Por Sergio Osvaldo Valdés Arriaga

 

Casting By (2012) empieza con una frase del gran director Martin Scorsese: “Más del 90 por ciento del trabajo de un director se debe a un buen reparto”. De ahí en adelante, conocemos a su directora de casting, Ellen Lewis, quien en unos pocos segundos describe su oficio como una importante relación colaborativa/creativa entre ella y un director para poder darle vida a la visión original de un proyecto. Acto seguido, pasamos con Robert De Niro y Woody Allen, al igual que a sus respectivas directoras de casting, quienes continúan hablando sobre la importancia de este puesto para la industria cinematográfica y el impacto que el casting puede tener en una película.


Lo que Tom Donahue, el director de este documental, intenta enseñarnos es que el departamento de casting sigue pasando desapercibido en las grandes categorías de premios y reconocimientos, y que incluso la misma gente que labora en la industria tiende a desvalorizar la profesión. Su punto focal es la historia de Marion Dougherty, con quien vamos aprendiendo un poco sobre la historia del casting en el cine.


En un principio, los productores y ejecutivos hollywoodenses organizaban sus propias propuestas de reparto, intentando repetir el mismo papel para un solo actor, ya que si este lograba dar una interpretación convincente ante tal estereotipo, la lógica apuntaba a traerlo de regreso y hacerlo repetir el mismo papel de doctor, policía o galán, solo que bajo una producción diferente. En ese entonces, lo que se buscaba eran estrellas de cine y no tanto actores de teatro. De hecho, ser actor no era requisito. Un buen perfil bastaba.


Pero para Marion todo era distinto. Ella siempre contó con un talento único y natural para conseguir a los actores adecuados, aprovechando su situación geográfica, ya que vivía en Nueva York, hogar de Broadway y un sinfín de actores jóvenes en busca cumplir su propia versión del sueño americano.


El éxito de las series en las que trabajó Marion creó una conciencia en todos los medios. Ella se volvería un pilar para los posteriores directores de casting. De la misma manera, su paso en Hollywood causó grandes elecciones para la pantalla grande, y su constante perseverancia lograba convencer hasta el director más escéptico.


El documental cuenta además con entrevistas a múltiples actores que comenzaron su carrera gracias a Marion (o que llegaron a conocerla en persona) y que, gracias a su cálida confianza y determinación, lograron convertirse en estrellas. Entre los actores entrevistados encontramos a John Travolta, Al Pacino, Jon Voight, Jeff Bridges, Mel Gibson, Danny Glover, Diane Lane, Robert Duvall, Richard Dreyfuss, Clint Eastwood, Glenn Close y muchísimos más. También hay unas cuantas entrevistas a actuales directores de casting.


Una de las tantas anécdotas narradas en el documental se remonta a 1991, cuando un grupo de reconocidos actores y directores de cine buscaban conseguir por lo menos condecoración para Marion por todos sus años de servicio a la industria. Tristemente, no lo lograron, hecho irónico, pues muchas de las producciones en las que participó Marion obtuvieron premios por sus actuaciones y/o dirección.


¿Y a qué se debe que la Academia se haya negado a responder a los comentarios positivos de la comunidad cinematográfica? Nadie sabe; ni siquiera se prestaron a participar en el documental… Esto responde en parte al hecho de que, por más gente que hablara bien de Marion, siempre hubo otro porcentaje de la población que no valoraba su trabajo, entre ellos un sindicato de directores que desprecian el término “director de casting”, puesto que, para ellos, un director de cine es quien toma las decisiones por parte de la producción y, bajo esta misma lógica, es éste quien tiene la última palabra; es quien, a final de cuentas, escoge.


En parte este grupo tiene razón, y a la vez no, pues con semejante afirmación le restan valor al resto de su equipo de producción (a todos aquellos que se dedican al arte, fotografía, sonido, edición, etc.). El problema surge cuando gente como Scorsese y Woody Allen defienden las decisiones de reparto tomadas por su encargada de casting. Si ellos, iconos del cine, son capaces de mostrar humildad y prestigio ante un labor ignorada por el resto, ¿quién es el que en verdad se equivoca?


Después de todo, ¿pueden imaginarse una de sus películas favoritas sin su protagonista? ¿Y qué si este papel fuera interpretado por un actor diferente? De ser así, ¿habría tenido el mismo éxito? Esta situación sucedió durante la filmación de la primera entrega de Volver al Futuro, en donde el director Robert Zemeckis tuvo que detener la fotografía debido a que el entonces actor para el personaje de Marty McFly, Eric Stoltz, no cumplía con las cualidades que Zemeckis requería. Una vez replanteado el casting, Michael J. Fox volvió a escena, ya que desde el comienzo él había sido la opción número uno para el papel, pero su trabajo en una serie televisiva interfería con los tiempos de filmación. Y ahora henos aquí, en la era de la eterna nostalgia, donde los memes y la publicidad bombardearon las redes sociales con contendido que conmemora la fecha en la cual Marty McFly llegaría a nuestro presente.


Así de importante llegan a ser a veces decisiones como esta, decisiones que, como espectadores, muchas veces desconocemos, ya que en una industria tan grande y poderosa como Hollywood, las historias las historias salen sobrando; cada película es un reto, y es común que el encargado de casting pueda ayudar a solucionar esa última pieza del rompecabezas. Aquella que hace que la experiencia en la pantalla grande valga la pena.

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