía no acaba. Y lo peor de todo es que todo apunta a que si no se les trabaja adecuadamente, se van a convertir en ghettos de poder en determinadas zona, donde la población de determinada zona se va a convertir en motín de guerra.

DEO: Bueno, estamos aquí en Los perros románticos, con Lorenzo Encinas, un gran, gran periodista de los barrios de Monterrey.

KN: Regresamos a Los perros románticos, y a continuación vamos a escuchar una crónica de Radio Ambulante, un proyecto que coordina Daniel Alarcón, y esta crónica se llama “El estudiante rebelde”. Vamos a escucharla, si te parece, Lorenzo, nuestro invitado de hoy.

[Crónica “El estudiante rebelde”, de Silvia Viñas]

KN: Seguimos con Lorenzo Encinas, y acabamos de escuchar la crónica “El estudiante rebelde”. Lorenzo, ¿te sientes un estudiante rebelde aquí en la ciudad?

LE: Cuando estudiábamos antropología aquí, vaya que éramos rebeldes. En los años 80, el pre-quiebre del marxismo, que yo no lo veía así todavía. Pero tenías esa rebeldía y tenías muy marcada la diferencia entre los ricos y los pobres. Aunque ahora se nos ha diluido. Pero que ahora alguien me diga que el narcotráfico no es un fenómeno de ricos y pobres; claro que lo es. Quieres llegar arriba, vives plenamente y duras poco.

DEO: ¿La rebeldía sigue en ti?

LE: Claro. Y escuchando la narrativa del joven, es una narrativa de cambio generacional. Se están derrumbando las viejas estructuras, y esta es la lucha generacional; los adultos no queremos que entren los jóvenes y los jóvenes quieren entrar.

DEO: Cuando dices esto, ¿siente que expresiones como YoSoy132 forman parte de este relevo generacional o de los barrios y esas cosas que has visto?

LE: Lo del YoSoy132 es un movimiento que nació espontáneamente. Hay gente que lo que ha querido es coartarlo, hay gente que metió mucha mano. El YoSoy132 es un posicionamiento que se dio con grupos de jóvenes. Me tocó en el 85, y lo que hicieron fue una toma de poder los jóvenes; me tocó ver la inoperancia del Estado ante una situación de emergencia.

DEO: El terremoto de la Ciudad de México. Bueno, en el 72, en Nuevo León, los estudiantes protestaron contra este rector militar que tuvo la Universidad Autónoma de Nuevo León por unos cuantos meses. Un rector militar, imagínense.

LE: En el 71, sí.

DEO: ¿Pero entonces dónde se comunican estos jóvenes de YoSoy132, que son clase media con acceso a una educación superior, con estos jóvenes de los barrios que hemos estado hablando y que se organizaron alrededor del crimen y no de una idea política del 132?

LE: Se llama empoderamiento. Ellos se empoderaron de su idea, sobrevivieron, la dieron a conocer y, sobre todo, ellos mismos crearon su propio espacio. Aquí es donde la rebeldía se convierte en realidad, ya no es imaginaria. Todavía los efectos del 132 no los vemos.

DEO: ¿Pero no es más real la rebeldía de los chavos de los barrios que la rebeldía de los chavos del 132?

LE: En su momento lo fue. De hecho, replantearon la agenda política que tenían los candidatos. ¿Y qué pasó con estos chavos que empoderaron en los barrios? Optaron por un rostro que es muy difícil de describir, como es los crímenes.

DEO: Tú hablaste del marxismo hace rato. En la versión marxista, estos jóvenes serían el lumpen proletarita, como le llaman; es una cosa tremenda.

LE: Yo le llamaría sub-proletariado urbano, todavía un poquito más abajo. Cuando empezaba en esto y tenía la idea de la lucha de los espacios, en México, en una reunión de investigadores de la juventud, a un servidor se le ocurrió levantar la mano: “Mao Tse Sung dice que ante todo la ley es una contradicción, entonces vivimos en un mundo de contradicciones”. Había dos, tres gentes ahí que no entendieron el concepto. Mao Tse Sung, y no es que sea trotskista, es mi origen.

DEO: Maoista

LE: Trotskista

DEO: ¿Trotskista eres?

LE: Pues Mao es trotskista, el concepto en sí de la contradicción, esa es la historia misma de nosotros. Vivimos en una sociedad de contradicciones, y toda contradicción es un universo. Vivimos en una ciudad de espejos, en un universo simbólico de espejos, donde cada espejo refleja la luz de sus actores. Sin embargo, ante la realidad social que vivimos, todo esos espejos se rompen, y cada espejo pequeño son multitudes de personas. Bourdieu hablaba de habitus, hablaba de contradicciones culturales, hoy lo podemos llamar culturas. Nos estamos desfragmentado, y ahora, si le metes la globalidad, a través del Facebook, la redes sociales, le puedes llamar “glocalidad”

DEO: Te está saliendo la parte de antropólogo.

LE: Pues es la verdad, son culturas específicas con glocales. No me digas que la crónica que pusieron ahorita, eso está a la medida de Chile o de la situación de un poblado en—

DEO: Pero eso pasa para un joven que tiene cierto acceso a un nivel de educación, porque en los barrios, aunque tienen acceso a internet, no tienen la ruta para llegar. Por ejemplo, los jóvenes de Ucrania.

LE: Sí, pero es la universalidad. Son culturas, vaya, “desmadrenidad”, porque no sabemos a dónde vamos. Y sí son locales porque hay cierto tipo de comunicaciones, como es el caso YoSoy132.

KN: ¿Qué otros actos de rebeldía de estos chavos hicieron, además de “los tapados”?

LE: Todavía me acuerdo aquella de los grafiteros convocados por Facebook y Youtube. Rayaron parte del centro de la ciudad. Se hizo un escándalo, hasta aprobaron una ley, la Ley del Antigrafiti. Entonces estamos hablando de grafiti con jóvenes. Entonces mi pregunta es: cuando se ponen hacer los concursos de murales, ¿alguien puede poner una demanda “porque no me gustó lo que pusieron”? ¿Es grafiti? No podemos confundir el problema con la solución, desde ahí estamos mal. No le estamos dando política pública a los jóvenes específica, no estamos atendiendo las necesidades de educación. Confía en lo que te digo: el programa más exitoso en política pública en juventud en Nuevo León en los últimos años fue el programa JALE. Exitosísimo. ¿Dónde está?

DEO: ¿Puedes explicar de qué se trataba?

LE: Jornada de Acercamiento Laboral Específico. No es lo mismo ser carpintero a ser soldador. Estas eran cuestiones específicas donde se acercaban a los jóvenes y se les capacitaba; inclusive algunos ya salían con empleo. Albañiles, mosaiqueros, era algo bien fregón. No sé si todavía siga esto, al menos ya no lo vemos anunciado. Para mi punto de vista —conozco algo de la situación, no mucha—, era una oportunidad para estos jóvenes que está en el aire.

DEO: Luego llegaron con otro programa los criminales, con “jale el gatillo”.

LE: Jale el gatillo, jale est. Ahí fue donde se demostró que el Estado no era atractivo desde ningún punto de vista para los jóvenes. No confiaban en la otra parte, qué bueno que lo dices. El narcotráfico vino a ocupar como fenómeno cultural y de industria, vino a ocupar un espacio de socialización que la escuela y el trabajo no daban.

KN: ¿Ves algún rasgo para eliminar esta cultura de violencia?

LE: Y ésta la tiene el Estado, y la tenemos todos nosotros, que es empoderar a los jóvenes. Las mismas organizaciones comunitarias, las mismas organizaciones civiles. Ayudar a los jóvenes en actitudes positivas, por ejemplo, la identidad del barrio. Un servidor quiere hacer una petición (después se la haré a los diputados) para que le cambien el nombre a la colonia Valles de Santa Lucía. Vamos a devolverle la identidad, que se llame Granja Sanitaria. ¿Por qué le vamos a quitar esa identidad? La Independencia, la colonias las que les cambiaron el nombre, que se les vuelva a poner. Vamos a empezar a devolver esa identidad. A través de la identidad del barrio, vamos a crear actitudes positivas, empoderamiento de estos grupos, que vuelva a salir a flote la cultura del regio, porque los regios como personas somos muy nobles. A lo mejor aquí no cabe el sentimentalismo pero—

DEO: No, sí cabe.

LE: La gente de Nuevo León no se merece lo que está pasando. Por ejemplo, yo tengo miedo de ir a Sabinas Hidalgo por razones obvias. Sin decir nombres, ni apellidos, por razones obvias no podemos ir a Sabinas Hidalgo. Está difícil la situación; tenemos muertos, familiares, lugares que significan afectos, y no podemos ir por el miedo que tenemos a que te puedas topar alguien ahí.

DEO: Nicho, pero sí hay una expresión de esperanza en la ciudad. Hay también esfuerzos en muchos sentidos, como el Mercado de la Luz y algunas iniciativas, como mercados en Guadalupe, una revigorización del Mercado Campesino, o sea, también en medio de esta situación trágica traumática hay vestigios de esperanza. ¿Cuáles son las que más te interesan a ti?

LE: Pero son civiles, organizaciones civiles.

DEO: Pero sabemos que el gobierno de Nuevo León está en bancarrota económica y bancarrota moral también.

LE: Él lo dijo.

DEO: Queda el espacio para la ciudadanía.

LE: Es que la opción ciudadana es la más importante.

DEO: Y de esos esfuerzos, ¿cuál es el que más te interesa a ti?

LE: El Mercado de la Luz. Había un mercado, La Fregonería

DEO: El Mercado Fundadores, estos estilistas geniales.

LE: Claro, con la desaparición del Puente del Papa, Colegio Civil, surgen estas opciones ciudadanas para poder emerger en el rescate de la cultura barrial.

DEO: El Mercado Fundadores es muy interesante.

LE: El Mercado Fundadores se me figura como la reunión de las tribus urbanas; que van los punketos, que los rockeros, que los grunge, los skatos, los cholombianos. Los cholombianos como cultura juvenil ocupan el 75 por ciento de las tribus urbanas.

DEO: De los cholombianos, estos peinados, ¿de dónde vienen?

LE: Estos peinados vienen directamente de la inventiva de los jóvenes. Ese peinado picudo, el star, nace en la colonia Díaz Ordaz, allá en Guadalupe.

DEO: ¿Un peinado determinado muestra que eres parte de tal pandilla?

LE: De tal agrupación de pandilla, de tal barrio, claro. Refleja una identidad sincrética, porque toma elementos de muchas partes, ¿no?

KN: Que es diferente a “plaquear”, ¿no?

LE: El que plaquea es más del grafiti, pero en los cholombianos es por territorialidad, y ya el grafitero es otra tribu urbana.

DEO: Y de los peinados, ¿cuál es el que más te gusta a ti?, ¿cuál me pongo?

LE: El estilo brother, el chuky, el star. Va hacia abajo, te tienes que poner mucho gel.

DEO: ¿Cómo Peña Nieto?, ¿o menos?

LE: [Risas] Son originales.

KN: ¿Y es el de la gorra también?

LE: Bueno, la gorrita es parte, pero está cambiando. Me tocó ver que dentro de los cholos que se ponían diques y los cholombianillos adoptaron esa, las camisas floreadas, la devoción a la Virgen de Guadalupe; esa es pachuco y cholo.

DEO: Camisas tropicales, ¿no?

LE: Esas se dan en los 90, esas venían junto con las bermudas.

DEO: El hip-hop no le ha ganado terreno al—

LE: Nunca jamás. Y lo digo así porque el fenómeno de la música colombiana superó al rock, al break dance, al rap. A lo mejor los jóvenes escucharán en su casa Cypress Hill porque lo vinculan con la rebeldía, pero terminan llorando con canciones de Binomio de Oro. Igual aquí en la Colonia del Valle. Ves que dentro de las camionetotas (sabrá Dios quien irá dentro) terminan llorando.

DEO: En la Colonia del Valle no oyen vallenato.

LE: Sí, te digo porque me ha tocado.

DEO: Bueno, Nicho, nos da mucho gusto que hayas venido aquí a la UDEM, que hayas estado con nosotros en Los perros románticos. A nuestros invitados siempre les pedimos que lean o reciten un poema de ellos o de alguien más, que nos platiquen un poco de ese poema y que luego lo lean o lo reciten, y así nos despedimos.

LE: Este poema se llama “El escalón”. Viene en un libro mío, Bandas juveniles: perspectiva teórica. Está en editorial Trillas. Es una edición del 94.

Cuando era niño mi papá me dijo que tenía que portarme bien

más no me dijo cómo

más no me dijeron que iba a ser una jungla de asfalto

donde yo iba a perder.

Acuso este mundo de ser un mundo tonto

Acuso este mundo de ser un mundo miope

Todos me acusan

Todos se señalan.

Grito y pido auxilio

me encierran por querer ser.

Grito y pido auxilio

plasmo mi desventura en una pared

Yo sólo sé que soy, y soy feliz de ser algo.

Díganme cuánto me odian

Y les diré lo mucho que yo valgo.

Sólo me falta algo

La vida es una escalera

Y a mí sólo me falta un escalón

La vida es una escalera

y a mí sólo me falta un escalón

DEO: Gracias, Nicho. Hasta la próxima semana nos vemos en Los perros románticos.

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