SERIE: Hot Girls Wanted: Turned On

CREADORES: Jill Bauer, Ronna Gradus y Rashida Jones

PAÍS: EUA

AÑO: 2017

El concepto detrás de Hot Girls Wanted inició con un documental que sigue la vida de un pequeño grupo de jóvenes mujeres dentro de la industria de la pornografía amateur. Su protagonista, Tressa Silguero, enfrenta los desafíos del negocio mientras intenta lidiar con su vida personal y familiar, así como las implicaciones que ambas conllevan. Narrativamente, la estructura del documental funciona bastante bien, pero una de sus grandes debilidades es que, al adentrarse en una industria tan vasta y extensa como la de la pornografía, muchos piensan que el material terminó quedándose corto, puesto que su premisa no propone nada nuevo, y que sus intenciones son todo, menos objetivas.

Dos años después, el proyecto creció a una mini-serie documental de seis capítulos subtitulada Turned On, en donde se explora la relación entre el sexo y la tecnología dentro de la actual época digital. Cada capítulo aborda una trama diferente y busca expandir los horizontes y temáticas previamente establecidas.

Por ejemplo, el primero de ellos —“Women on Top”— habla de las mujeres que trabajan en la industria del entretenimiento para adultos y cómo ellas buscan deshacer los paradigmas que la componen, empoderando no solamente a la mujer, sino también la experiencia sexual y el valor artístico de su trabajo. “Love Me Tinder” va más de las relaciones casuales que surgen mediante redes como Bumble y Tinder, y cómo estas producen alienación entre los mismos individuos que las usan. “Owning It” y “Money Shot” podrían considerarse como secuelas directas al documental original, pues el primero vuelve a tratar con talentos femeninos, mientras que el segundo se enfoca más en dos actores afroamericanos —uno veterano y uno principiante—, que no solamente comparten su experiencia, sino también los estigmas que forman parte de su trabajo.

Al mismo tiempo, contamos con el regreso de Riley Reynolds, dueño de la agencia de modelos y actrices del documental precedente, y en esta ocasión profundizamos más en su vida personal y las ambiciones que tiene con su negocio.

“Take Me Private”, por otra parte, nos muestra la relación entre una cam girl y uno de sus más longevos aficionados —que nunca ha experimentado una relación real— y lo que sucede cuando ambos por fin se conocen en persona. Por último, “Don’t Stop Filming” sigue el polémico caso de Marina Lonina, una joven que bajo la influencia del alcohol transmitió en vivo la violación de su amiga.

Uno de los aspectos positivos de la serie es que rescata muchos elementos que ayudan a retratar la industria desde un ángulo diferente y mucho más honesto. De la misma manera, el contenido se vuelve más interesante porque busca cuestionar la relación, la importancia y el alcance que están generando los medios y dispositivos electrónicos en nuestra vida diaria. Por lo mismo con algunos capítulos podría hacerse una comparación directa entre esta serie y Black Mirror, exceptuando que Turned On no necesita ser una distopia, ni muchos menos depender de la ficción, para exponer los conflictos de nuestra época.

Para su desgracia, nuevamente han surgido comentarios que ponen en juicio la integridad de sus realizadores, desatando un debate entre las comunidades en línea y los cineastas. Sean ciertas o no estas declaraciones, Turned On ha logrado conmover a las audiencias, apelando a sus emociones y sentido crítico, conformando así una nueva antología de historias que, por su relevancia y calidad, son indispensables de ver.

Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

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