Por Abril Cruz Peralta

El libro de Diego Enrique Osorno es un recordatorio del dolor y la guerra. Una guerra de baja intensidad, con daños colaterales y bajas civiles. Una guerra que comenzó hace 40 años en E.U.A. Una guerra que no tiene intención de terminar. La guerra contra las drogas.

En México, como en gran parte del mundo, la cruzada contra las drogas ha dejado un rastro de dolor a su paso. Desapariciones, asesinatos, tráfico de influencias, corrupción y otra serie de crímenes. Estos datos tienen rostro, cuerpo y memoria, a pesar de que se les quiera sepultar bajo el burocratismo o desaparecer con la indiferencia oficial.

Es en este contexto, en el de México bajo el fuego cruzado, la sospecha constante, la impunidad y la impotencia es donde comienza la historia de un Poeta y una idea. El poeta: Javier Sicilia. La idea: romper el cerco del silencio. Así, después del asesinato de su propio hijo, Sicilia decide intervenir, moverse, organizar, usar la palabra y pasar a la acción. De esta forma su dolor encuentra repercusión en cientos y miles de personas que han perdido a un familiar en esta guerra. La organización se hace fuerte y logra su cometido: devolver el rostro, la voz y la memoria a los caídos y desaparecidos.

Esta lucha desigual alcanza magnitudes insospechadas en México. Y mueve los hilos de las coyunturas electorales , de los procesos políticos, moviliza a la sociedad y pone en la agenda pública un hecho incomodo de nuestro país. Todo a través de las vías pacificas, del reclamo de justicia, del deseo de que nadie padezca nunca más de esto. De la búsqueda de un cese al fuego, de reconciliación , de PAZ.

El movimiento tiene forma de caravana. La caravana recorre el país y pronto se desborda, resultando en una invasión al vecino incomodo. De forma heroica inicia otra historia: el recorrido de muchos dolientes por un lugar que es responsable de ese dolor. Lugar de donde proviene el armamento, de donde se demanda el contrabando. En ese país, lleno de contradicciones (desde el sheriff Arpaio hasta el Dr. King), la caravana encuentra a sus iguales. Diego Osorno reporta los eventos de la jornada: discursos poéticos, manifestaciones en lugares inusitados, un pacifista en una armería, una protesta en el banco que lava el dinero de los mafiosos. Un largo Camino hasta Washington.

Con un estilo sobrio y una postura coherente con la realidad, Osorno compila historias verídicas y desgarradoras. El recorrido comprende muchos estados de la unión americana y está impulsado por la esperanza, por la justicia. Al finalizar en Washington, deja cuentas pendientes y nuevos planes. Osorno, mediante un periodismo comprometido, transmite el mensaje de los que le han dado voz a las víctimas de la guerra. El libro es un recordatorio, es memoria.

*Este ensayo fue elaborado como parte del Programa de Lectura y Redacción Crítica de la Sección 22 de la SNTE.

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