Por Israel Cruz Pacheco

OBRA: Sentido Contrario

AUTOR: Luis Hernández Navarro

EDITORIAL: Ítaca

AÑO: 2015

El periodista Luis Hernández Navarro nació en la Ciudad de México en 1955. Su trayectoria en temas sociales se ha enriquecido por su presencia y colaboración en diversos espacios de importancia en la vida social crítica del país, como en la fundación de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación y en la creación de Sindicatos de obreros y campesinos. Participó en los Diálogos de San Andrés y en los Acuerdos para la Paz en Chiapas. Actualmente es coordinador de la sección de Opinión en el diario La Jornada.

Hernández Navarro tiene un amplio conocimiento (incluso me atrevería a decir que es un periodista especializado) en la crítica re-constructiva de la vida social y política del país. Observa y apoya a los trabajadores que inician una lucha contra el Estado y reflexiona sobre el tema de la educación y sus vertientes políticas. Entre sus obras están Cero en conducta. Crónicas de la resistencia magisterial (2011), No habrá recreo. Contra-reforma constitucional y desobediencia magisterial (2013).

En Sentido contrario (2015), una colección de ensayos, trata de impedir que sean calladas las voces de los que luchan contra la hegemonía del Estado, ya sea local, nacional o internacional. Parecido a Siembra de concreto, cosecha de ira (2011) se retrata a los luchadores sociales de manera humana para que corran menos riesgo de ser olvidados, ya que no son famosos como las estrellas de la televisión.

Aunque todos los relatos del libro son necesarios e indispensables, faltan algunos nombres, además de actualizar las diferentes luchas de los últimos tiempos, como es el caso de Javier Sicilia; es decir, hay que complementar con las luchas sociales que hay en diferentes trincheras.

Muchas de las historias contadas por Hernández Navarro conmueven por la conciencia de los luchadores y su amor hacia la humanidad y la naturaleza, sobre todo cuando llegan a entregar la vida. “Preferí que mi hijo muriera en mis brazos y no salir, de lo contrario hubiera muerto con la policía”, dice el padre de Alexis Benhumea en la lucha de Atenco.

Los habitantes de los pueblos originarios se han sentido amenazados por la vorágine de los empresarios, de los tratados y de las leyes que los dejan indefensos. Pero esto no sucede únicamente en nuestro país, sino en muchos otros con riquezas naturales. Como la lucha social no se limita solamente a México, en todo el mundo se crean redes de apoyo desde la intelectualidad (Noam Chomsky y Edwar Said), la escritura (Paco Ignacio Taibo y Tomás Segovia), líderes indígenas (Floriberto Díaz y Marcos), el activismo (Ibarra de la Piedra) y la música (Manú Chao).

En fin, Sentido contrario nos da un panorama real de los hombres y mujeres, de los pueblos que resisten a pesar de que sus pensadores y dirigentes han sido desaparecidos o asesinados. En ningún momento pueden olvidarse, pues el recuerdo es la forma en que pueden seguir viviendo.

Me considero un héroe, como lo hacen también otros docentes, pues la labor que realizamos es fundamental para la emancipación de los pueblos. Me siento importante en la resistencia magisterial al insistir en el respeto al trabajo y la forma de pago que el patrón debe hacer a sus empleados. Tengo parte en la historia del movimiento magisterial al querer imponer su contra-reforma educativa, que es en realidad una imposición en la política administrativa de la educación, como lo ha sostenido Luis Hernández Navarro.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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